lunes. 20.09.2021
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54 MUJERES, LA SERIE [XIX]

Karen Carpenter (Superestrella)

José Luis Justes Amador
54 Mujeres, La Serie [XIX] - Karen Carpenter (Superestrella)
54 Mujeres, La Serie [XIX] - Karen Carpenter (Superestrella)
Karen Carpenter (Superestrella)


Realmente no creo que debamos estar hablando de la pérdida de peso. No estamos aquí para eso.
Richard Carpenter en una entrevista en la BBC, al ser preguntada Karen sobre su anorexia

One of the saddest tales in pop
Reseña del NYT de la biografía Little Girl Blue

 


En algún sitio alguien habló de ella como “la virgen anoréxica”. Para muchos es, simplemente, una hermosa y reconocible voz en alguna de las canciones más repetidas y reconocidas de la historia del pop de los años setenta. Paul McCartney, John Lennon, Elton John, Dionne Warwick, Petula Clark o los miembros de ABBA en algún momento hablaron elogiosamente de ella, algo que también hizo la generación siguiente como, por ejemplo, Sheryl Crow, Shania Twain, Kim Gordon, K.D Lang o Natalie Imbruglia. Pat Metheny, el virtuoso guitarrista de jazz, resulta dentro de esta lista tal vez el nombre más extraño de los que elogiaron a Karen, y que llegó incluso a grabar una larga versión instrumental de “Rainy Days and Mondays”.

Y, sin embargo, los elogios que más le gustaban a ella era los que venían de sus compañeros de instrumento, como los grandes Hal Blaine o Buddy Rich. Porque el instrumento en el que destacaba y en el que era feliz era la batería, que tocaba con un instinto pop y una maestría jazzística. Solo el éxito de su grupo, The Carpenters, hizo que ante la presión de los seguidores del grupo y de la casa de discos tuviera que abandonarla, y con ella su posición al fondo del escenario, para pasar a la primera línea. Aunque había ganado en 1975 la votación de los lectores como baterista del año en 1975, por delante incluso de John Bonham, el baterista de Led Zeppelin.

Su pasión por la batería comenzó en su adolescencia cuando se unió, para evitar tener que ir a clase de educación física, a la banda de la escuela, donde al principio se encargó del glockenspiel, que odiaba. Su admiración por Buddy Rich hizo que se empeñara en conseguir el puesto de baterista, algo que logró para conseguir una Ludwig, homenaje nada encubierto a su también admirado Ringo Starr. A partir de ahí comenzó a estudiar hasta dominar patrones tan complejos como el de Dave Brubeck en “Take Five”. Su pasión y dominio técnico del instrumento fue tanto que consiguió graduarse con el premio a mejor músico de la banda de la escuela.

De la preparatoria paso a estudiar, junto con su hermano Richard, en la Universidad de Long Island, para conseguir una licenciatura en música. Los dos hermanos se unieron al coro de la universidad, donde el director descubriría las habilidades vocales de Karen, que trabajaría hasta lograr un rango de tres octavas. En la universidad formaría su primer grupo, Two Plus Two, que era un trío, orientado al jazz y formado solo por mujeres, aunque se disolvió después de que Karen propusiera incluir a su hermano como miembro fijo. Su primer grupo profesional llegaría, precisamente, con su hermano y Wes Jacobs al bajo, con el nombre de Richard Carpenter Trio, que incluso llegó a aparecer en la televisión con un instrumente en el que podía leerse en el bombo “Karen Carpenter”. En el trío ella no cantaba sino que se dedicaba a su instrumento con una hablidad que su hermano describió como “si ella hubiera nacido en una fábrica de baterías”. Y aunque firmaron un contrato y llegaron a grabar dos temas para un single inicial, que nunca se publicó, fue el primer paso para dedicarse de manera profesional a la música.

En una sesión de grabación con Joe Osborn, de la destacada troupe de estudio The Wrecking Crew, destaca por su voz, aunque había sido invitada como baterista, y le ofrecen un contrato a ella sola, que rechaza. A finales de los año sesenta, imbuidos del espítirtu libre que impregnaba el mundo de la música, los hermanos, Junto a Gary Sims, forman un grupo enfocado a la psicodelia y el rock pesado, Spectrum, del que se han perdido en un incendio las pocas grabaciones caseras que hicieron.

En 1969 The Carpenters lograron al fin un contrato discográfico para ellos, lo que le daría el estrellato pero la alejaría de su instrumento querido. Tocó la batería de casi todo el primer disco, pero las reseñas de sus presentaciones en directo señalaban que como era baja y estaba escondida detrás de la batería, apenas se la podía ver, algo inaudito en la cantante de un grupo que acababa de tener, con su primer disco, un número uno y un número dos en las listas de ventas. Poco a poco fue siendo sustituida en los discos del grupo, que se convirtió en uno de los más escuchados de la década siguiente.

A pesar de ser la “Lead Sister” (lema escrito en la playera con la que solía tocar, y que viene de la mala pronunciación de un periodista japonés al preguntar por la “lead Singer”), las decisiones sobre el grupo las tomaba su hermano, que además era, desde su infancia, el preferido de la madre, que nunca terminó de establecer un relación de amor con Karen. A pesar de ser pionera en un mundo tan masculino como el de la batería, pensaba que la labor de una mujer era cocinar para su marido y tener la casa en orden. A pesar de su voz y sus habilidades musicales, la prensa y los managers se encargaron de decirle que resultaba demasiado “rellenita” para la escena, lo que la llevó a la anorexia nerviosa que acabaría siendo la causa principal de su muerte, y que disimulaba bajo capas y capas de ropa en el escenario y las entrevistas.

“If I were a Carpenter”, un disco de homenaje que reunía a bandas tan diversas como American Music Club y Sonic Youth, Babes in Toyland o 4 Non Blondes, fue el que descubrió al grupo (“la banda sonora de todas las salas de dentistas de América”, como lo definió un periodista) a las nuevas generaciones, centradas en la música alternativa.

PD: Karen Carpenter, además, es el motivo y el título de canciones de todo tipo de género, que van desde la electrónica bailable de Bloodlines al bedroom pop de Kevin Schipke, de la oscuridad de The Inmediate al chiste versión de Moneyshot Cosmonuats o los homenajes de Charlie Hunter, Kara Hopkins, Tommy Lellan, Overlord o el encantador “Dear Karen” de Rie Fu, grabado en japonés y en inglés. Para todos ellos, para todos nosotros, Karen es, fue y será un superestrella.



 

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