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Andamos en Catar • Día dos, jugar bien y perder mal • Fernando Cuevas

Fernando Cuevas reseña el día dos del Mundial FIFA 2022

Inglaterra
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Andamos en Catar • Día dos, jugar bien y perder mal • Fernando Cuevas

Los capitanes portaron el gafete con el mensaje de no discriminación, ante la negativa de poder utilizar la bandera de la inclusión sexual. Los árbitros, por su parte, se mostraron en general bastante didácticos, explicando detalles, echando para atrás a los jugadores en los saques de banda y siendo muy generosos con la grada en el agregado de minutos.

Primera goleada

El equipo de Inglaterra se mostró paciente. Desde el inicio se adueñó de la pelota y pronto un penal que no se marcó señalaba la fuerte presión que iban a establecer a partir del minuto 25. Sin embargo, Irán se pertrechaba bien y entre faltas, reclamos y lucha intensa mantenían su puerta a salvo, incluso padeciendo la lesión de su portero titular por un choque desafortunado. Los de blanco merodeaban a sabiendas de que era cuestión de tiempo, sobre todo después de una pelota que se quedó en el travesaño: fue recurriendo a la tradición del juego por arriba como abrieron el marcador vía soberbio cabezazo del joven Belligham, y las puertas se abrieron de par en par: Saka puso el segundo con buen disparo y Sterling el tercero, aprovechando un gran servicio de Kane, cuando terminaba la primera parte. 

Nuevamente Saka, jugador del Arsenal, encontró la portería en el segundo tiempo, abriendo una rendija entre el tumulto rojo pero pronto los persas modernos dirigidos por Queiróz, que siempre consigue chamba, dieron señales de vida con gran gol de Taremi, delantero del Oporto, acortando efímeramente la distancia dado que Rashford anotó el quinto con tranquila definición, convirtiéndose en el jugador recién ingresado, como parte del pelotón de cambios, que más rápido ha puesto la pelota en la red. Otra descolgada terminó con el sexto para sumar el punto, set y partido, ahora obra de Graelish solo empujando buen servicio de Wilson, y ya en la compensación, el propio Taremi encontró el segundo para la causa iraní desde los once pasos. Los Tres Leones se duplicaron y rugieron fuerte en su debut, en el que hubo cerca de 25 minutos de compensación sumando ambos tiempos, dadas las lesiones.

Jugar bien y perder mal

Senegal se plantó en el campo sin complejo alguno, incluso sin Mané, su mayor estrella. Impulsados por su entrenador, fueron dominantes la mayor parte del partido pero no pudieron reflejarlo más allá del desempeño general. Países Bajos, por su parte, se encuentra en proceso de renovación otra vez de la mano de Van Gaal y a pesar de enfrentarse con un rival a su altura, tuvo su par de aproximaciones en un primer tiempo en el que el campeón africano nos regaló un fútbol alegre, de gratitud con la esencia de este deporte, reflejado también en sus seguidores, y buscando la puerta de enfrente, incluso mandando presión alta y generando peligro que subsanaba el arquero, el cruce milagroso de la defensa o la falta de contundencia de un equipo que parecía merecer más.

La parte complementaria corrió en similar sintonía, con los dos equipos tendiendo al equilibrio pero con la balanza un poco más inclinada a favor de los ahora de blanco, que mantenían el espíritu intacto para intentar exprimir a la oranje, una vez más salvada por su guardameta en un par de ocasiones que pudieron sellar un destino distinto. Y cuando parecía que el empate terminaba siendo negociado, apareció de Jong, el hombre más talentoso de los neerlandeses para poner un servicio cargado de veneno, cual señuelo para el arquero que se perdió en la salida, y que encontró la cabeza de Gakpo, mandando al frente al cuadro europeo de manera inesperada. Gracias a la compensación generosa del juez, se mantuvo la esperanza del empate finiquitada con el gol de Klaassen, aprovechando un contragolpe y un rebote.

Calabozos y dragones

Gales saltó al campo con un 3-4-3 engañoso, buscando dominar desde el control del medio campo pero Estados Unidos tenía otros planes y logró retener el balón y levantar la mano para manejar la iniciativa, obligando a los de rojo a formar una línea de 5 hombres al fondo, rebasada en un primer momento cuando por poco cae un autogol, seguido de un remate de cabeza que se quedó en la parte externa del poste. Los de Norteamérica eran mejores pero la intensidad los llevó a ganarse un par de cartones amarillos prontos y sin sentido, si bien lograban encerrar a sus rivales en su campo. Fue al 36’ cuando Weah recibió preciso pase de Perisic por el corazón del área para definir con prestancia y reflejar en el marcador la superioridad al momento del representante de la CONCACAF. 

Los dragones rojos empezaron a dar muestras de tener algo de fuego en sus entrañas a partir del ’65, momento en el que el partido se rompió y, en consecuencia, se volvió más emocionante con sendas opciones en los arcos: dos remates de cabeza que estuvieron cerca de emparejar el cartón y algunas escapadas que pudieron ampliar la diferencia. Ramsey seguía siendo la bujía del cuadro europeo que subía en presión hasta que el debutante en mundiales, Bale, fue derribado en el área y él mismo se encargó de ejecutar el penal, bien tirado a pesar de las dotes adivinadoras del portero galés. Los ocho minutos restantes más otro tanto de la compensación, fueron espacio para el desempate para cualquiera pero la paridad se mantuvo. Parece que ambos definirán el segundo puesto según quién pierda por menos goles contra Inglaterra y quién le gane por más a Irán. Aunque caben las sorpresas, claro: que los iraníes mejoren o que los ingleses bajen su rendimiento.

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