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Ely Guerra en concierto, crónica de una noche difícil

Ely Guerra en concierto, crónica de una noche difícil

León, Gto. Son las siete y media de la tarde. La plaza de las artes del Forum ya casi está a reventar, alcanzo a ver a mis acompañantes que me apartaron una silla. Se suelta una lluvia, mucha gente se para a guarecerse en los vanos de la Biblioteca Central Estatal. Nosotros nos quedamos; ni que fuera gasolina lo que cae del cielo, nos decimos. Los prevenidos sacan sus paraguas. Comienzan las primeras pruebas de luces y audio; veo algunos amigos pasar de la mano de sus parejas, los saludo y me dicen que los han llevado. Ninguno acepta que fue por gusto. Y me paro y volteo a ver alrededor, en su mayoría son mujeres quienes llenan el espacio. Es más, me doy cuenta que mis vecinas de la fila de adelante no han parado de hablar desde que llegué hasta después de la segunda llamada. Hay un bebé llorando a gritos, absurdamente creó que ese niño sabe la que nos espera.

En cuanto ponen música de fondo, hago el chiste de que ponen la más fea, para que cuando salga la artista suene genial. La lluvia sigue. Dan la tercera llamada, las chicas gritan como si de One Direction se tratara. La voz de Ely no es Eugenia León, Betsy Pecanins, Nina Galindo, vamos, ni siquiera Lila Downs. Sin embargo hace un intento por acercarse a lo Magos Herrera. La voz es flat, bien educada, pero sin más emoción que la de un refrigerador. Al terminar la primera pieza hace un comentario que suena a sorna: la lluvia sigue y ella nos dice que es una brisa. Espero la segunda pieza. Es exactamente igual, el pobre bolero en su boca termina siendo un aburrido preludio a lo mismo. Varias personas comienzan a irse, otros, más jóvenes, van tomando esas sillas vacías.

Cada vez que hace un scape, tiene que bajar el volumen; el aire no le alcanza. Sin embargo los fans le aplauden todo. No importa nada, algunas chicas le gritan declarándole su amor. El show se cae, si bien hubiera funcionado en un espacio pequeño, con pocos asistentes, dada su proyección de piano bar, y hubiera sido muy disfrutable. Un público tan amplio, una voz tan aguda e impregnada de un cinismo de manual y una falsa intensidad de mujer sufriente, una lluvia no fuerte pero sí persistente, la convirtieron en una noche difícil para la hija del entrenador de futbol.

Son las ocho cincuenta, estamos empapados y un poco molestos. Pasan unos chavos que creyeron ir a un concierto de rock. Hacen el comentario de la noche: “No manches, güey, ésta es la Arjona del rock.” Nos carcajeamos del comentario. Nos paramos y vamos a buscar un camión que nos lleve lejos, muy lejos de allí.

El Origen. Piano y Voz, Ely Guerra en concierto. Plaza de las Artes del Fórum Cultural Guanajuato. Sábado 29 de marzo, ocho de la noche. 

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