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Invita la OSUG a una reunión con Mozart, Schubert y Liebermann

Este viernes 28, en el teatro Principal de Guanajuato

Invita la OSUG a una reunión con Mozart, Schubert y Liebermann

Guanajuato, Gto. Este 28 de octubre, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) interpretará a tres colosales compositores: Wolfgang Amadeus Mozart, Franz Schubert y Lowell Liebermann. 

Bajo la dirección de Diego Naser, director invitado de origen uruguayo, y la participación especial de Beatrice Ovalle, en el piccolo, la OSUG engalanará el Teatro Principal en un recorrido sinfónico por piezas de gran dramatismo, altos contrastes románticos e inesperadas y misteriosas armonías de vanguardia. 

En punto de las 20:30 horas, la Orquesta abrirá el telón del Teatro Principal con la Sinfonía en la menor, K. Anh. 220/16a “Odense”, pieza en forma de Rondó que el genio alemán, W. A. Mozart, compuso a la edad de 9 años fuertemente influenciado por Johann Christian Bach y que marcó un parteaguas en la estructuración musical de su tiempo. 

Para hacer honor a la solista chilena a cargo del piccolo, quien además es la co principal flautista de la OSUG, el clímax sin duda llegará con la interpretación del Concierto para piccolo y orquesta, de Lowell Liebermann, inquietante obra de grandes posibilidades líricas e inesperados cambios en la armonía.

A manera de homenaje, el tercer movimiento de esta pieza reúne citas de la Sinfonía en sol menor de W. A. Mozart, un homenaje a D. Shostakóvich; la Sinfonía no. 3, “Heroica”, de Beethoven; y The Stars and Stripes Forever de John Philip Sousa. 

Para finalizar, la OSUG cerrará con una verdadera obra maestra, la Sinfonía no. 5 en si bemol mayor, D. 485, de Franz Schubert. Una pieza de gran expresión y riqueza melódicas, marcadas por un momento de gran rebelión y autonomía en la vida del compositor austriaco. 

Se trata de una obra de amplios contrastes que van desde una ligereza y desenfadada alegría, pasando por una dulce melancolía hasta una enternecedora gracia juvenil, marcando la maestría a la que había llegado el músico en el equilibrio instrumental, los hábiles juegos del contrapunto, así como la claridad y transparencia con que se van dibujando los movimientos.

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