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LA PROCESIÓN DEL SILENCIO EN SALAMANCA ARROJA UNA TRADICIÓN DEL SIGLO XVII

Ofrece Guanajuato alternativas al turismo religioso

Ofrece Guanajuato alternativas al turismo religioso

Silao, Gto. El estado de Guanajuato como fuente cultural, ofrece un mosaico de tradiciones religiosas que llenan de visitantes y turistas varias ciudades de la Entidad, como en Purísima del Rincón con la Judea y en Salamanca con la Procesión del Silencio.

La Judea es la representación sarcástica del pueblo judío, caracterizado por escribas y fariseos, quienes buscan aprehender y dar muerte a Jesús valiéndose del apóstol Judas Iscariote.

La Judea se caracteriza porque los personajes que en ella intervienen portan máscaras elaboradas en madera de árbol de colorín, además del uso de túnicas y turbantes de vistosos colores, seguidos de un contingente de soldados romanos y un grupo de músicos por las calles del pueblo que observan acciones de un Judas muy peculiar y es el personaje de mayor atención.

La tradición de la Judea en Purísima del Rincón Guanajuato es única en su modalidad, en la que participan músicos, soldados romanos y judíos con máscaras hechas por artesanos del municipio, copias de aquellas que hiciera en su momento don Hermenegildo Bustos, autor de este teatro de contenido profano-religioso.

Se calcula que esta tradición comenzó en el año de 1850, y en la actualidad se conservan ocho máscaras originales de don Hermenegildo Bustos que fueron talladas por él, y alguna que otra armadura de los soldados romanos.

Los eventos religiosos de la Semana Mayor son atractivos para la llegada de turistas y visitantes, como las Tres caídas y el Santo entierro, que imploran oraciones de los fieles por el fallecimiento de Jesús.

Y en este sentido, Salamanca ofrece esta alternativa con la Procesión del silencio; evento que reúne a miles de fieles como preámbulo para culminar la Semana Mayor.

Al caer la noche hay que buscar un buen lugar en el centro de Salamanca y comenzar la reflexión personal para ver el paso de Jesús en la Procesión del Silencio el viernes santo; los milagros de Cristo son agradecidos por miles de personas y peregrinos que deambulan a lo largo algunas calles de Salamanca y observan el paso de la procesión por demás enigmática a los ojos, luego del fallecimiento de Jesús en la cruz.

Una emoción abraza a los presentes al ver el paso de dolientes de varias cofradías envueltos en capuchas moradas, negras, con hábitos, portando farolillos o velas, creando un ambiente de recogimiento místico.

La procesión es seguida por María la madre de Jesús, evocada en la virgen de la Soledad; desfilan lentamente y el sonido de los tambores lo envuelve todo, retumbando el alma y cuerpo de los presentes por el dolor que pasó Jesús.

La tradición de la Procesión del Silencio fue retomada por el padre Fray Camilo Montes en 1966, pues se dice que se realizaba en Salamanca desde el siglo XVII.

Hoy distintas cofradías y grupos católicos se encargan de las distintas representaciones de la Pasión y la Procesión del Silencio, denominadas; “El Ecce Uomo”, “El Señor de la Columna”, “El Señor del Perdón”, “El Santo Entierro” y “La Virgen de la Soledad”.

La Procesión del Silencio en Salamanca muestra representaciones religiosas que dan cuenta del arraigo de las tradiciones de sus habitantes y conllevan a la riqueza del Destino Cultural de México. 

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