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Como la roña (It follows)

Como la roña (It follows)

Contra la suposición generalizada de los espectadores juveniles, el cine de terror siempre ha sido claro sobre quién debe morir y quién debe enfrentar el proceso de huida-esperanza-supervivencia ante una amenaza paranormal, pagando las consecuencias los de moral liviana.

Its Follows se desmarca de ese sobado esquema a través de una insólita propuesta con ínfulas de terror de qualité, sobresaliente en la puesta en escena, un sentido de la composición preciosista y con un desarrollo dramático más o menos enraizado en los asuntos e intereses temáticos del slasher film, en la película, una entidad invisible para los demás, pero corporeizada por Jay, una adolescente de actividad sexual ocasional, lo que no ha evitado socarrones comentarios de cinéfilos de mirada inteligente.

Como gran parte de las propuestas de autor que se atreven a entrar a la narrativa de lo terrorífico, la película toma partido por la desacralización de algunas convenciones orgánicas, mimetizando con ánimo burlón ciertos elementos identificables de la estética del género, sobre todo de los años ochenta, en un raro énfasis por medio de la musicalización, añadiendo un contradictorio tono anacrónico a una ambientación contemporánea. Eso sí, al igual que Phantasm (Don Coscarelli. 1979), la atmósfera onírica estará presente en gran parte del metraje, quizá como un artificio para brindar efectividad al manejo del suspenso.

El realizador David Robert Mitchell nunca se plantea con convicción la posibilidad de entrar en los asuntos del horror corporal, parcela que domina con templanza absolutista David Cronenberg. Jay, interpretada por la joven actriz Maika Monroe, se erige en una atípica scream queen no tan blandengue como su apariencia física indica y se podría afirmar, casi a la altura de un antihéroe, con ciertos rasgos manipuladores.

Mayoritariamente un filme centrado en el universo juvenil (los adultos brillan por su ausencia o bien resultan ser meramente decorativos), salvo el demonio que adquiere una presencia a través de seres completamente despersonalizados, It Follows deja pasmado por algunas de sus propuestas como el asunto del contagio del mal a través del ejercicio calenturiento de la sexualidad, lo que podría interpretarse como un discurso de doble moral.

Pedir congruencia a las acciones de un grupo de jóvenes que deben hacer frente a un asunto de degradación moral que los pone cara a cara con una manifestación del mal, pues si resulta complicado, teniendo en cuenta que los propios demonios de Robert Mitchell poseen una infinidad de características de varios mitos del horror que llevan a la confusión, entre las más interesantes, lo que a priori parecía se trataba de un Ghoul, un devorador de cadáveres, dada la secuencia gráfica sobre la primera de víctimas. Después, el asunto torna a los asuntos del íncubo y la vejación sexual (The Incubus. John Hough. 1982; The Entity. Sidney J. Furie. 1982), algo inusual para la corrección política de hoy, para que finalmente, las motivaciones se reduzcan al asedio, la tortura psicológica y el homicidio como acto brutal y culminante con etéreos vestigios de una especie de ritual no del todo explícito, por parte de una criatura demasiado emparentada con la mitología del psico-killer de ilustre memoria.

En una variante enfermiza, el film concluye que no queda más salida a este entuerto que el envilecimiento de la naturaleza humana, llevando el contagio de esta maldad primaria al gueto, a las prostitutas o las clases desprotegidas de la sociedad estadounidense, heredándoles sus consecuencias, y a los que nadie hará caso.

It Follows (Está Detrás de Ti)/ D y G: David Robert Mitchell/ F en C: Mike Gioulakis/ E: Julio Perez IV/ M: Rich Vreeland/ Con: Keir Gilchrist, Olivia Luccardi, Lili Sepe, Maika Monroe, Jake Weary, Daniel Zovatto y Bailey Spry/ P: Northern Lights Films, Animal Kingdom y Two Flints. EUA. 2014.   

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