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Bloquea Guanajuato Capital acceso al Callejón del Beso

Desacuerdo entre particulares lleva a una 'clausura de obra'

Foto, Velio Ortega.
Foto, Velio Ortega.
Bloquea Guanajuato Capital acceso al Callejón del Beso

Guanajuato, Gto. Ante la falta de acuerdos entre la propietaria del “El balcón de Ana” y fotógrafos ambulantes, el presidente municipal, Alejandro Navarro Saldaña dio un manotazo y ordenó bloquear con tablones el acceso al emblemático callejón del Beso.

La noche de martes, personal de la Dirección de Imagen Urbana y Gestión del Centro Histórico de la presidencia municipal levantó una barrera con tablones para cerrar el paso hacia los escalones del angosto callejón y las casas que lo flanquean.

De acuerdo con el documento con el que sellaron el acceso al lugar, la clausura obedece a que hay una obra en construcción sin contar con el permiso correspondiente.

Historial de conflictos

Tradicionalmente, las y los concurrentes al afamado callejón se tomaban la fotografía del recuerdo en el tercer escalón del callejón. Fotógrafos ambulantes, con permiso de la Dirección de Fiscalización, ofrecían sus servicios para la gráfica del recuerdo, que imprimían y podían enmarcar.

Sin embargo, buscaron hacer una foto aún más acorde a la leyenda en la que la bella Ana y su amado minero Carlos se besaban: hacerlo de balcón a balcón, con 62 centímetros de distancia entre cada uno.

Para ello hubo un acuerdo inicial entre los propietarios de las casas y los fotógrafos. Los retratistas sacaban la foto, las personas propietarias cobraban su comisión y los besadores pagaban.

Esta dinámica se vio limitada durante la pandemia de covid 19. Al reanudar de nuevo actividades tras la vacunación contra el virus, retomaron la variante a la vieja tradición.

Sin embargo, el amorío mercantil entre fotógrafos y Norma Gámez, propietaria de la casa donde se encuentra el “balcón de Ana”, entró en crisis. A finales de mayo pasado, la señora Gámez, integrante de una combativa familia de comerciantes, cerró el acceso al balcón y acusó a los fotógrafos de insultos y amenazas. Intervino la presidencia municipal y llegaron a un acuerdo el 30 de mayo.

Los denunció mediante pancartas colocadas en su finca. Los fotógrafos, a su vez, la acusaron de no respetarles su medio de trabajo y negarles el derecho a ganar el sustento con los recuerdos gráficos para los turistas.

El presidente Municipal, Alejandro Navarro, ordenó al área de Fiscalización verificar permisos, el uso de suelo comercial de La Casa de Ana y que esté dada de alta en la Dirección de Ingresos, en Tesorería, ya que al cobrar la entrada debe de estar entregando boletaje.

Durante algunos días más tuvieron una tensa colaboración y el 26 de junio la dueña de la casa volvió a acusar violencia de los fotógrafos. Intervino de nuevo el gobierno municipal y la paz sólo duró unos meses:

El pasado 27 de septiembre, Norma Gámez volvió a cerrar el balcón y colocó mensajes en donde solicitó la intervención del presidente municipal, el gobernador del estado y el presidente de la república.

Así, de nueva cuenta el famoso Callejón del Beso está empañado con un mensaje de protesta. La propietaria de la casa donde se ubica “el balcón de Ana”, cerró puertas a quien quiera subir a él y dar el ósculo de amor para tener 7 años de buena suerte y evitar 7 años de infortunio.

Norma Gámez denunció que los fotógrafos la insultan y la presionan para que les permita entrar a la casa a sacar fotos a personas visitantes. Los fotógrafos respondieron que la mujer cobra 50 pesos por fotografía y califican el hecho de “competencia desleal” y los ha amenazado.

De la foto a las manos

Al día siguiente se registró una confrontación entre la propietaria de la casa y los fotógrafos ambulantes. El saldo fue la detención de dos de ellos y de un varón allegado a la propietaria.

Gustavo Bück, director de Fiscalización del municipio declaró que ante los hechos analizaba la revocación de permisos a los detenidos para sacar fotografías en la vía pública.

Ante el recrudecimiento del conflicto, Navarro Saldaña dio el manotazo con un “ni pa’ Dios ni pa’l diablo” y clausuró el popular lugar. A pesar de ello, las parejas siguen con su tradicional beso, aunque sea “cerquitas” del lugar “correcto”.

La clausura, sin embargo, no es oficialmente en sí por el conflicto, sino que se debe a la realización de obra en la casa, son contar con el correspondiente permiso.

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