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La Champions 2021: Final en el cielo azul

Chelsea
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La Champions 2021: Final en el cielo azul

Con los equipos formados en el campo y por fin con seguidores en la tribuna del Estadio do Dragão en Oporto, imprimiéndole un sello de recuerdo pre-covid al encuentro después de poco más de un año de asientos fríos y solitarios, empezó a sonar el himno del certamen con el reconocible espíritu de Händel retomado por Tony Britten. Con simbólica rodilla al suelo de parte de jugadores y árbitro, arrancó este duelo de tonalidades azulosas y un completo sabor inglés, cual juego de lujo de la Liga Premier. Favorito de entrada, el Manchester City buscaba su primer título de Champions, debutando en esta instancia, mientras que el Chelsea el segundo, tras ganarlo en el 2012 ante el Bayern Munich en tanda de penales, y también partiendo con menos momios a su favor.

Además del partido de 90 minutos en la cancha, se libraban otros duelos, como el de los respectivos dueños multimillonarios de los equipos: por una parte, el jeque Khaldoon Al Mubarak de los Citadinos y, por la otra, el ruso-israelí Román Abrámovich de los Blues, rivalizando en chequeras; también el de los técnicos, por supuesto: Pep Guardiola, imprimiendo su estilo acostumbrado de dinámica posesión, elusivo tratamiento y presión alta, y el alemán Thomas Tuchel, único entrenador que ha dirigido en dos finales consecutivas de Champions con distintos equipos, quien tomó a los londinenses en situación comprometida y logró edificar una rápida reestructuración basada en solidez defensiva, medio campo abarcador y ofensiva puntual.

Silbatazo inicial y quince minutos de vértigo que rompían la idea del fútbol de sombra que suele presentarse en los amaneceres de este tipo de juegos decisivos: ambos equipos convencidos en buscar la puerta de enfrente con Werner por un lado, fallando pero siempre presente, y Sterling por el otro, recibiendo largo servicio del portero Ederson que rompió las líneas muy definidas, aunque al fin errando en la recepción de la pelota. Más desprendimiento que elaboración ofensiva pero tremenda sensación de peligro en las dos porterías, incluyendo una de Foden que salvó impecablemente Rudiger; los de Manchester insistían en la presión desde la salida, dejando algunas mesetas sin poblar en mediocampo, mientras que los de la capital mantenían ese incisivo halo de sorpresa.

Thiago Silva, también disputando su segunda final seguida con distintas camisetas, tuvo que salir lesionado con un notorio dolor en el ánimo, aunque pocos minutos después, ya hacia el final de la primera parte, el rendidor Mount, uno de los pilares de los Blues durante la temporada, tomó el escalpelo y envió pase filtrado al teutón Harvetz, atravesando la estructura de la ciudad azul claro, quien apretó el paso y le ganó la salida al arquero para abrir el marcador, aprovechando su inesperado desmarque y la forma en la que su compatriota Werner jaló la marca. Quizá haber dejado esos espacios en medio por la vocación de ir al frente, sumando hombres en la parte alta del campo, le pasaba factura a la organización diseñada para este enfrentamiento por parte del técnico español.

El segundo medio arrancó con un ambiente de tensión creciente, con mayor posesión y búsqueda del empate ante un cada vez más organizado rival, liderados por ese señor del medio campo conocido como Kanté, el jugador del partido. Vino después la dolorosa salida del belga De Bruyne por fuerte choque con Rudiger, dejando a su equipo sin su enorme y contagiante talento a media hora del final. Apelando a su fortaleza defensiva, el Chelsea replegó filas y decidió aguantar en defensa, todavía dándose tiempo para alguna escapada del ingresado Pulisic; por su parte, el City no cejaba en el intento, incluyendo la entrada de Agüero: con más empuje que finura, llenaban de dramatismo un sufrido desenlace, sobre todo ante la quirúrgica salvada de Azpilicueta, alguna otra de Foden y un remate de Mahrez en el minuto final, como para no dejar descansar a la emoción, que pasó observando de cerca el ángulo de la portería. Digna final para un torneo que mantiene el nivel más alto de fútbol que podamos disfrutar.

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