jueves. 26.05.2022
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Liguilla Guardianes 2021 [III]: De contrastes, el arranque de semifinales

Puede pesar la falta de goles como visitantes
Liguilla Guardianes 2021 [III]: De contrastes, el arranque de semifinales

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El arranque de las semifinales fue contrastante: del partido que se esperaba mucho, terminó resultando equilibrado pero con falta de profundidad, más por la ausencia de ambición y capacidad de riesgo que por las estrategias de contención o los eficaces sistemas defensivos; en cambio, el otro encuentro acabó rebosando emociones con dos equipos lanzados para adelante desde el primer minuto de juego, literalmente. Ninguno de los dos visitantes pudo anotar gol, lo que pesará al momento de plantear y desarrollar los enfrentamientos de vuelta, sobre todo si reciben alguna anotación ahora en condición de local. Una parece definida, solo parece, y la otra sigue en la tablita.

Vecinos respetuosos

Con una animada tribuna en el estadio Hidalgo, el cuadro tuzo saltó al campo después de avanzar apuradamente en la ronda previa, al igual que los cementeros, todavía sin despojarse del todo de esos fantasmas que en términos prácticos solo habitan en las cabezas de quienes los dejan quedarse. El Pachuca arrancó con alineación ofensiva, tratando de tener la pelota pero con mayores cuidados en la parte de atrás, quizá por el recuerdo de los cuatro goles recibidos el domingo anterior que por poco los dejan fuera. Por su parte, el Cruz Azul tampoco parecía estar dispuesto a ceder espacios y el partido se volvió fragmentario y de lucha continua, sin demasiada continuidad en las jugadas y, por ende, con limitadas aproximaciones que premiaran la asistencia del respetable.

La segunda parte no cambió sustancialmente el enfoque del partido: algunos cambios por parte de ambos cuadros y las dos o tres llegadas que tuvieron no alcanzaron feliz destino dadas las oportunas intervenciones de los porteros, convirtiéndose en el factor complementario para que las redes no recibieran pelota alguna. La Máquina propuso un par de descolgadas en las que lograron saltar el sobrepoblado medio campo, pero sin concretar un gol que en su condición de visitante hubiera sido fundamental; igualmente, los hidalguenses tuvieron alguna opción sin aprovecharla, como para irse con una pequeña ventaja rumbo a la capital. Vecinos demasiado respetuosos que parecieron firmar un pacto para procrastinar la definición y dejar que todo se resuelva en la vuelta.

La franja como víctima del dolor ajeno

Todavía el humo no terminaba de dispersarse en esta casa donde las visitas suelen padecer dolores paralizantes, cuando Aguirre se lanzó para cabecear un centro que terminó por incrustarse en la portería rival, ayudado por un desvío del defensor. Apenas corría el segundero y el Santos ya se iba arriba en el marcador, funcionando desde el inicio esa presión alta hasta con cuatro jugadores, dificultando la salida del Puebla, que gusta de salir con la pelota controlada desde su puerta. Poco a poco y ante el vendaval de inicio, los de la franja se fueron acomodando en el campo y empezaron a ir al frente, al grado de que anotaron un gol que fue anulado por fuera de lugar y cuya respuesta fue el segundo para Aguirre y su equipo al ‘27, en una jugada que empezó con gran servicio del arquero. La desventaja no hizo mella en el ánimo de los camoteros que siguieron generando llegadas pero sin poder descontar.

Después de este gran primer tiempo, ambos equipos salieron a refrendar el espectáculo que nos estaban obsequiando con un poco de mayor rispidez: el conjunto poblano mantuvo la disposición de ir hacia adelante, sabiendo que un gol en patio ajeno es fundamental, en tanto que los laguneros conservaban la sensación de peligro al frente. La pelota se paseaba en ambas áreas y por esas extrañas situaciones que se presentan de vez en vez, no terminaba en las redes: diversas oportunidades, sobre todo para los de la franja, que increíblemente no terminaban de firmar, a diferencia de los anfitriones, quienes por conducto de Preciado pusieron el tercero rematando a bocajarro a falta de una veintena de minutos, en los que los visitantes siguieron buscando con absoluta convicción, incluso mandando cambios a la ofensiva que fueron contestados con otros ingresos indicativos de que los coahuilenses no se iban a echar para atrás. Un marcador que señala una mayor diferencia de lo que sucedió en el campo.



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