EL PARIETAL DE CHOMSKY | COMUNICACIÓN Y LENGUAJE

Redundancia | Una cita

Matilde Hernández Solís

Tachas 04
Tachas 04
Redundancia | Una cita

Un ejemplo de redundancia encantador —y perdóneseme el usar el adjetivo ‘encantador’ que según Conklin (A host of tongues) no es apropiado para un trabajo académico, porque es propio del habla femenina informal— es el manejado por Ramón Cerda, en Lingüística hoy, Teide, Barcelona, pp. 68-69.): “Un amigo nuestro ha obtenido un premio literario de novela y deseamos darle la enhorabuena rápidamente, por vía telegráfica… Con el papel delante, pensamos una forma sincera, elegante, satisfactoria, y ensayamos algunas que se nos ocurren: ‘Felicidades merecido premio’ ‘Enhorabuena gran amigo novelista’ o tal vez una audaz y peligrosa cursilería como ‘Pronto llegarás al Nobel’… si el encargado del servicio telegráfico lee aquella que hemos seleccionado como definitiva, no cabe duda de que no podrá reconstruir la totalidad de nuestro mensaje mientras ignore los términos de la citada situación. Una pregunta previa, pues, se nos interpone: la comunicación lingüística, ¿acaso no es completa? Prácticamente nunca o, mejor dicho, nunca, absolutamente nunca. . / Si en nuestro ejemplo tuviéramos que emitir el mensaje exclusivamente sin dejar silenciado un solo matiz, necesitaríamos una cantidad sorprendente de papel y nos faltaría, sin duda, la paciencia, mucho antes de lograrlo. Pero supongamos que, a pesar de todos los inconvenientes, alcanzamos el impracticable mensaje completo. Nuestro amigo terminaría por hastiarse al leer una felicitación mucho más larga que su propia novela y omitiría prácticamente todos los párrafos, entre lo que ya sabe (‘has ganado el premio…’, lo que no le interesa  ‘lo leí al mediodía tomando café…’ y lo que ya supone ‘¡Cómo me congratulo…!’. Sería, pues, un esfuerzo inútil que el hombre, al comunicarse, siempre rehúsa”. 

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