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UN RATITO DE TENMEALLÁ

Un discurso pedagógico en 'El discurso del Rey'

Reseña de Olivia González Esparza

 

Tachas 06
Tachas 06
Un discurso pedagógico en 'El discurso del Rey'

La trama de la película El discurso del Rey se sostiene en tres momentos: en 1925 cuando el Rey George V encarga a su segundo hijo Albert Frederick Arthur George, duque de York, dé un discurso y él no puede articular palabra, dada su tartamudez. En 1934 cuando la esposa del príncipe encuentra al terapeuta Logue y en 1936 cuando fallece George V.

Hitler daba sus violentos pasos para apoderarse primero de Alemania y luego de Europa y en la película se muestra a los Primeros Ministros Baldwin y Chamberlain, partidarios de una cara política de contención y apaciguamiento con los nazis y se ve al futuro defensor de Inglaterra, Winston Churchill durante los años de agresión germánica.

Durante estos años los discursos son a través de micrófonos y voluminosos aparatos de recepción y transmisión que llevaban a los aparatos de radio dichos mensajes. En esto fue prodigioso el manejo de Hitler y también se ve en la cinta.

El momento de mayor tensión es cuando muere George V y David es el heredero del trono como hijo primogénito, sólo que está ocupado en aventuras amorosas, fiestas y diversiones. La mujer en turno es una norteamericana dos veces divorciada y las reglas eclesiásticas, si bien señalan al rey como jefe de la institución,  prohíben que una persona en tal estado vuelva a casarse. David abdica a favor de su hermano y va en pos de la mujer que ama.

Albert sufre de tartamudez desde la infancia y cuando se dan enfrentamientos entre los hermanos el mayor suele atacarlo por ese lado (Be-be-be-berti). El príncipe ha recurrido a los más sofisticados tratamientos sin  positivos resultados permanentes.

Lo interesante es el discurso didáctico que utiliza Lionel Logue a fin de remitir el mal:

1. Confianza. El paciente debe tener confianza en el terapeuta, pero sobre todo en sí mismo, debe conocerse y hablarse y después hablar con los demás sin preocupaciones;

2. Igualdad. Entre paciente y terapeuta debe existir una igualdad. Esto es importante porque eso permitirá trabajar con una persona que pertenece a la nobleza y a la cual hay que llevar a determinados estados de límite.

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