Es Lo Cotidiano

Ya vienen por las querencias del barro

Alma Rosa Fernández Aguirre

Tachas 09
Tachas 09
Ya vienen por las querencias del barro

La casa de aguas se está cuarteando, ya se divisa el adobe. La semana pasada se cayó la puerta y volaron las láminas del techo, quién sabe si fue el viento o los mismos hijos vinieron por ellas. Pronto se meterán animales salvajes a dormir en la cama de los Aguirre. Todo esto se llenará de culebras, lagartijos y ratas. No tarda en empolvarse la ropa del arcón. Los trastos de ordeñar están tirados en el patio. Ya no hay cerca de piedra, la hierba crece como loca por las paredes del cuarto de Lupe. Del corralito de cerdos sólo queda el recuerdo. Ni rastro de las noches de fogata dorando carne de venado y jugando lotería. Ya no llegará Francisco muy de mañana con cañas y piloncillo para los niños. Se acabaron los rosarios diarios de mamá Celsa. En unos meses más, vendrán los muchachos por estos adobes, los quitarán uno a uno, justo como fueron puestos. Tanta ilusión le hizo a Francisco y a mamá Celsa construir el rancho de aguas. Se venían a ranchear con todo y chiquillos.

Ya los hijos vienen a destruir los muros, andan haciendo casa nueva para sus esposas y reutilizarán el adobe. No están los viejos para quejarse, para luchar por su casita. Los hijos varones se apoderaron de rifles, pieles, cobijas de lana y escrituras de tierra. A ellas les quedó sólo la Biblia y retratos.

Ya se acercan los muchachos, vienen con carreta, ahí van a ir parar las querencias del barro. Llegaron armados con herramienta, arrancan sin anestesia. Están dejando las habitaciones desdentadas. A la casa le avergonzará sonreír con los dientes mochos. Ya todo se está cayendo. Aquí huele a viejo como hiede el olvido. Me dan lástima los cimientos de los cuartos porque son raíces que no retoñarán. Llegará la temporada de lluvia, florecerán amapolas y tronadoras, volará la calandria y los muertos volverán a sentirse vivos. Los de aquí, se sacudirán el polvo y volverán a acarrear ganado. En cambio, la tierra que fue amada, fincada y despojada seguirá dormida, dormida siempre. El hombre puede tener varias muertes, la tierra no.

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