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La versión de realidad del rey Marc | Los engaños ingeniosos de Isolda y Renart el zorro

Braulio Gamaliel Baltazar Medina

La versión de realidad del rey Marc | Los engaños ingeniosos de Isolda y Renart el zorro


Las pasiones más propias del hombre, origen de muchas otras, son el amor y la ambición.

Blaise Pascal[1]

 

 

Hace tiempo unos amigos contrabajistas y yo caminábamos a casa después de un ensayo de orquesta. En ese entonces estaba de moda Alondra de la Parra y su alma mexicana, cualquier persona, aunque no fuera músico, la conocía. Uno de mis amigos preguntó que si las mujeres deberían dirigir orquestas, que la música la inventaron los hombres. Mentiría si dijera que no estaba de acuerdo, odiaba a Alondra de la Parra. Continuó diciendo que no era que él fuese misógino, “sólo digo lo que es la realidad, yo considero misógino a un hombre que va por la calle y golpea mujeres. Yo no soy misógino”. Poco después se consiguió una novia, empezó a hablar más lento, y nunca volvió a tocar el tema  de las mujeres y la música. Hace unos meses que ella lo dejó.

Existe una percepción diferente de la realidad en cada época de la Historia, el mismo hombre, como individuo, es tan complejo que cada uno tiene su versión de la realidad. La  realidad existe, pero va separada de la percepción humana limitada o quizá tergiversada por la cultura, la moral o las tradiciones, por lo que permanece. Quien domina los pueblos impone percepciones de la realidad que afectan el imaginario colectivo: imagino comunistas que meten en la cabeza de los niños ideas sobre la lucha de clases, pero también imagino a un norteamericano diciendo a su hijo que los comunistas se roban a los niños para comérselos. En un mundo en el que dominan los hombres, es lógico que el lenguaje sea para hombres y a favor de los hombres.

Las lenguas son un reflejo de la realidad social de las naciones, si verdaderamente se puede hablar de realidad. Schopenhauer dice que

 

La palabra mujer (Weib) ha caído en descrédito, a pesar de que es totalmente inobjetable; designa al género (mulier). Señora (Frau), en cambio, es la mujer casada (uxor); llamar señora a una joven es dar una nota discordante. [2]

¿Qué tiene que ver esto con Isolda y el rey Marc? La percepción o concepto de mujer en la Edad Media era el de un ser inferior al hombre, sexus sequior inferior al masculino en todo respecto, aunque todavía en occidente una minoría sigue creyendo esas ideas.[3] ¿Qué hace Isolda en el poema de Béroul de Tristán e Isolda? Es difícil determinar qué tanto en común tengan las obras literarias con la realidad. ¿Qué es lo ideal dentro de la obra y qué es lo realista? No escribiré sobre las mujeres en la Edad Media, sólo sobre Isolda en la obra de Béroul.

Al igual que Sherezada en Las mil y una noches, quien salva su vida y la de otras mujeres contando cuentos, como los escritores tienen la suerte de comer por sus historias, Isolda fabrica ficciones, las cuales también pueden ser consideradas como percepciones de la realidad, para salvarse y salvarle la vida a Tristán de la furia del rey Marc o de la envidia de los tres felones. Isolda nunca miente al rey, aparte de crear una ficción para engañarlo, crea todo un escenario que le da credibilidad a las palabras que Isolda le dice al rey. Béroul escribe:

 

Entonces finge llorar […] –Por Dios […] no me vuelvas a llamar […]  El rey piensa que por insensatez, señor Tristán, te he amado. Pero Dios es testigo de mi fidelidad ante el rey, y aceptaría incluso que él flagelara mi cuerpo, si alguna vez hubiera entregado mi amor a otro hombre fuera del que me poseyó siendo doncella.[4]

Este discurso de Isolda hacia Tristán ocurre mientras el rey Marc los está espiando desde arriba de un árbol. En este caso Isolda no miente, porque al decir que nunca ha entregado su amor a otro hombre fuera del que la poseyó siendo doncella, dice lo que Marc sabe de ella; y aparte se refiere a Tristán, como el hombre al que le entregó su amor, y sabemos que eso es verdad porque Isolda hizo que Brangien, su sirvienta fingiera ser Isolda en la noche de bodas para que el rey no se diera cuenta que había perdido su doncellez con Tristán.

Después de crear el escenario para darle verosimilitud a sus engaños finge no haberse dado cuenta de que Marc los estaba espiando. Así es como consigue salvar a Tristán y a ella misma, y aparte consigue que el rey le conceda la libertad de ver a Tristán cuando quiera. Por eso dice el lai de Sir Gawain y el Caballero Verde: […] Por tanto, si sufrieron  por las artes de las mujeres, será gran ganancia amarlas y no creerlas.[5] Quizá la literatura medieval considera a las mujeres como seres que únicamente son capaces de usar su ingenio para el adulterio. Esta es una gran diferencia entre Sherezada e Isolda: Sherezada usa el ingenio para salvar a las mujeres, e Isolda lo usa para poder seguir amando a Tristán por culpa del filtro.

Comparando a Isolda con Renart el zorro, un zorro con características humanas popular en el norte de Francia durante los siglos XI y XII, leyenda contemporánea a Tristán e Isolda de Béroul, Isolda tiene el ingenio del zorro para conseguir lo que quiere, no por su voluntad, sino por voluntad del amor, efecto del filtro, que hace que la voluntad del amor sea más fuerte que la propia Isolda. Renart el zorro nunca es manejado por una voluntad superior a él, pero según Luis Zapata la referencia de Renart tiene una connotación erótica como el carácter del texto de Béroul.[6]

Considero que el mundo de Tristán e Isolda de Béroul es el mundo al revés, porque en el mundo de Renart el zorro, él es execrable por los engaños y trampas que les hace a los demás animales del bosque. El mundo de Renart el zorro no es el mundo al revés porque muestra las costumbres francesas de democracia y de institucionalización:

En aquellos lejanos días era costumbre que todos los animales se reunieran  en asamblea, alrededor de su rey, Nobel el león, quien gobernaba  en todo el bosque. En esta asamblea no sólo se decidían los planes futuros, sino que también funcionaba como tribunal donde se hacían acusaciones, se escuchaban quejas y se impartía justicia.

En esta ocasión, la ausencia de Renart el zorro, el único que no estaba presente, empezó a levantar los comentarios sobre los muchos asuntos oscuros que se le atribuían. Todos los animales tenían algo de que acusarlo.[7]

Isolda, por otro lado, no sólo es querida por todos, menos por los felones, quienes la acusan, sino que también su amor por Tristán es amparado por Dios, quizá para que cuando acabe el efecto del filtro se arrepientan y aprendan que el amor da una felicidad parcial y la palabra de Dios da la felicidad eterna.

Para salvar su vida y la de Tristán, Isolda es mucho más activa que Tristán, quien muestra ingenio sólo al escaparse de la hoguera y al humillar a los tres felones en el lodo el día que Isolda tiene que decir que nunca ha tenido a nadie entre sus piernas, únicamente al rey Marc y a el leproso que me cargó en su espalda para atravesar el pantano (Tristán disfrazado de leproso).[8] El rey Marc sólo llega a tener una percepción errónea de la realidad. Renart el Zorro, al igual que Isolda es perdonado y disfrutó de grandes honores durante toda su vida, y sus trucos y aventuras nunca dejaron de divertir. [9]

 

[1] Blaise Pascal, Discurso acerca de las pasiones del amor y otros opúsculos, FCE, México, 2010, p. 9.

[2] Arthur Schopenhauer, El arte de tratar con las mujeres, Alianza, Madrid, 2011, p. 35.

[3] Ibid. p. 36.

[4] Béroul, Tristán e Isolda, CONACULTA, México, 2010, p. 29.

[5] Sir Gawain y el Caballero Verde, Siruela, Madrid, 2009. p. 85.

[6] Béroul, op.cit., p. 102.

[7] Grandes mitos de la Edad Media, Edimat, Madrid, 2006. p. 29.

[8] Béroul, op. cit., 101.

[9] Lombardi, Mauro, Op. cit. 39.

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