jueves. 26.05.2022
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UN RATITO DE TENMEALLÁ

Simpatía por La Señora Venganza (2005)

Caleb Landaverde

Simpatía por La Señora Venganza (2005)

La venganza es un aspecto que siempre estará presente en nuestra sociedad, pero de la cual se prefiere hablar poco, ¿cuántas veces no tenemos esa sed por ella?, creemos que es una manera de hacer justicia y esperamos que se haga de una manera casi divina, o añoramos por sentir esa dulce vendetta. También encontramos siempre enlazados dos conceptos: venganza-justicia.

Para la Sra. Venganza (Lee Young Ae), esta es su razón de ser y para lograr su venganza, se convertirá en una Sra. Paciente, Piadosa y Bondadosa, o la “Bruja”, como le llaman también en la cárcel en la que estuvo por trece años y muchos otros atributos que se le dan a Geum-ja, nuestra protagonista.

El filme se desarrolla en Corea y nos da un vistazo de lo que son sus costumbres y tradiciones, pero también esa belleza visual que tanto les caracteriza, en primera instancia, a través de toda la película, el contraste blanco (pureza) y rojo (venganza, pues, remite a sangre) se hará presente, y será importante, desde el momento en que vemos que Geum-ja no usa maquillaje alguno durante su estadía en prisión, hasta que sale se maquilla con sombras rojas, sangre, en los ojos, que contrasta de una manera excepcional con su tez blanca; por otra parte tenemos que a través de la cinta vemos un degradado notorio en los colores, pues al inicio abundan los colores primarios y brillantes, que poco a poco van desapareciendo, para llegar a una paleta de grises.[1]

  Ahora bien, el tema central de la película, como bien lo dice el título, es la venganza, que ha caracterizado al director Park Chan-wookya. Esta es la tercera entrega de la trilogía formada por Sr. Venganza (2002) y Old boy (2003).[2] La bella protagonista, nuestra Sra. Venganza, purga una condena en la cárcel por el secuestro y asesinato de un niño (delito que ella no cometió), y su venganza consiste en encontrar y hacer pagar al verdadero asesino el Sr. Baek (Choi Min-sik), el cual obliga a Geum-ja a confesar el crimen que él cometió a cambio de no matar a la hija de ella (ahora sí) secuestró.

  Purga 13 años en la cárcel, tiempo suficiente para que ella planee cada detalle de su añorada venganza, haciéndose de aliadas en la cárcel de mujeres, a las cuales poco a poco ha ido ayudando con una bondad irreprochable. Estas acciones provocan que cada mujer se sienta en deuda con ella y le ayude a lograr su propósito, y es aquí donde entra la destreza del director Park Chan-wook para poder contar esta historia central y, a la vez, ir intercalando fragmentos de la vida de Geum-ja y de cada mujer a quien ayudó y que ahora tendrá que regresarle el favor.

El desarrollo de Geum-ja a través de la historia es de una mujer que sabe lo que quiere y que hará lo que sea para conseguirlo, se le ve vulnerable y temerosa en el juicio y sus primeros días de cárcel, incluso toma por fe la cristiana, y es una reclusa modelo. Conforme pasa el tiempo en prisión, detrás de toda esa bondad, dulzura e incluso ternura, se ven atisbos de lo que viene, desde matar a la líder de las reclusas lentamente envenenando su comida, hasta mantenerse fiel a ese papel de ángel.

Sale de cárcel y hasta su manera de caminar es diferente. Lo primero que hace es comprar ropa negra, zapatos rojos con tacones. Se maquilla con la peculiaridad de sombras rojas, un corte de pelo, y una actitud dura, fría, dispuesta a terminar su cometido. Manda hacer un arma personalizada, la cual le proporcionará un asesinato único, personal, íntimo. Sólo así será suya la venganza.

  Película elegante, pausada, que abunda en el desarrollo del personaje, sin hay escenas cosas que parecen prescindibles, refuerzan el encuadre de la venganza como algo sublime. Ahí está el impacto, no sólo por los hecho, también porque nos muestra la realidad de estos tiempos, toca fibras muy delicadas de la sociedad tan violentada que vivimos, en donde estos temas prohibidos o ignorados, politizados o ideologizados, existen: muerte, sangre, secuestro, homicidio y esta decisión de tomar justicia por mano propia en un mundo que pareciera que ya no tiene justicia.

  También película cruda, honesta, presenta escenas duras, difíciles de digerir, a veces no propia para espectadores delicados. Pero sobre todo es de agradecerse una historia bien contada.

  Vale la pena asomarse a Sra. Venganza, ventana a una realidad que no se quiere ver o se prefiere ignorar. Crea consciencia acerca de las derrotas de la paz en nuestros días. Tal vez a unos cuantos nos llevará a tomar el tofu blanco para un nuevo inicio y dar lo mejor de sí a pesar de todos. En realidad cada espectador emprenderá su propio rumbo.

 

[1] En la versión del director, esto es mucho más notorio, ya que la degradación gradual del color es total hacia la última parte de la película: llega a ser totalmente en blanco y negro.

[2] Cabe mencionar que los filmes no tienen continuidad alguna, son independientes en su trama.

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