Es Lo Cotidiano

Éste no es un ensayo

Manuel Eduardo Vaquera Cervantes

Éste no es un ensayo

En todos los casos las tendencias del pensamiento están muy ligadas a su contexto histórico, siendo un reflejo de la sociedad que pretenden o no reflejar, en el caso del Surrealismo, visto como un movimiento ideológico organizado, nacido entre 1916 y 1966, no es la excepción, depende del mundo que sirve de marco para sus planteamientos  pero también y en gran parte estuvo moderado por la concepción individual que sobre éste tuvo André Bretón, aunque el surrealismo no sólo se reduce a la comunidad formada por este autor lo tomaré como figura principal, teniendo esto en cuenta, la finalidad de mi texto es dar una mirada muy panorámica acerca de lo que significó el surrealismo e identificar un poco de su influencia en concepciones posteriores.   

Se dice que la supervivencia de las especies depende en gran parte de su capacidad para adaptarse a su entorno, el hombre, visto como la especie dominante no es la excepción, pero, de una forma u otra intenta salir de su destino, no se adapta al mundo, sino que hace que éste se adapte a él, rompe con un patrón de conducta natural, por esto sufre las consecuencias, (contaminación, calentamiento global) al tratar de reprimir la animalidad, factor que le escupe a la cara su posición en la vida, se busca tener un control total del mundo y un desprendimiento con los seres que considera inferiores; son pocos los individuos que aceptan su naturaleza instintiva, pues la sociedad en su mayoría la reprime.

Con este respecto se puede decir que el surrealismo surgió en una etapa esencial para la concepción del hombre sobre sí mismo, el movimiento nace en medio de la primera y la segunda guerra mundial, cuando la gran cantidad de atrocidades ponen en entredicho a la civilización, este hecho desata una oleada de movimientos intelectuales que contestan ante los actos bélicos, el cerebro trabaja con mayor intensidad en situaciones de peligro, no hay escapatoria, las balas y la reflexión se centra en las entrañas de los hombres.

Uno de los pensadores más influyentes de esta época fue Sigmund Freud que, por medio de su teoría del Psicoanálisis, ahondó en el interior del hombre hasta instancias inexploradas, postuló una división en la mente que chocaba con todas las concepciones de su tiempo, por medio de sus teorías se hizo evidente que los hombres no eran totalmente conscientes de sus actos, existía un espacio oculto en el que lograba sobrevivir lo primitivo, su animalidad, sus instintos, eran palpables, esto iba más allá de cualquier prejuicio moral, se desenmascaraban algunos usos pero, sobre todo los abusos de nuestra especie.

 

Y ahora, apartándonos de lo individual, recordad la guerra que acaba de devastar a Europa y pensad en toda la bestialidad, toda la ferocidad y toda la mentira que la misma ha desencadenado sobre el mundo civilizado. ¿Creéis que un puñado de ambiciosos y de gobernantes sin escrúpulos hubiera bastado para desencadenar todos estos malos espíritus sin la complicidad de millones de dirigidos? Y ante estas circunstancias, ¿Tendréis aún valor para romper una lanza en favor de la exclusión del mal de la constitución física del hombre?[1]

La enunciación de este mal del que habla el psicólogo resaltó la ruptura ante la utópica unión y, sobre todo, control que se creía tener sobre las cosas, con esto no digo que las teorías de Freud se expliquen sólo a partir de los hechos bélicos que fueron su marco histórico, pero sí creo que estefactor ayudó a su propagación y a su aceptación de un modo u otro. El punto ciego en la mente constituyó una entidad con sentido propio, fue entonces que se concibió al inconsciente, un espacio donde se guardan los más profundos secretos del hombre, sus anhelos y muchos de sus conflictos.

  Retomando un poco lo dicho con anterioridad, el surrealismo surge en una etapa esencial para la concepción del hombre sobre sí mismo, entonces, ahora que se deja ver otra faceta de la mente, se busca tener comunicación con ella; los surrealistas ven en el inconsciente un mundo que ofrece libertad de creación y comunicación con un elemento antes aislado, ofrece una estética nueva en la cual el factor principal es la espontaneidad, con esto se crea, basándose en la teoría de la libre asociación de Freud, la escritura automática, que constituirá, en un primer momento, la cúspide del surrealismo.

Hasta ahora hemos visto el movimiento al margen de sus propias concepciones, sólo contextualizándolo y relacionándolo con otras teorías del pensamiento, estos desordenes, el de mi texto y el del surrealismo en su tiempo, necesitaron un catalizador que los regulara, figura que encarnaría en su totalidad André Bretón, él se encargaría de organizar y hacer del surrealismo, más que un movimiento cultural, una sociedad regida por principios, preceptos y, en algunos casos, caprichos o desacuerdos por parte de sus integrantes; se necesitaron instaurar los márgenes, hecho por el que aparece el primer manifiesto del surrealismo en el que Bretón nos dice:     

 

El surrealismo, tal como yo lo entiendo, declara nuestro inconformismo absoluto con la claridad suficiente para que no se le pueda atribuir, en el proceso del mundo real, el papel de testigo de descargo. Contrariamente, el surrealismo únicamente podrá explicar el estado de completo aislamiento al que esperamos llegar, aquí, en esta vida… Vivir y dejar de vivir son soluciones imaginarias. La existencia está en otra parte.[2]

 

En estas líneas se nos plantea toda una concepción de las creencias de su autor; en primer lugar se deja ver el papel que buscaba tener el surrealismo, el de una estética nueva apartada del mundo real que tuviera valides por sí sola, “vivir y dejar vivir son soluciones imaginarias. La existencia está en otra parte.” Su existencia sólo se podría justificar en su soledad, era un ente aislado;este postulado acarreó, además de contradicciones ya que los surrealistas no se alejaban de los hechos de su tiempo pues muchas veces intentaron unirse a partidos comunistas, conflictos a causa de defender sus ideales. Creo que en este caso se podría aplicar muy bien el refrán que dice del plato a la boca se cae la sopa, ya que se buscaba tener una independencia intelectual pero estando inmersos y siendo participes en los acontecimientos de su tiempo; Además el hecho de tener que escribir un manifiesto que enunciara lo que era el surrealismo me parece algo contradictorio, pues si se quería mostrar el aislamiento total que se pretendía tener ante la vida, ¿para qué escribir algo que, en cierto sentido, buscaba comunicar los postulados del movimiento?

  Si en un primer momento los surrealistas vieron en las teorías del psicoanálisis un punto de partida, ahora se alejaban de ellas, “El surrealismo declara nuestro inconformismo absoluto con la claridad suficiente para que no se le pueda atribuir, en el proceso del mundo real, el papel de testigo de descargo”, cuando Bretón fue a ver a Freud para comunicarle sus descubrimientos sobre la escritura automática éste no les brindó más crédito que el de servir de terapia, entonces se le atribuía el papel de testigo de descargo, se dio el choque; es cierto que ambos pensadores encontrarían en el inconsciente una base sobre la cual basar sus apreciaciones pero la finalidad era diferente, Bretón tuvo que buscar en otra parte para fundamentar sus reflexiones.  

  Todo esto pasó en la primera etapa del surrealismo, fue su marco general de nacimiento,  pero ahora, después de este largo preámbulo y cambiando un poco la temática, ¿no se supone que el ensayo tendría que hablar sobre algo específico, y plantear una hipótesis?, es verdad, pero es difícil hacerlo en este caso, donde para entender aunque sea un párrafo se necesita conocer el trasfondo ideológico por el que fue concebido, además ¿qué pasaría si les digo que voy a analizar un texto pero no sólo a partir de mi intelecto, sino también a base de intuiciones? Esto rompería un poco lo concebido, veamos:

A aquellas horas, el parque extendía sus rubias manos sobre la fuente mágica. Un palacio sin significado rodaba sobre la superficie terrestre. Cerca de Dios, el cuaderno del palacio estaba abierto sobre un dibujo de sombras, de plumas y de lirios. El beso de la joven Viuda era el nombre del albergue acariciado por la velocidad del automóvil y por las suspensiones de las briznas de hierba horizontales. ¡Qué jamás las ranas con fecha del año pasado se entremezclan ante la proximidad de las cortinas, cuando la luz precipita a las mujeres al balcón! La joven irlandesa, conmovida por el viento jeremíaco del Este, escuchaba en su seno la risa de los pájaros del mar.[3]

 

El texto anterior fue extraído del párrafo de inicio de uno de los primeros libros de Bretón, Pez soluble, concebido a base de la escritura automática,  aquí se aplican algunos de los aspectos postulados en el manifiesto surrealista, la espontaneidad, el alejamiento de las palabras con los comunes referentes estéticos, el problema es  ¿cómo interpretarlo? Podría decir que a mi ver, el palacio sin significado que rodaba sobre la superficie terrestre es la consciencia expuesta ante la subjetividad de la vida, las sombras que rodean su dibujo son los puntos desconocidos de la existencia, algo de lo que ni siquiera Dios puede alejarse; el beso de la joven viuda representa la muerte que llega rápida como la velocidad del automóvil y las hierbas horizontales son el camino que sale de un punto para llegar a otro, con lo que se quiere mostrar  la nostalgia del desplazamiento; podría decir tantas cosas acerca del texto, así como lo podría hacer con el cuadro de Magritte que tiene como inscripción esta no es una pipa, interpretaría que lo que en realidad se nos quieren dar a entender es que no teniendo como un referente algo plenamente establecido fuera de las hechos artísticos, en el caso de Bretón las palabras, con Magritte las imágenes, la intuiciones, que a mi ver de alguna forma se relacionan con el inconsciente, toman una importancia fundamental. Podría decir tantas cosas, pero no lo haré porque aquí no se trata de intuir, sino de analizar, si lo hiciera de tal manera ustedes podrían afirmar que éste no es un ensayo y no es lo que quiero.

  Dejando en claro que este texto sólo quiere dar un horizonte poco menos que general del movimiento haré un salto temporal y temático para intentar encontrar concepciones clave que nos ayuden a su comprensión. El surrealismo en una segunda etapa evolucionó, después de tener gran trascendencia en Europa y un mayor número de seguidores, amplió sus fronteras, se introdujo en otros continentes, con lo que también cambió su forma de ver las cosas, cuando Bretón estuvo en contacto con los indígenas mexicanos vislumbró algo que Artaud, exiliado pero también predecesor del surrealismo, ya había hecho tiempo atrás, tuvo una concepción de la vida diferente, introdujo el misticismo como base de su concepción, con esto el surrealismo se ponía en contacto con un aspecto más primitivo pero por lo tanto de mayor alcance, ya no se trataba de ver ese aislamiento promulgado en la primera etapa sino de hacer una relación entre los mitos iniciáticos y el comportamiento de los hombres, siempre teniendo en cuenta las relaciones con el inconsciente; este cambio de mentalidad concuerda con el enfoque que Jung da a las teorías de Freud, acaparando de un inconsciente individual a uno colectivo, con esto se reinterpretan disciplinas antes desacreditadas como la alquimia y la magia, incluso se presta atención al Tarot en un intento de desentrañar su sentido oculto, con este respecto Bretón escribe un texto llamado arcano 17en el que, poéticamente, postula su deslumbramiento y ve en la naturaleza el mayor elemento de belleza artística. Este nuevo enfoque me parece comprensible, ya que después de ahondar en el mundo contemporáneo y no encontrar  bases firmes sobre las que fundamentar la conducta humana, se busca en las raíces de las culturas algo que pueda ayudar de guía a su formación, con lo que se instaura el concepto de arte mágico, un equiparamientoentre la naturaleza y el qué hacer artístico, por lo que Artaud escribiría:

 

El teatro ha de ser igual a la vida, no a la vida individual (ese espectáculo individual de la vida donde triunfan los caracteres), sino a una especie de vida liberada que elimina la individualidad humana y donde el hombre no es más que un reflejo. Crear mitos, tal es el verdadero objeto del teatro, traducir la vida a su espectáculo universal, inmenso, y extraer de esa vida las imágenes en las que desearíamos volver a encontrarnos.[4]

Resulta muy interesante ver que algunos  surrealistas encontraron en México un lugar encantado, propicio para la reflexión y el qué hacer artístico; Antonin Artaud estuvo con los Tarahumaras y fue en parte a ellos, que pudo vislumbrar su teoría de la crueldad; Bretón, además de inmiscuirse en los sectores intelectuales del momento, también se interesó mucho en nuestra cultura; Alejandro Jodorowsky ha desarrollado gran parte de su obra en este país; lo anterior es muy revelador, pareciera que algunos pensadores encontraran una belleza colosal de la que nosotros somos herederos pero no la valoramos como se debiera. Aún así, creo que el espíritu del anhelo mágico no se deja apagar por completo, sigue presente muy en el interior, somos supersticiosos, místicos, soñadores.

Para ilustrar un poco lo anterior tengo un ejemplo que me sucedió no hace mucho: alguna vez me encontraba en el camión cuando se subió uno de esos jóvenes que vienen de  los albergues de alcohólicos anónimos a pedir dinero, al comenzar el sermón, muchas personas decidieron ignorarlo, sólo unos cuantos, muy pocos, le prestaron atención, el tipo, al ver la indiferencia con que fue tratado se enojó e inmediatamente después de recibir unas escasas monedas se bajó del autobús; a la siguiente parada se subió otro sujeto, se puso a hablar al frente, al principio igual lo ignoré, creía un error que el conductor lo dejará pedir dinero poco después de que lo hiciera otro, pero esta vez en lugar de hablar de albergues habló de poesía, fue entonces cuando voltee hacía él, su única motivación para pedir nuestra cooperación fue la de viajar, quería mantener viva la llama de la poesía y dar a conocer sus escritos en otros lugares, me pareció ante todo muy sincero, entonces comenzó a leer, no creo haber podido comprender el significado total de aquellos textos, y, a mi ver, el resto de los pasajeros tampoco, pero ese toque inusual en la rutina me alentó aunque no creí que pasara más allá de eso, una buena intención que no sería recompensada, cuál sería mi sorpresa que al verlo deambular por los lugares muchas personas que antes habían negado la ayuda monetaria ahora la brindaban, si no a puños, por lo menos si con mucha mayor frecuencia que en la primera ocasión, me pareció muy significativo. Podría ser que esté malinterpretando las cosas y simplemente el poeta, por ser un artista tan raro en los camiones haya tenido la novedad a su favor, o quizá los pasajeros después de una segunda insistencia decidieran colaborar con los intereses ajenos; prefiero interpretarlo de otra manera, los pasajeros, las personas, en realidad creen en el valor de los sueños y reconocen la valentía al aceptarlos tal como son, a pesar de que aparentemente volteen a la ventana de su realidad, hay un mundo fuera de lo cotidiano que no se suprime por completo; no por nada personajes tan reconocidos como los brujos de Catemaco,  Pachita la curandera, María Sabina, o el mismísimo TololeoNeney, subsisten de forma más o menos común en nuestro entorno; Parecieran dos enfoques muy alejados pero la magia y la poesía nos ofrecen  perspectivas internas que con frecuencia son ignoradas, se vuelven cómplices para intentar mostrarnos algo que no es tan evidente. Después de todo creo que los camiones de la ruta 16 tienen algo de surrealistas.         

El legado que dejó este movimiento ideológico es muy grande, se pueden identificar en los hippies y sus mundos interiores; en gran parte de la contracultura y su experimentación; en las teorías teatrales de Artaud y los happenings; en las disciplinas de sanación de Jodorowsky; en la literatura considerada como realismo mágico; y es que al fin y al cabo quién no quiere echar un vistazo a lo que hay dentro de nuestro ser, esas dudas que atormentan a los individuos, estas indecisiones, o las máscaras que muchas veces pesan y condicionan nuestros actos. A mi ver, en un mundo tan lleno de contradicciones, donde son pocas las cosas claras, donde lo bueno y lo malo depende del espacio y tiempo, donde crueldad y justicia se difuminan en una misma cabeza, el surrealismo viene a ayudar al conocimiento, no sólo intelectual, sino también intuitivo y, en ciertos casos, místico de las cosas, pero, sobre todo, ayuda al, muy olvidado y relegado, conocimiento del individuo y busca su equilibrio.   

 

Puesto que la realidad interior y la realidad exterior están, en la sociedad actual en contradicción –nosotros vemos en semejante contradicción la causa misma de la infelicidad del hombre, pero vemos también en ella la fuente de su movimiento- nos hemos asignado como tarea el intentar poner, en cualquier ocasión, estas dos realidades en presencia una de la otra, el negar en nosotros la preminencia de una sobre otra.[5]

 

 

[1] Sigmund Freud, Introducción al psicoanálisis. Porrúa, México, 2007, p. 123.

[2] André Bretón, Manifiestos del surrealismo. Terramar, Argentina, 2006, p. 48.

[3] Ibid., p. 51.

[4] Antonin Artaud, El teatro y su doble, Random House, Mondadori, México, 2006, p. 129.

[5] J. L. Giménez Frontín, El surrealismo, Montesinos, España, 1991, p. 67.

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