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Libertad | Si cabe en 8 letras, muy grande no ha de ser

Alejandro García

Libertad | Si cabe en 8 letras, muy grande no ha de ser

 

—Todo gira en torno al problema de las libertades personales —explicó Walter—. La gente vino a este país por el dinero o la libertad. Si no tienes dinero, te aferras aún más furiosamente a tus libertades. Aunque fumar te mate, aunque no puedas dar de comer a tus hijos, aunque a tus hijos los mate a tiros un loco con un fusil de asalto. Puedes ser pobre, pero lo único que nadie te puede quitar es la libertad de joderte la vida como te dé la gana. Ésta es la conclusión a la que llegó Bill Clinton: que no podemos ganar elecciones actuando contra las libertades personales. Y menos contra las armas, si a eso vamos.
Jonathan Franzen

 

Libertad (Salamandra, Barcelona, 2011, 670 pp.) de Jonathan Franzen (1959) es una ambiciosa novela publicada en Estados Unidos en 2010. Es ambiciosa, porque no es fácil para el lector detectar los matices del contexto en que se produce. El linde entre republicanos y demócratas puede pasar totalmente desapercibido para nosotros, como es probable que sea difícil detectar entre los norteamericanos la diferencia entre PRI, PAN y PRD. Para los republicanos la libertad en la economía es fundamental, pero también la defensa de la libertad entendida como en el epígrafe, mientras que los demócratas son partidarios de una cierta protección de la colectividad y por parte de los organismos gubernamentales o sociales y a la vez tienen un sentido de protección de los desiguales como parte de esa libertad. Desnudez o protección ante y entre iguales que en realidad son diferentes por lo que poseen.

Espero ser claro con respecto a este primer ejercicio de la ambición. Es probable que mis pocos —pero inteligentes lectores— estén pensando ya en lo limitado de mi lectura; pero como dice la sabia canción “El mundo siendo mundo, no me podrá vencer, si cabe en 5 letras, muy grande no ha de ser”, así que no creo que sea mucho más arriesgado esto con respecto a la libertad. De allí que un grado de complejidad esté en los lectores y en su mundo de valores y referencias.

Con respecto a los vínculos de Franzen se han mencionado Balzac, Dickens, De Lillo, Mailer y Roth. En lo personal pienso en la saga de Conejo Angstrom de Updike, desde la brillante adolescencia hasta la muerte y el registro de la vida en el este norteamericano, de Pennsilvania a Florida, en tiempos de clases medias que aún pudieron jubilarse y vagabundear por el mundo o comprar un condominio para invernar en Miami. Los personajes de Libertad, al terminar el libro, han sabido ya de la ruina de las pensiones y de la crisis de las hipotecas. Estados Unidos es líder del mundo, pero amplios sectores medios son más pobres; claro, siguen siendo libres.

El otro factor de la complejidad tiene que ver con el manejo de tiempo. Es una novela realista, pero su estructura no es lineal, se tiene que armar el rompecabezas y la procedencia de diversas fuentes, algunas de las cuales hablan de manera diferente antes y después del baile. Se entiende que el arco fundamental de la novela es la formación de la familia Berglund, Walter, Patty, Joey y Cinthia, por los años de Ronald Reagan. La novela termina con las elecciones que gana Obama y con sus primeros golpes con el electorado.

Se comprendan en total (1981-93 y 2001-09) 20 años republicanos contra los 8 de Clinton (muchos de sus logros canalizados por el lado del caso Lewinsky), y 1 de Obama. En estos años se dan el 11-S, la guerra contra Irak y otros países asiáticos. En el exterior caen el Muro de Berlín, la URSS y países satélites. Estados Unidos aparece como gran triunfador y tiene que enfrentar, lo magnificará, al Islam fundamentalista y al terrorismo.

Libertad amplía su alcance al hablar de los ancestros de Walter. La llegada de su bisabuelo a Estados Unidos, procedente de Suecia, su odio al gobierno y a cualquier intervención contra la libertad que lo llevan a construir carreteras en Minnesota. Uno de sus descendientes pondrá un hotel en el norte del estado. Walter estudia una carrera, se casa con una mujer de familia demócrata, tiene 2 hijos y ejerce la abogacía primero en empresas diversas, en Saint-Paul, uno de los lados de la Ciudades gemelas, y luego como activista de movimientos ambientales, en donde sobresale la defensa de la Reinita Cerúlea. Va a Washington, pero su centro de operaciones es una gran reservación en Virginia Occidental, el nido restañador para el ave de paso; pero no se da cuenta de que ese interés legítimo, se empareja con el de grandes capitales que desean un tipo de explotación de gas y carbón en ambiente despejado.

  La novela arranca con una presentación de los personajes ya casados, con los dos hijos, e incluye la deserción del hijo varón para irse a vivir con Carol y Connie y el nuevo marido de aquella. También habla de la transformación de Patty, de madre amorosa y mujer preocupada por el entorno y por los vecinos a una especie de sombra, al borde la depresión.

Patty construye una larga, terapéutica, autobiografía de su vida familiar con una política demócrata por madre, un padre abogado triunfador y 4 hermanas interesadas por el arte, pero desinteresadas por la vida. Patty, por sus aptitudes deportivas va becada a Minnesota y coincide con Jessica, neurótica, de tendencias lesbianas, primero su escudo y después dictadora y chantajista. Conoce a Richard, de cierto talento y éxito, y a Walter, especie de buena conciencia.

Richard la atrae, pero a la vez le muestra el más profundo desinterés, mientras que Walter tiene con ella atenciones que la obligan a fijar su atención en él. Aún así Richard se ofrece a llevarla a una ceremonia familiar a Nueva York, pero una vez en ruta altera horarios, hace lo que se le pega la gana e incluso hace fracasar una posible relación sexual. Cuando está a punto de irse por su cuenta al hogar materno, se entera de la enfermedad del padre de Walter y realiza el viaje solidario, la antesala del matrimonio.

Tras breves años felices, Patty cae en cuenta de que no es feliz y mantiene una relación clandestina con Richard justamente en la cabaña que Walter ha heredado de su madre. Richard da al traste con ella. Los Berglund se trasladan a la capital y la vida de defensor de la reinita cerúlea cubre cualquier posibilidad de asomarse a esos lazos turbios entre Richard, Walter y Patty. Walter establece relación con Lalitha, de origen indio, su brazo derecho en la aplicación del capital del que disponen. Enterarse de la traición de Patty y Richard y de las dobles caras de ciertos ambientalistas le altera el rumbo.

 Después de esa aparente pulverización de ideales y acciones de los personajes, sólo quedan Walter y Patty, cincuentones, nuevamente, en Minnesota, en los alrededores de la casa del lago. Allí se da el desenlace de esta historia que terminé de leer en enero de 1912 y que preferí dejar para mejor momento, una vez que hubiera emprendido una ambiciosa relectura. Lo importante es la libertad, pero obviamente eso es duro de probar.

 

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