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De luces y de sombras

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De luces y de sombras

Se acabó pero apenas empieza. La eterna -mientras duramos- dicotomía está con nosotros, señoras y señores: adiós 2014, hola 2015.

Tachas hace un ejercicio que querremos tradicional, con el aporte de sus colaboradores -de quiénes, si no- para mostrar personalísimas visiones sobre un año que, a fuerza de tan dramático, nos obliga a la catártica reflexión, al cuento, al respiro poético, a lo que sea, buscando certezas o por lo menos esperanzas de dónde asirnos para creer y crear.

Y esto tenemos:

Blanca Parra [De eficiencias y esperanzas] evoca una idílica cotidianidad de infancias y su confrontación con las mezquindades metropolitanas, para luego alertar sobre ciertas perversas eficiencias y las esperanzas que llevarán a remontarlas.

La poligrafía de Jaime Panqueva lo hace contar ahora sobre Josué y su particular celebración para estos días de asueto.

Agustín Sánchez González [De buenos y malos] aborda el conflicto propio de estos días: ¿Por dónde, cómo, desde qué y para qué empezar a desatar esos nudos que tan constreñidos nos mantienen?

Leopoldo Navarro [Bodas] aborda desde la luz de la poesía un sagrado fin último y fundacional: la Vida.

Diana Alejandra Aboytes recuerda que pasan las semanas, los meses y hasta cambiamos de año, [Pero en la memoria la cifra sigue intacta]. Y también en el reclamo.

Luis Miguel Rionda despliega con optimismo la importancia de notar [Más luces que sombras].

Vincent Velázquez, poeta de estirpe arribeña y compromiso con todo lo que al ser humano defienda, entrega en [El fuego de la vida] unas décimas para atizar el calor de estos inicios.

Paulina Quintana vuelve al origen de la palabra y define lo que [De su obscuridad ilumina el verso].

Karen Jiménez, finalmente, camina expresando la certidumbre de que iniciamos vivos [Entre el frío y las sombras].

Iniciamos pero ya estábamos y por ti vamos, 2015.

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