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FRENTE AL TABLERO

El ajedrez y el niño de Dumont

Guillermo Cano Moreno

El ajedrez y el niño de Dumont

La terrible historia de un niño de quinto grado de primaria que perdió una partida de ajedrez durante el receso, y luego se suicidó lanzándose por una ventana del segundo piso de la escuela, tras de que su oponente no dijese "jaque mate" antes de tomar su rey, circuló en las redes sociales, enseguida de la publicación en diarios impresos.

Un caso infrecuente y atípico, en el que en la noticia se hace sólo alusión a la partida de ajedrez, y a que el chico, de apenas 10 años de edad, habría tomado tal decisión porque el rival capturó el rey sin haberle cantado el clásico jaque mate.

Podría ser éste un hecho que desatara una satanización en contra del noble juego. Como si la frustración de la derrota en el tablero hubiera sido el factor de la fatal determinación.

Este lamentable suceso en Dumont, Nueva Jersey, aparece cuando el ajedrez es reivindicado en los países europeos como un juego educativo y formativo de niños y adolescentes.

En la literatura especializada que habla sobre los factores de riesgo de suicidio de menores en estas edades, hacen referencia a acontecimientos dolorosos en el ámbito de la familia. O problemas en la escuela, etcétera.

Obviamente, una crisis suicida infantil surge de la relación del niño o la niña con su medio familiar y se manifiesta por una serie de señales en la conducta que se expresan, de manera general, en cambios de todo tipo.

En este momento hay países que han adoptado plenamente el ajedrez escolar. Cito el caso reciente de España, y la del luchador por esta idea, el maestro jubilado Apolonio Domingo García del Rosario. Desde 1994 había venido trabajando porque su proyecto "El Ajedrez en la Escuela" fuera tomado en cuenta.

El proyecto del maestro Apolonio Domingo fue sometido a estudio por el equipo del Departamento de Psicología y Sociología de Las Palmas de Gran Canaria, con el título de El Ajedrez como Recurso Educativo para el Desarrollo Pedagógico con un resultado óptimo.

Hay qué decir que en el entrenamiento de ajedrez para competencias de alto rendimiento se contempla el rubro de las particularidades volitivas de la personalidad.

El chico desarrolla capacidades tales como la perseverancia en las tareas difíciles y de dominio de sí ante situaciones adversas o muy favorables, como pudiera haber sido el caso del niño de Dumont ante la derrota.

A los niños ajedrecistas que tienen una formación de su personalidad los vuelve más resilientes, capaces de sobreponerse a dolores emocionales y situaciones adversas, como pudiera ser una simple derrota de una partida de ajedrez.

Recuerdo una película, en la que perros de la raza Doberman aparecen como los principales protagonistas. En ésta se presentó a los Doberman como unos delincuentes, lo que por durante muchos años fueron indefensas víctimas de una satanización colectiva.

Nada más falta que, por ahí, reaccionarios culpen al ajedrez del suicidio del niño de Dumont.

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