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GUÍA DE LECTURA

Nocturno Hindú, de Antonio Tabucchi

Nocturno Hindú, de Antonio Tabucchi

Me da por imaginar el momento en que, durante uno de sus viajes de juventud por Europa, Antonio Tabucchi sostiene por primera vez en sus manos el ejemplar abandonado sobre un banco de la Sorbona de Tabacaria, escrito por Álvaro de Campos, el mayor heterónimo poético de Fernando Pessoa. La impresión que causa en el autor italiano, quien a la postre consideraría ésta como “la más bella poesía del siglo”, lo impulsaría a aprender el portugués, de tal suerte que se convertiría en el mejor traductor a la lengua italiana, y quizá uno de los más grandes admiradores del lisboeta. Del amor por Pessoa devino luego el enamoramiento por su ciudad. Incluso Tabucchi se casaría con una nativa, y viviría durante algunas décadas a caballo entre Portugal y la Toscana.

Tras la escritura de La dama de Porto Pim, ambientada en un pequeño pueblo de pescadores de las Azores, Tabucchi escribe Nocturno Hindú, quizá como un homenaje velado a su autor favorito. Bajo el pretexto del viaje como una experiencia de iluminación, un misterioso italiano se desplaza a la India en busca de un amigo portugués. Esto lo llevará a sortear diferentes espacios de un mundo exótico, que a veces esplende y otras se sumerge en la más abyecta de las miserias. Una noveleta, poco más de cien páginas, que sorprende por su economía, por la calidad de suspenso que genera y por la capacidad de transmitir diversos ambientes y personajes singularísimos y disímiles en tan pocas páginas, como el cartero de Filadelfia, la ladrona del foulard, o el lector de almas, por mencionar algunos.

El deslucido panorama de las antiguas colonias portuguesas en la India, y la búsqueda de un hombre que cambia de nombre, como Pessoa lo hacía al escribir bajo la personalidad de Reis o Caeiro, responde quizá a una de las máximas del maestro portugués: “¿qué puede un hombre de sensibilidad hacer, sino inventar sus amigos, o cuando menos, sus compañeros de espíritu?” Con esto no quiero anticiparle el final, que no deja de sorprender y es difícil de olvidar.

Aunque Nocturno Hindú (1984) fue uno de los libros que daría notoriedad a Tabucchi en el panorama de las letras, Sostiene Pereira (1994) sería el encargado de consagrarlo. Pero ya habrá otro espacio para hablar de él. Caray, ¡qué buenos libros me recomienda el escritor Alejandro Palizada! Lléguenle.

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com

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