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CINE COLISEO

Cantando en la Gran Manzana

Gerardo Mares

Cantando en la Gran Manzana

Mark Ruffalo es de esos histriones capaces de personificar a ciertos fulanos que a pesar de trastabillar al filo del abismo, no dejan de generar cierta simpatía. Después de un malhadado día donde bien cruzado Dan Mulligan hace todo lo posible para perder la chamba, reafirmar el odio que siente su hija hacia su persona y prácticamente convertirse en un paria, un giro en su vida ocurrirá en una noche al encontrar a Gretta, una promisoria cantautora que le hará recuperar los bríos para echar andar su carrera por los derroteros de la creación musical independiente.

Begin Again es una simpática película medio escondida en el panorama genérico de actualidad. De entrada, el filme dirigido por John Carney tiene la suficiente desvergüenza para traer de vuelta a la pantalla un musical que no lo parece tanto; temática recuperada con brío y que se adapta a las circunstancias de nuestra época. Un poquitín cínica, como los buenos espectáculos de antaño, el filme nada en un candor acaso como si fuesen loas sobre la voluntad humana, el amor perdido, la redención y la resistencia al compromiso sentimental.

Contrario a lo que muchos cinéfilos pudieran opinar, la cinta surte efecto gracias a la simpática interacción entre Mark Ruffalo y Kiera Knightley, actriz si bien de registros limitados, que aquí aporta frescura y espontaneidad a su caracterización... y algo de belleza prognata, que también ayuda y hace sentir bien a los que padecemos esta rara morfología.

Musicalizada en la vertiente del pop, lo bueno del trazo dramático de Begin Again es que no anda con ínfulas a lo A Star is Born (1977. Frank Pierson). De hecho, este camino a la autorrealización está bastante empedrado, gracias a los vicios y excesos de Dan.

Para dos personas que lo han perdido todo, el desafío de grabar un álbum a la intemperie se vuelve un asunto de redención. Ante la despiadada tecnología invasiva, la impersonalidad de los estudios, el montaje profesional y las imposiciones de la industria, utilizar los recursos de la grabación de garaje se percibe como un acto de rebeldía, sin dejar de lado los gustos insalubres necesariamente, lo que es de agradecer por su gesto a la incorrección política.

Ojalá las cosas en la realidad fueran así de fáciles, como ese repertorio coctelero fruto más bien de una producción bien remunerada, y no tanto de la improvisación como nos quiere hacer creer la ficción. Pero previendo la incredulidad de los cínicos espectadores, el realizador cambia de registro a la comedia romántica con sus toques de fábula. Para un tipo que está quebrado y al que le urge un baño, el dinero sale de sus bolsillos por generación espontánea; las ventajas de habitar el primer mundo neoyorkino.

Divertimento que proporcionará sensaciones evasivas en momentos tenebrosos que acontecen en nuestro país, los brillitos mágicos se desvanecerán paulatinamente para ceder a convencionalismos que impiden una catarsis alivianadora en el espectador. Incluso en la selección de los tracks, la producción no asumió riesgos en el montaje de los supuestos gustos culposos, como si ocurre en la injustamente olvidada The Wedding Singer (1998) de Frank Coracci.

Sin evidenciar nada que delate un gag o el humor del tipo de la socarronería militante de Judd Apatow, aquí en labores de producción, finalmente Begin Again es una amable fusión melódica con la comedia romántica y para el lucimiento de sus protagonistas; un filme que olvidaremos al paso del tiempo.

Begin Again (Empezar otra vez)/ D y G: John Carney/ F en C: Yaron Orbach/ E: Andrew Marcus/ M: Gregg Alexander/ Con: Mark Ruffalo, Keira Knightley, Adam Levine, Mos Def, Hailee Stenfield, Catherine Keener y James Corden/ P: Exclusive Media Group, Sycamore Pictures, Apatow Productions y Likely Story. EUA. 2013.

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