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CINE COLISEO

El apocalipsis, ahora

El apocalipsis, ahora

Todo parece indicar que una corriente o ciertos temas tratados por el cine de terror contemporáneo, no puede vivir sin el recurso de la cámara en mano. El asunto, que ya ha perdido casi todo su impacto y novedad desde la sobreexposición del filme de Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, El Proyecto de la Bruja de Blair (1999), se ha tornado reiterativo hasta la náusea.

Dentro de los “rigores” de esta caligrafía fílmica desaforada, quizá el único motivo de interés que se desprende sea una extraña noción de terror oculto, de una amenaza latente cuya presencia no es tan fácilmente identificable o ubicable dentro del cuadro, entidades que pueden ser cualquier cosa a estas alturas: fantasmas o sucesos paranormales al estilo poltergeits (Actividad Paranormal. 2007, Unfriended. 2014. The Gallows. 2015); mitos y leyendas vueltos “realidad” (Troll Hunter. 2010); sectas clandestinas o endemoniados violando las más elementales leyes de la naturaleza (El Último Exorcismo. 2010, Con el Diablo Adentro. 2012); monstruos de tamaño colosal en la mejor tradición de Godzilla o King Kong (Cloverfield. 2008; Zona Infectada. 2010) y la que ahora nos ocupa y preocupa, una dedicada a los… ¡muertos vivientes!

Crónicas de Zombis intenta estructurarse a partir de varios capítulos inconexos entre sí, a la manera del sobado truco de pietaje recuperado, esperanzados a que la ruptura narrativa nos introduzca inmediatamente a un universo caótico de violencia paranoica, cuadros frenéticos o desquiciados de camarógrafos supuestamente amateurs.

A través de esta deconstrucción visual con una carga subjetiva desesperante, los realizadores intentan convertirnos en testigos y partícipes de los sucesos registrados por estos “improvisados” cronistas sobre una invasión de muertos vivientes caníbales, personajes que respetan la iconografía clásica de las películas de George A. Romero y Dan O’Bannon. La acción se sitúa en varias campiñas del territorio inglés y es partir del reporte de un brote vírico de gripe aviar que el apocalipsis se hará presente, a través de un contagio exponencial que se expandirá a mordida limpia; escasos apuntes que bien pudieron derivarse a una crítica social y que resultan meramente anecdóticos.

La película carece de cualquier atisbo de interés porque el quid de la cuestión, la mirada subjetiva ensayada por los autores para romper la “cuarta pared”, expresa más bien una molesta sensación artificiosa que nos obliga a permanecer exactamente detrás de lo proyectado, al margen de las situaciones dramáticas y en mayor medida, porque al zombi, una presencia física perfectamente ubicua en el cine de terror, su naturaleza le impide participar de las características inherentes de las creaturas de los filmes citados líneas atrás; sobre todo, la capacidad de mimetizarse en las tétricas atmósferas bajo el amparo de las sombras y un manejo de cámara desaforado que sirve para ocultar, más que para mostrar, tratando de generar con este manierismo técnico la sensación de terror psicológico entre los espectadores, del temor que se debería de producir, teóricamente, fuera del marco cinematográfico.

Abonan también para acrecentar el despropósito de este “ejercicio de estilo” para calificarlo con cortesía, varias secuencias que por ningún motivo dramático estarían plenamente justificadas, y que impiden hacer avanzar la acción de la trama hacia situaciones de mayor interés; amen de un trabajo de edición confuso, sintaxis narrativa cuyo mayor pecado es tomarse las cosas demasiado en serio. Es justo mencionar, para crédito de los productores y honrar el fair play, dos escenas medianamente logradas: el encuentro de los reporteros con la primera creatura, y la inquietante y hasta morbosa secuencia del hallazgo en el interior de un granero, con un grado superlativo de necrofilia a cuestas –sin duda, secuencia shock que habla de cierto grado de perversión de los autores.

El maquillaje, figura estelar en el cine de muertos revividos, no luce tan pedorro como era de temer, debido a su breve exposición en pantalla o mostrado en segundo plano, librándola de forma decorosa. Los cadáveres eviscerados a mano limpia, esos sí que provocan alguna que otra risa involuntaria. Y tuvieron el descaro de pergeñar un final abierto para promover la secuela; vaya par de fulanos.  

Crónicas de Zombis (The Zombie Diaries)/ D y G: Michael Barlett y Kevin Gates/ F en C: George Carpenter/ M: Stephen Hoper/ E: Michael Barlett y Kevin Gates/ Con: Russell Jones, Craig Stovin. Jonnie Hurn, Anna Blades, Imogen Church, Kyle Sparks/ P: Bleeding Edge Films, Off World Films. Reino Unido. 2006. 

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