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SOBRE-MESA

(des)encuentro de publicaciones artísticas

Alejandro Ramírez, Francisco Rangel y Eduardo Ramírez

(des)encuentro de publicaciones artísticas

¿cómo estuvo?
n’ombre, no fue nadie, bueno, para ser exactos fue un tipo que quería contactar a uno de los expositores que tampoco fue, además estábamos dos tarados que íbamos a ver a eduardo.
ante esta realidad, ni tardo ni perezoso, el organizador, después de alejarse un momento, volvió con su solemnidad característica y nos informó que se cambiaba el panel a la facultad de artes plásticas.
de ahí nos fuimos a las oficinas de difusión cultural y luego al lugar donde iba a ser la charla. cuando llegamos, dos horas después de lo programado, vimos cómo acarreaban público de las clases que había, con las explicaciones más exóticas para justificar su utilidad.
los chavos empezaron a llegar con la mansedumbre que te da la costumbre del acarreo.
lo más cagado fue el momento de las presentaciones, en donde con una velocidad verdaderamente crítica, los asistentes nos convertimos en parte del asunto.
la verdad, a los que no veníamos al caso nos hubieran podido presentar de manera más honrosa como los únicos idiotas que fuimos a un evento de esa naturaleza, pero un cuate que ha colaborado con la publicación y que iba a conocer al editor terminó como panelista y yo tuve el honor de participar como el “hermano del editor”.
el resultado no fue mejor que todo lo demás, un panelista local se aventó un rollo improvisado, lleno de contradicciones, haciendo verdadero alarde de humorismo involuntario, las 13 cuartillas que iban a explicar a la velocidadcrítica, se convirtieron en 9 y después en 6, y aún así el panelista no se veía muy convencido de que fuera lo adecuado.
en uno de los vuelcos que dio ese asunto y con la acertada participación del organizador, la publicación pasó de 20 números que nadie pela olvidados en un stand, a ser “la única publicación independiente a nivel nacional de arte contemporáneo que existe en la actualidad”.
en ese contexto y aprovechando mi posición de hermano del editor, de la manera más descarada pedí la palabra para ejercer el dudoso poder que esto me confirió, y dije cualquier tontería, ya que en realidad a nadie le interesaba nada de eso.
más de alguna vez, al sentirme harto de leer esta revista me he preguntado ¿a quién carajos le interesará esto?, con esto, mi duda por saber si a alguien le interesaría escuchar una plática del editor, había quedado despejada.
la respuesta me la dio todo este relajo, del que tuve la fortuna de ser testigo, ése fue mi mayor aprendizaje sobre las publicaciones independientes de arte contemporáneo: a nadie le interesan. sin embargo estoy seguro de que los organizadores van a tener buen cuidado de que en los registros, las generaciones  futuras puedan recordar el interés que despertó este concurrido y exitoso evento.

alejandro.ramírez.1959.guanajuato

crónicas púb(l)icas

ya lo sabemos, la universidad de guanajuato se distingue por su puntualidad, su capacidad de convocatoria y de organizar cualquier evento al vapor. siendo parte del público, cualquiera puede terminar siendo parte del podium. es más, sorprende la gran capacidad de la institución que logra armar un buen público con aburridos alumnos dentro de cualquiera de sus facultades.

esta vez fue en una de las charlas alternas al fic, sobre desconocidas revistas de arte y crítica, todas ellas tan guapas que bien harían con empezar la crítica consigo mismas, pero ninguna de ellas llegó, bueno, si contamos la ya tan reconocida y manoseada velocidadcrítica –supongo que es la que leen ustedes, pues están haciéndolo-, quienes fueron los que se aparecieron por ahí, creo, en uno de sus tantos equívocos, y hasta el hermano del editor salió presentado, no como colaborador, no como promotor, sino como lo que es: el hermano del editor, director, diseñador, escritor, columnista, distribuidor y no sé qué más (supongo que el pobre tipo no tiene otro quehacer o no deja escribir a nadie más en la revista, porque el anunciador, moderador, crítico y preguntador de la charla así lo presentó). así las cosas, no bastando todo eso, quién sabe qué tanto tuvieron qué recorrer en hermosa procesión para encontrar al público perdido, dado que al principio eran dos, tres, cuatro y el acarreado –verdadera actividad, por lo menos ese día, del hermano del editor, etc., etc., etc., porque después nos dimos cuenta que de los cuatro escuchas el 50% eran acarreados del editor, quien los comprometió mediante mail-. así que la falta de público y ponentes no amilanó a los organizadores. se llevaron la sede, que estaba en la unidad belén, a la facultad de artes plásticas. donde congregaron a un buen número (quince, sí, quince) buenos escuchas que podrían pasar por inmobiliario de telenovela: no sonreían, no lloraban, no tenían gesto alguno. pero eso sí, cumplieron con lo que de ellos se esperaba: no preguntaron nada, no hablaron, no interrumpieron, bueno, algunos durmieron un poco, pero no roncaron, nada de cuidado.

lo peor no pasó. la charla fue dada y la misión cumplida: todo un éxito. esperemos que pronto la universidad vuelva a darnos una de sus cátedras de su espontaneidad y facilidad de armar espectáculos vaporosos (o al vapor, como usted prefiera).

francisco.rangel.1975.león

nota del editor: independientemente de los hechos arriba narrados desde perspectivas particulares, lo que me queda de la experiencia, que afirma los cuestionamientos sobre el sentido de seguir editando esto, se manifiesta en dos imágenes: 1) el auditorio vacío y 2) la abeja pisoteada.

1) sentado en el fondo, la imagen que tuve frente a mí durante más de una hora, fue esa serie de filas con asientos vacíos, sobre el estrado, una mesa con un mantel verde, micrófonos, botellitas de agua y cinco sillas dispuestas. en eso quedó el sentido original, sin más especulaciones, sin la mínima posibilidad de interpretación más que la evidencia de lo real: un auditorio vacío. la posibilidad de diálogo, de intercambiar experiencias o discutir devino en artefacto cultural, maquinaria. ahora sé que aunque hubieran llegado los otros ponentes, aunque hubiera habido 10 ó 12 personas en el público real, aunque se hubiera discutido e intercambiado, el peso de la institucionalidad hubiera dejado sin efecto cualquier palabra y mantendría el artefacto.

2) ya instalados en la simulación (acarreados, discurso oficial que en ese espacio era hiperbólico, público improvisado en ponente...), mientras el moderador de la inexistente mesa ahora disertaba sobre las publicaciones de arte, una mínima abeja entró al salón e hizo presa del espanto a más de uno. moderador ingeniosamente inserta en su discurso: “la función de las publicaciones de arte es como esta abeja: molestar, fastidiar”. su discurso se interrumpe porque la abeja se le acerca, lo molesta, de un manotazo él la pone en el suelo y espontáneamente le acomoda pisotón elocuente. yo acoto, ingenioso, “...y así terminan”. al final de este simulacro me levanto, camino por el salón despidiéndome y tratando de salir de ahí. luego me doy cuenta que la abeja muerta quedó pegada a mi tenis.

nunca nadie es inocente.   

eduardo.ramírez.1961.guanajuato 

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