jueves. 19.05.2022
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ENSAYO

Definiendo términos: fundamentalismo, salafismo, sufismo, islamismo, wahabismo

Manuel González Hernández

Definiendo términos: fundamentalismo, salafismo, sufismo, islamismo, wahabismo

Introducción. De la lógica del mythos, al mythos de la lógica

La existencia o no de Dios ha sido una de las más antiguas y constantes preguntas que el ser humano se ha hecho a lo largo de la historia. Los indicios arqueológicos nos muestran como el hombre se ha dirimido en una continua lucha interna pretendiendo encontrar respuestas a los innumerables enigmas del entorno, buscándolas en el fondo de su psique e intentando responder bajo dos formas diferentes de concebir la realidad. Estas dos formas son las que los especialistas han denominado como: logos y mythos[1].

El logos se traslada al plano racional, donde lo pragmático y lo científico dan respuesta a los hechos externos, centrándose en la práctica, y no en el significado de los acontecimientos. El mythos responde a un intento de dar sentido a la existencia, a responder a lo eterno, a lo universal y a calmar la inestabilidad interna del significado del ser, moviéndose en el área de los significados. Tanto uno como otro responderán, o intentarán responder, según su naturaleza, a los enigmas, sucesos e inquietudes de la existencia.

El equilibrio, o la falta de él, entre el análisis del mythos y del logos, van a ir dotando al individuo de una visión más o menos religiosa de su entorno. La convivencia entre ambas visiones es totalmente normal, y además apacigua el deseo interno de encontrar respuestas. El logos y el mythos, coexisten por tanto en cada individuo, y evolucionan con él, ganando más o menos terreno, según la cultura, el aprendizaje, el entorno y los avatares sufridos. Filósofos, humanistas, religiosos o científicos han mantenido esa coexistencia entre lo tangible y lo intangible, entre lo racional y la fe, entre teología y ciencia, desarrollando sistemas, teorías o modos de vida en base a la racionalidad o inmersos en diversas religiones o creencias; posicionándose en uno u otro extremo o manteniéndose en un equilibrio entre ambas concepciones. Las corrientes conocidas de negación de la existencia de Dios, y lo que ello conlleva, se producen cuando el ser humano desarrolla su cosmovisión potenciada, y centrada, en el área del logos minimizando, o anulando, la concepción del mythos.

Posteriormente, se pretende analizar de qué forma, la aplicación de este razonamiento desarrolla diferentes tipos de pensamiento y cosmovisiones dentro del islam. El análisis se va a realizar bajo un enfoque de pensamiento basado en el mythos (sin descartar nunca la coexistencia con el logos) aceptando por tanto, la existencia de un Dios, y además, en el caso del islam, de un solo Dios denominado Alláh.[2]

El camino del mythos al sufismo

Islam significa “una total entrega y sumisión a Alláh (Dios) y a la interpretación del versículo divino”.[3] El islam considera la existencia de un Dios Todopoderoso,[4] sabio y justo, que a través del arcángel Gabriel entrega un mensaje a su Profeta Muhámmad durante 23 años. El Corán (Al-Quram, recitación), es por tanto, la palabra de Dios, transcrita al árabe – considerada así la lengua de Dios–. El Corán se considera por tanto un atributo revelado, eterno y no creado y que será la principal fuente para la denominada sharía o ley islámica. El sometimiento a Alláh, y por tanto a esta ley, responde precisamente al concepto de islam.

Como todo está regido por Alláh, todo está sometido a su ley, por tanto en la concepción absoluta de islam todo lo que existe se puede clasificar en:

  • Lo sometido a la ley natural por el mero hecho de existir. En este concepto se encuadran: hombres, animales, plantas y el propio entorno natural o cosmos. Todos ellos se rigen, y están, según el grupo de pertenencia, bajo el efecto inexorable del envejecimiento, las enfermedades y los ciclos fisiológicos-naturales.
  • El colectivo que, además, con la conversión, se somete voluntariamente al cumplimiento de la sharía, hecha para los hombres. Los que se encuentran bajo esta situación son conocidos de una forma genérica como musulmanes.[5]

Los musulmanes, aunque sometidos voluntariamente a este concepto de ley divina, tendrán igualmente un equilibrio/lucha interior entre el pensamiento del mythos y el del logos y, dependiendo de la situación de esta balanza, percibirán y evaluarán el mundo de diferente forma y por tanto desarrollarán diferentes comportamientos en torno a la ciencia y a la fe. En el fondo, el musulmán lo que busca es encontrar la armonía, tanto interna/ personal, como para el conjunto de la comunidad musulmana o umma, y alcanzar la justica social, ambos valores propugnados dentro del islam. Para alcanzar estos valores debe someterse, por tanto, a una serie de normas que se componen, en general, de la sharía[6] y del fiqh (jurisprudencia islámica desarrollada por los especialistas y juriconsultores del islam, que además, deben ser de obligado cumplimiento y llevadas a cabo por toda la sociedad islámica o umma). Este proceso de universalización dentro de la comunidad exige un esfuerzo denominado yihad,[7] que a su vez puede ser:

  • Yihad menor: cuando este esfuerzo está dirigido a expandir, convencer o convertir, bien a los no creyentes, bien al resto de la comunidad islámica que no cumple exactamente con lo estipulado (o lo que cada uno considere como lo estipulado), y con los verdaderos preceptos del islam. Cuando este proceso traspasa el mero proselitismo y se adentra en la violencia empezamos a hablar de yihadismo. Cuando esta violencia es indiscriminada y pretende además modificar o influir en estructuras sociales o políticas, hablamos de terrorismo yihadista.
  • Yihad mayor: se refiere al individuo que realiza un esfuerzo para vencer las pasiones, las tentaciones internas, cumplir con los preceptos de la religión y con lo establecido como norma. Cuando se opta por iniciar un camino hacia la purificación del corazón, para convertirlo en digno asiento de la presencia de Alláh, entonces nos adentramos en el mundo del sufismo o tasawuuf.

 

Fundamentalismo

El término fundamentalismo nos traslada a la búsqueda de los principios básicos de la religión. Un retorno a los fundamentos.

Esta búsqueda no se circunscribe únicamente al mundo musulmán, al contrario, el judaísmo, el cristianismo y algunas otras religiones como el budismo y el hinduismo, o incluso el confucianismo, en un rechazo a la modernidad, a la ciencia y a la laicidad del mundo moderno, han buscado una vuelta a los orígenes de sus creencias para “intentar frenar el teórico cataclismo que asola al mundo, tras la pérdida de la fe”.

Algunos cristianos ante la visión apocalíptica de las guerras de la época, consideraron que para recuperar la confianza de Jesús/Dios, deberían reafirmar los fundamentos de la tradición cristiana interpretando literalmente la Biblia y aceptando una serie de doctrinas.[8]

Si bien la denominación de fundamentalismo es usada en ocasiones para hacer referencia a musulmanes, siendo puristas, deberíamos hacer notar que el término fundamentalista, a secas, se refiere a un movimiento cristiano protestante (evangélico) iniciado en los EEUU a finales del siglo XIX y principios del XX. Por ello, para el ámbito del islam considera más correcto el uso de salafismo o adjetivando el fundamentalismo con el término “islámico”.

Los movimientos fundamentalistas se pueden enfocar como una reacción ante el temor de la llegada del Apocalipsis, el Fin del Mundo o el Castigo Divino. En líneas generales, estas corrientes niegan frecuentemente, la modernidad y la ciencia.

Salafismo

El fundamentalismo islámico, o salafismo, es una vuelta a las fuentes, a los fundamentos originales, sometiendo al considerado “islam deformado” a una revisión, y a una limpieza, de tradiciones posteriores que, a juicio de los salafistas, han desvirtuado la naturaleza y el sentido estricto en la aplicación de la Ley Islámica, así como su interpretación con el paso del tiempo y las sucesivas generaciones.

Esta pérdida y desvirtualización se la atribuyen a la propia umma por ignorancia, superstición, desconocimiento y olvido de las esencias originales[9] y a los herejes, o apostatas, por su mala influencia. Durante el desarrollo de la historia, la sociedad musulmana o umma ha sufrido diversos avatares que la han llevado desde la expansión más gloriosa, en los primeros años de su existencia (y en los siglos XVI-XVII con la expansión de los imperios otomano, safaví y mogol) hasta la pérdida de territorios y prestigio. Este proceso de glorificación, y posterior decadencia, ha quedado marcado en el ideario musulmán para tomar conciencia de tal evolución en el siglo XIX y principios del XX.

La existencia y el activismo de pensadores, y estudiosos, así como la propia sociedad islámica, han buscado razones por las que se ha llegado a esta situación. De todas ellas se pueden destacar dos. Primera, la sociedad islámica (umma) recibe un castigo divino por no cumplir con las normas, esto conlleva el abandono, la falta de la confianza de Alláh, y la pérdida del esplendor pasado. Y segunda, la existencia, y expansión, de los no creyentes que durante siglos además de menospreciar los valores del islam, han sometido a sus seguidores a situaciones de ostracismo, olvido, humillación, abuso, explotación o matanzas.

De cualquiera de las dos formas, se llega a la conclusión, por parte de la umma, de la necesidad de retomar los valores iniciales de islam, de volver a los fundamentos y de imitar los comportamientos del Profeta Muhammad, de los Cuatro Califas Bien Guiados o rachidum y de las generaciones coetáneas denominadas shahaba. En el razonamiento de que, la expansión inicial se debió a tener el apoyo divino gracias al cumplimiento de la norma divina y al desarrollo de un comportamiento que respondía a esta norma. Por lo tanto para retomar esa situación se debe volver a ese comportamiento. A este movimiento se le denomina salafismo, en referencia al término salaf (primeras generaciones). El movimiento salafista pretende, por tanto, recuperar esa confianza de Alláh y con ello recuperar el esplendor que el islam nunca tuvo que perder.

Cabe distinguir el término salafismo de salafiya, el cual se refiere a un movimiento intelectual de finales del XIX y principios del XX, que tenía como objetivo devolver al islam su esencia original dentro del entorno de la modernidad reinante.

Sufismo

El término árabe Tasawwuf, o bien sufiya, parece provenir del siglo VIII y tiene como traducción occidental Sufismo, que a su vez indica la acción de transformarse en un sufí. Diferentes teorías dan explicación al origen del término sufí:[10]

  • De suf, lana, como elemento simbólico de pobreza y renuncia a lo material.
  • Del verbo safa, blanquear, en relación a la pureza buscada.
  • De suffah, sofá, en relación a un grupo de compañeros del Profeta dedicados a la devoción y caridad, que pasaban largo tiempo en un asiento en la puerta de la Mezquita de Medina.
  • De sofos o sophia, del término griego sabiduría, siendo la opción menos aceptada.

En los primeros tiempos del islam, tras las diferentes conquistas, algunos ascetas orientaron sus vidas hacia una potenciación de la yihad mayor, la interior. Surgiendo como “una reacción de rechazo al mundo, de ascetismo y desapego, contrario al afán mundano y de lujo de las clases dominantes, y con el deseo de dar un ejemplo al pueblo de la verdadera religión.”[11]

El corazón del sufismo está en un hadith de Muhámmad.

…adora a Dios como si Lo vieses, pues aunque tú no Lo veas, Él en verdad siempre te ve”.

Los elementos indispensables del sufismo son la doctrina y el método. La primera es transmitida de forma oral por el maestro al discípulo y no se limita a algo mental y académico. El método incluye meditaciones, oraciones, retiros, etc…en suma, medios de concentración en la Divinidad.[12]

Se puede entender el sufismo como “un conocimiento perdurable que ilumina nuestra auténtica condición de seres humanos. Lo que en verdad somos, nuestra complexión más insondable, el fondo profundo de luz que reposa en nuestro interior, eso que el islam, a través del Corán, denomina fitra o naturaleza cardinal.[13] Aunque también puede definirse como “el misticismo islámico, la espiritualidad islámica, la vertiente esotérica del islam.[14]

A partir del siglo XII los sufíes empezaron a organizarse en cofradías o tariqas. Que con el tiempo se convirtieron en centros de doctrina bajo una estructura jerarquizada y un enfoque ascético. Desarrolladas tanto en territorio persa, como árabe, actualmente el sufismo se extiende tanto en el ámbito suní como en el chií.

Wahhabismo

En la historia del islam, cabe destacar a diversos pensadores que impulsaron, bien una reforma (islah), o bien una renovación (taydid) para la aplicación severa del islam.

En este punto, sin duda destaca el imán Ahmad ibn Hanbal (m. 855), que partiendo de una tendencia literalista inició la que sería la Escuela Hanbalí, una de la cuatro Escuelas de Interpretación Coránica[15] del islam suní. La Hanbalí es la más rigorista, la más tradicional y la que menos se presta a interpretaciones libres del derecho coránico, pues acepta sólo el Corán y la Sunna, rechaza la analogía y reduce la validez del ichmá[16] al caso del consenso unánime de los compañeros del Profeta.[17] Tuvo muchos adeptos en Siria y Mesopotamia.

De forma similar, el pensamiento del damasceno Ahmad ibn Taymiyya (1263-1328), enmarcado en un concepto conservador, se basaba en mantener las fuentes originales (el Corán y la Sunna), depurarlas de la contaminación de cinco siglos y retomar el mensaje adaptado a los nuevos tiempos. La emisión de violentas fetwas[18] contra los conquistadores mongoles, ha servido como inspiración para llamar actualmente a la yihad incluso entre los propios musulmanes, o contra sus dirigentes.[19]

Muhammad ibn Abd al-Wahhab (1703-1792), fue un pensador de la península arábiga cuya influencia se ha hecho sentir en el mundo islámico a lo largo de estos siglos. El ambiente social, político y religioso de la Arabia otomana estaba en declive. El necesario impulso en el plano espiritual vino de la mano de las ideas de Wahhab, que bajo una rigorista visión de monoteísmo estricto e integrista, modificó las costumbres de los habitantes de la península arábiga. Se enfrentó al poder de Constantinopla, a la sazón bajo dominio otomano, declarando la ilegitimidad de la ley aplicada entonces, y así mismo declarando apóstatas a sus dirigentes.

Creó un Estado independiente, en donde la pureza de los fundamentos del siglo VII se aplicaba bajo dos principios: la defensa a ultranza de una visión integral del islam, y una expansión de proselitismo guerrero basado en el yihad menor. La fuerza y la legitimación política que le faltaban vinieron con el pacto de al –Dariya, firmado en 1745 con Muhámmad ibn Saúd. La unión de ambos se mantuvo hasta la creación del Estado de Arabia Saudí en 1932 y perdura hasta nuestros días.

Wahhab reformó el hanbalismo de Taymiyya mediante una interpretación racional de las fuentes para la elaboración de la jurisprudencia -ichtijad- que solo aceptaba el Corán y la Sunna como fuentes. “Hay que destacar la potenciación wahabí del ichtijad, unida a la interpretación de la yihad como activismo radical e incluso violento, también ha dado lugar a una suerte de escuela en la que las fetuas y muftíes, legitiman posiciones de radical novedad (el takfir, la hégira, la yahiliya, la qaida),[20] aunque siempre mediante el recurso a las fuentes clásicas.”[21]

Dentro de la doctrina wahabí se establecen varias prohibiciones como son las de: utilizar el rosario islámico, realizar romerías, las jaculatorias repetitivas propias de los sufíes, la visita a tumbas y mausoleos, y el consumo de tabaco, entre otras.

Tanto Taymiyya como Wahhab se movieron entre el salafismo y el islamismo, aderezados con un componente de yihadismo, pero sin embargo, no debe confundirse wahhabí con salafí, ni wahhabista con salafista.[22]

Islamismo

Según Richard C. Martín y Barzegar Abbas “El islamismo se refiere a: Movimientos sociales musulmanes definidos por las actitudes que abogan por buscar soluciones islámicas más puras, alejadas de las influencias foráneas, incidiendo para ello en la política, en la economía y en la cultura musulmana contemporánea.”[23]

El concepto de islamismo no se limita a un plano puramente político, dado que el objetivo de las diferentes organizaciones que apuestan por una visión reformista del islam es hacer de este un código de conducta aplicable a todos los aspectos de la vida, donde la política constituye tan solo un apartado más dentro de su enfoque global. Por tanto, esta visión integral implica que el islamismo no plantee la separación entre “Iglesia” y Estado, al basarse en la aplicación de la sharía, entendida como un “código divino”, y no en leyes racionales elaboradas por el hombre.[24]

La presencia extranjera en diversos países de mayoría islámica, durante finales del siglo XIX y principios del XX, unida a la pretensión de borrar los vestigios culturales de estos entornos, provocó una reacción de reivindicación de esencias islámicas basadas en conceptos salafistas. Todo ello impulsó una reforma islámica que fue iniciada por diversos autores, destacando al afgano Jamaleddin al-Afganhi (1838-1897) y a los egipcios Muhamed Abduh (1849-1905), y Rashid Rida (1865-1935).

Al-Afganhi en un intento de reconciliar y compatibilizar la razón, el Corán y la Sunna, inició una corriente reformista que impulsó e inspiró la obra de los pensadores que le sucedieron. Abduh, tras su contacto con al-Afganhi, conmovido por la ocupación británica, se propuso demostrar que el islam podía ser tan moderno y racional como cualquier sistema occidental. Tanto al-Afganhi como Abduh consideraban erróneo emular a las figuras del pasado y defendían la compatibilidad del islam con la modernidad.[25]

Por su parte, el egipcio Rashid Rida (1865-1935), se convirtió en el primer musulmán en proponer el establecimiento de un estado islámico totalmente moderno, basado en la sharía. En su ensayo Al-Jalifa (1922-1923) abogaba por la restauración del califato. Aunque Rida se encontraba en la línea de Wahhab y de Taymiyya, respecto a la necesidad de recurrir a las fuentes originales del islam, se distanciaba de ellos al admitir una integración de los valores modernos occidentales en el contexto islámico.

Los Hermanos Musulmanes

No se puede hablar de islamismo sin analizar la asociación más importante en este campo de los siglos XX y XXI, la Cofradía de los Hermanos Musulmanes (al-Ijwan al-Muslimín), así como de su fundador Hasan al-Banna.

Hasan al–Banna nacido en Mahmudiya (Egipto) en 1906, hijo de un respetado imán e ingresado con ocho años en una escuela coránica, será con 22 años el fundador de la asociación islámica más importante de la historia reciente.

Introducido en el sufismo, fundó la Asociación Hasaniya para la Caridad, que será la semilla de la futura Hermandad. Con tres objetivos fundamentales se desarrolló este embrión: Preservar la moralidad musulmana, combatir lo prohibido y hacer frente al proselitismo cristiano.[26]

En un ambiente de colonialismo, revueltas y secularismo, las ideas de al-Banna se desarrollaron bajo su percepción de la realidad circundante, y con base en varios autores. Uno de ellos, del siglo XI, Abu Hamid al Gazzali, conocido como Algazel, que cerró las puertas a la interpretación (ijtihad) de las fuentes (Corán y Sunna). De Rida retomó el concepto de beligerancia y el de acabar con el retraso científico dentro del islam. De Abduh el revisionismo. A todo ello le añadió un matiz nacionalista, de corte social con lo que encauzó e impulsó la doctrina de la nueva Hermandad.

Durante los años treinta la doctrina de la hermandad se definió como “un compromiso con el islam como sistema total, completo y autosuficiente, que se erige en patrón y árbitro de la vida en todos sus aspectos; un islam cimentado en sus dos fuentes primigenias: el texto coránico y la sunna o tradición. Un islam aplicable en toda situación y lugar.”[27]

En un discurso de Hasan Al-Banna en 1939 expresó los rasgos definitorios del islam de los HHMM.

  • Un islam englobador: Que abarcaría todas las actividades y no quedase reducida a la dimensión privada. Política y sociedad dentro de una esfera religiosa y una naturaleza moral.
  • Un islam de retorno: depurado purificado liberado de supersticiones basado en las auténticas fuentes que son el Corán y la Sunna. Referencias a la pureza de la primera fuente.
  • Un islam Universal y globalizador. Aplicación del islam en todo el mundo, a toda la raza humana, como elemento fundamental para la convivencia.[28]

La visión política y social del islam de los Hermanos Musulmanes es una perspectiva rigorista y ortodoxa de la religión musulmana definida por el salafismo”.[29]

La Hermandad fue definida por al Banna como: “un mensaje salafí, una verdad sufí, una organización política, un club deportivo, una unión cultural y educativa, una compañía económica y una idea social”. El islam de los HHMM se concibe por tanto, bajo estas 8 dimensiones.

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Manuel González Hernández. Profesor del Departamento de Estrategia y Organización EGET

 

[1] ARMSTRONG K., Los orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el islam, Fábula Tusquets,

Barcelona, 2004, p.26.

[2] Recordemos la prohibición dentro del islam de la representación de Alláh y de su Profeta Muhammad. Por ello el nombre de Alá adquiere una especial importancia y un enorme respeto, utilizando la escritura de modo semiótico.

[3] JEQUE SALEH MAHAIRI A., El sendero hacia el islam, Ministerio de asuntos islámicos, hadices, propagación y

orientación del Reino de Arabia Saudí, Madrid, 2000, p. 19.

[4] En el islam, 99 son los más bellos nombres de Alláh. Para más información consultar: http://www.webislam.com/media/2005/08/44954_124.pdf .

[5] Del término de origen árabe muslims que significa sumiso. MOSTERÍN J., El islam, Alianza Editorial, Madrid,

2012, p. 15.

[6] La sharía (sharia), o ley islámica, tiene varias fuentes, que además son diferentes dependiendo del entorno

suní o chií.

[7] El término yihad es masculino en árabe, en su uso al castellano se acepta en femenino como: la yihad.

[8] ARMTRONG K., Los orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el islam, Fábula Tusquets,

Barcelona, 2003, págs. 21-23.

[10] MONDAROO K. Y ZABALETA I., Sufismo: la enseñanza mística, EDIMAT libros, Madrid, 2006, págs.24-26.

[11] Op. Cit., p. 22

[12] SOARES DE AZEVEDO M., Iniciación al islam y al sufismo, Colección Inicio, Bogotá (Colombia), 2004, p. 56.

[13] BÁRCENA H., Sufismo, Fragmenta Editorial, Barcelona, 2013, p. 30.

[14] DURAN VELASCO J.F., El islam frente a las otras religiones, Almuzara, España, 2012, p. 42.

[15] Malikí, Shafí, Hanafí y Hanbalí.

[16] Consenso de los eruditos en cuestiones legales.

[17] CID c. y Riu M., Historia dela religiones, Editorial Óptima, Barcelona, 2003, p.340.

[18] Directriz emitida por un juriconsultor, sin carácter vinculante.

[19] GÓMEZ GARCÍA L., Diccionario de islam e islamismo, Espasa, Madrid, 2009, p. 365.

[20] Sus significados son: la anatematización o anatemización, la peregrinación, la edad de la ignorancia y la base

o regla.

[21] OP. Cit., p. 349

[22] OP. Cit., p. 348.

[23] RICHARD C. MARTÍN Y BARZEGAR A., Islamism, contested perspective on political, Stanford University, EEUU,

2009, p. 1

[24] CASTAÑO RIAÑO S., Los Hermanos Musulmanes, Editorial Síntesis, Madrid, 2013, pág. 17

[25] ARMTRONG K., Op.Cit., p. 214.

[26] MARTÍN J., Los Hermanos Musulmanes, Los libros de la Catarata, Madrid, 201, p. 19.

[27] OP. Cit. MARTÍN J., págs. 26-27.

[28] TERNISIEN X., Les Fréres Musulmans, Librairie Arthéme Fayard, Espagne, 2011, págs. 45-50

[29] AMGHAR S., L´islam militant en Europe, Infolio Editions, Francia, 2013, p. 112.

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