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Santos Inocentes

Encuentra aquí Tachas 133

Santos Inocentes

Podéis quitarme la hacienda, mis
tierras, mi riqueza, incluso podéis quitarme,
como vais a hacer, la vida,
pero hay una cosa que no me podéis quitar…
y es el miedo que tengo.

Pedro Muñoz Seca

Tachas 133 cambia los papeles. No haremos notas de broma, ni alardes de humor fiado. Todo eso hiede a rancio. O como lo anuncia el caricaturista Pedro Vera: son Ranciofacts. Aburren hasta a la pared de enfrente. No es que se esté cayendo la casa; es que se aburrió de oírlos y verlos contando los mismos chistes baratos. Por eso nos ceñimos al camino que dejó Pedro Muñoz Seca: humor a rajatabla y sin consideración.

Y por extraño que parezca, el humor es algo que daña, que no deja las cosas en su lugar. Podemos observar que las culturas premodernas solían asociar a ciertas deidades específicas el humor: la mayoría eran dioses casi insensibles y dados al placer. Sin embargo, hay una ternura infinita y una moral interna en esa destrucción. Dos recursos que se mantienen en todos los textos que hoy presentamos.

Comenzamos con un texto satírico emblemático: Una Modesta Proposición de Jonathan Swift.

Otro clásico del humor es Georg Christoph Lichtenberg y sus aforismos; aquí hay una selección de ellos.

De entre esos notables humoristas crueles el lector encontrará aquí un cuento de Auguste Villiers de L'Isle-Adam. Ya que estamos en festividades navideñas, que mejor que una teoría sobre El canto del gallo.

Gilles Deleuze muestra otro camino del humor: intelectual, fino, erudito y con un chanfle mental que destroza los pensamientos “serios” del siglo XX, hablando de Alfred Jarry.

David Bravo muestra otra pauta de que la erudición no está peleada con el humor ácido: una mirada maliciosa a esas falsas creencias que las empresas del ocio nos quieren hacer creer. Una buena forma de ver nuestros derechos en la red.

Ricardo García emerge con su novela por entregas. Ahora es turno de Roca, capitulo que si no fuera parte de esa dura empresa llamada Hortera Files, funcionaría como un cuento magistral.

En nuestra sección de poesía nos decantamos por una muestra de poetas jóvenes de la república:

Inicia Ramiro Lomelí con un Cartel para poner en estas fiestas en la puerta de nuestra casa.

Yeicko Sunner nos enseña a conquistar. Decida usted qué le toca.

Álvaro Luquín y su obsesión con el cine. Malicia pura que pega en tres bandas. Eso sí, un humor frío, oscuro, como ver a los vecinos en las butacas del cine.

Jorge Rangel hace uno de esos juegos infames donde, acomodando las palabras utilizadas por otros para describir una obra, logra que digan otra cosa. Humor implacable contra la bondad metafísica.

La guía de lectura de Jaime Panqueva pasea hoy por El diablo no existe, de Rogelio Flores.

Bienvenida pues, inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que en este día nada se debe prestar.

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