Es Lo Cotidiano

Aún cae la lluvia

Dame Edith Louisa

Aún cae la lluvia

Aún cae la lluvia
oscura como el mundo de los hombres:
negra como nuestra destrucción:
ciega como los mil novecientos cuarenta clavos
hincados en la cruz.

Aún cae la lluvia
con un tono parecido al latir del corazón
convertido en el golpear de martillo
en el campo del alfarero, y al son del pie impío
sobre la tumba.

Aún cae la lluvia
en el campo de la sangre, donde crecen diminutas esperanzas,
y el cerebro del hombre
se nutre de codicia, aquel gusano de rostro de Caín.

Aún cae la lluvia
a los pies del hombre extenuado suspendido de la cruz.
Cristo, día y noche clavado, apiádate de nosotros,
del opulento y de Lázaro:
bajo la lluvia las llagas y el oro son lo mismo.

Aún cae la lluvia
aún cae la sangre del herido costado del hombre extenuado:
lleva en su corazón las heridas todas, las de la luz que se extinguió,
la última y débil chispa
del corazón suicida, las heridas de la triste oscuridad incomprendida,
las heridas del oso atrapado:
el oso ciego y gimiente, cuya indefensa carne
azotan los guardianes... las lágrimas de la acosada liebre.

Aún cae la lluvia
Entonces "Oh, saltaré hasta mi Dios, que me ata al suelo"
vean, vean cómo la sangre de Cristo surca el firmamento:
se derrama de la frente que clavamos al madero

hasta el profundo y moribundo, el sediento corazón
que custodia los fuegos del mundo,
desgarrado de dolor
como una despótica corona de laurel.

Entonces se oye la voz de Aquel que, como el corazón del hombre,
fue una vez niño y durmió entre animales:
Te amo, derramo mi luz inocente y mi sangre por ti.



Still falls the Rain---
Dark as the world of man, black as our loss---
Blind as the nineteen hundred and forty nails
Upon the Cross.

Still falls the Rain
With a sound like the pulse of the heart that is changed to the hammer-beat
In the Potter's Field, and the sound of the impious feet

On the Tomb:
Still falls the Rain

In the Field of Blood where the small hopes breed and the human brain
Nurtures its greed, that worm with the brow of Cain.

Still falls the Rain
At the feet of the Starved Man hung upon the Cross.
Christ that each day, each night, nails there, have mercy on us---
On Dives and on Lazarus:
Under the Rain the sore and the gold are as one.

Still falls the Rain---
Still falls the Blood from the Starved Man's wounded Side:
He bears in His Heart all wounds,---those of the light that died,
The last faint spark
In the self-murdered heart, the wounds of the sad uncomprehending dark,
The wounds of the baited bear---
The blind and weeping bear whom the keepers beat
On his helpless flesh... the tears of the hunted hare.

Still falls the Rain---
Then--- O Ile leape up to my God: who pulles me doune---
See, see where Christ's blood streames in the firmament:
It flows from the Brow we nailed upon the tree

Deep to the dying, to the thirsting heart
That holds the fires of the world,---dark-smirched with pain
As Caesar's laurel crown.

Then sounds the voice of One who like the heart of man
Was once a child who among beasts has lain---
"Still do I love, still shed my innocent light, my Blood, for thee” 

***

Dame Edith Louisa Sitwell, (1887–1964). Poeta excéntrica y aristócrata. Amaba lucir trajes isabelinos. Su poema más conocido, Aún cae la lluvia, acusa su gran espiritualidad. Libros: La madre y otros poemas. Costumbres de la Costa de Oro. Música y Ceremonias.

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