Muéstrame los dientes

Benji Cárdenas

Muéstrame los dientes

Mi hija perdió su primer diente la semana pasada después de días y días de esperarlo. Tenía miedo al principio, creo que lo normal. Yo no recuerdo el día en que perdí mi primer diente, pero supongo que cualquiera tendría miedo de perder una parte de su cuerpo; digo, no me gustaría perder un ojo. Hablamos con ella sobre perder una parte de su cuerpo.

     –No importa perder un diente, te saldrá otro nuevo.

     –Papá, no mientas. He visto personas a las que les falta un brazo y nunca les crece de nuevo –ella me respondió.

Estuve pensando qué responder durante un par de segundos.

     –¡Claro que les crecerá otro brazo!

Mi novia se encargó del tema de los dientes después de eso. El cuento del ratón mostró mucho mejores resultados.

     –Ya quiero que se me caiga el diente para que el ratón me traiga mucho dinero, me compraré una casa –dijo mi hija.

Miré a mi novia y ella me señaló la cocina, era hora de hablar en privado.

     –¿Cuánto dinero le va a dejar el ratón? –Me preguntó.

     –¿Por qué me preguntas a mí? –Le dije– Tú fuiste la que le inventó ese cuento, usa tu propio dinero.

     –Benji, ¡no seas culo! –Me dijo.

     –¿Puedo al menos decirle que el dinero se lo dejé yo y no el puto ratón?

     –No.

Me fui a trabajar pensando en cómo las mentiras que mi novia le inventa funcionan mejor que las mentiras que yo le invento. Estando en la oficina recibí una notificación de Facebook, una fotografía de mi hija con un diente faltante y un Inbox: “Ya se le cayó el diente, está súper emocionada con lo del ratón, incluso le hizo un dibujo y todo. Ni siquiera le importó la sangre, hubieras visto. Manchó toda su blusa, era como una película de Herschell Lewis. Espera que le dejen mucho dinero. Por favor, no seas pinche tacaño en esta ocasión”.

No puedo creer que me perdí el momento más importante en la vida de mi hija. Me hubiera gustado ver su sonrisa ensangrentada por la emoción de intercambiar una parte de su cuerpo a un ratón misterioso que le gusta llevarse los dientes de los niños a cambio de un par de monedas.

Me hubiera gustado estar ahí.

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