Es Lo Cotidiano

Un grito irrefutable

Sherguev Salayen

Un grito irrefutable

El poema cambia, desde que surge está en constante evolución. Algunos recogedores de basura esperan en la esquina, otros inquilinos del mundo lo prefieren así, transparente ante las dudas, discreto con la calma. El poema cambia los esquemas del concepto, mismo que desparece frente a Este monstruo sin pestañas, a veces de buen ver, a veces pestilente. Un grito puede llenar todas las voces del silencio y la viceversa ponerse de gala en la gran fiesta del intercambio. Crea las voces de esos seres arraigados a la imaginación de quien sirve los tragos en la mesa del destino, el poema se trepa en el cuerpo de una puta, igual que si trepara en la estatua de la decencia. Podría ser un canto hipotético de letanía entre dioses y demonios, en una noche de juerga y poca economía, si pensamos que cada cuerpo desnudo abre las puertas al viaje sin rumbo indiferente a lo putrefacto. El poema morirá, de igual manera que muere el universo, cuando se cierran los poros en la casa de cada hombre. En su figura, no deja de relucir el alcance para convertir el sentido del ser humano, una navaja, o bien la silueta de un ritmo enloquecido. El porvenir nadie lo espera entre sus garras. La duda de vivir para beber del río lo podrido, o imaginar lo supremo en otros mares, se divierte en la miseria de lo ajeno. El poema también huele a caca si bajamos un poco los pantalones… con esa calma, sus formas son irreprochables. Anda caminando, entre paredes de lo infinito, entre acueductos de lo póstumo. La idea del concepto, mientras tanto, junta las pestañas de un ser desconocido y se las traga, con toda la extrañeza de un vagabundo, independiente de sí mismo, nada le importa, ni siquiera el pensar… en qué casilla del abandono  podrían caer  sus  alas  cuando la  flecha del psiquismo rompa los cristales de su jaula. Por todos lados andarán rondando los fantasmas salidos a mejor vida, esas voces del poema desconocidas, esas pausas, esos silencios que construyen un grito irrefutable.

 

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Sherguev Salayen Escobedo Amaral (Tepic, Nayarit, 21 de mayo de 1985). Licenciado en Comunicación y medios, Licenciatura en Arquitectura (sin concluir), Diseñador gráfico, Especialidad en docencia, Diplomado en Arte contemporáneo. Ha practicado el dibujo, la pintura, el ajedrez, la  música rock y el cortometraje. Ha obtenido reconocimientos en concursos de cortometrajes en varias ocasiones ("Espacio cero" en 2007, "Yo violencia, tu amor" en 2007, "La última palabra" en 2010), así como participaciones en diversos  encuentros  literarios.  Primer  lugar  en  el  Premio  Estatal  de  Poesía,  El Trapichillo Nayarit, Edición 2010, con el libro Autopsias, además de menciones honoríficas (Instantes en 2007, Reloj de mar en 2009, Inmediaciones mínimas en 2013). Ha publicado poemas en revistas impresas y digitales (Punto en línea, Trinchera, Herética). Participó en el Festival Internacional Cervantino, Edición 2011, con la presentación del libro Autopsias y arte sonoro. Ha presentado a diversos poetas entre los que destacan Rodolfo Dagnino, Fernando Carrera y Ab-Cronos Castillo. Becario del PECDA Nayarit en su emisión 2012-2013 en el área de jóvenes creadores con el proyecto de poesía Humanimal. Primer lugar en el Premio Estatal de poesía erótica en Nayarit 2014 con el poemario Pielabra. Ha asistido a talleres de poesía con los poetas Rodolfo Dagnino en 2007 y 2008, Mario Z. Puglisi en 2011, Carmen Villoro en 2013, Raúl Bañuelos en 2013, Arturo Córdova Just en 2013, Ángel Ortuño en 2014, Ernesto Lumbreras en 2014. Ha sido docente en Primaria (Materias: Artísticas, Taller de ajedrez), en bachillerato (Literatura, Redacción) y universidad (Fotografía, Teoría del diseño gráfico, Historia del arte universal, Teoría de la comunicación, Desarrollo de la creatividad, Redacción, Diseño periodístico). Actualmente se dedica a experimentar con arte sonoro y poesía, es parte del consejo editorial y diseñador gráfico de la revista de literatura Herética.

 

 

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