Es lo Cotidiano

DUERMO SOLA

Necesito caos

Giselle Ruiz

Terminas un libro de 430 páginas a las 11:53 pm de un domingo cualquiera. después de cerrar “Di su nombre” de Francisco Goldman y pedir que se encuentre un poco menos adolorido por la muerte de su esposa, la vida se siente más apacible que nunca, piensas en la beca que por fin te han otorgado, sonríes, caes en un sueño sin pesadillas, espesa oscuridad sin demonios ni arañas, la muerte no parece importante por ahora. Eres feliz, ¿verdad?

¿Realmente eres feliz? Si las cosas están en total calma, ¿te sientes pleno? ¿No necesitas dar de vueltas con algún asunto por las noches? Un día a día ligera, sin pensamientos sobre otra persona o chaquetas mentales. ¿Eso es lo humanamente perfecto? ¿No precisas caos en algún aspecto de tu vida para seguir una marcha más o menos adecuada? ¿Por qué satanizar un elemento más del orden del Universo?

Caos:

Del lat. chaos, y éste del gr. χάος cháos; propiamente “abertura”, “agujero”.

1.  m. Estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos.

2.  m. Confusión, desorden.

3. m. Fís. y Mat. Comportamiento aparentemente errático e impredecible de algunos sistemas dinámicos deterministas con gran sensibilidad a las condiciones iniciales.

Me parece que el tema es simple: toda nuestra vida nos han mostrado que existe el bien y el mal, la paz y el desequilibrio, lo moral, lo inmoral, y que a pesar de la aceptación del concepto “ética”, pocas veces tenemos la independencia absoluta de ejercerla sin ser juzgados o tener repercusiones sociales de cualquier grado. Y aun si tuviéramos el control absoluto de lo que nos corresponde en el orden de las decisiones, siempre están los factores incontrolables, los que no dependen de nosotros.

¿Estamos preparados para afrontar los resultados obtenidos de la suma de factores que se encuentran dentro y fuera de nuestro control? La respuesta rotunda es NO.

No estamos preparados porque no se nos ha inculcado la autoexploración de nuestro comportamiento en situaciones críticas. No hablo únicamente de escenarios como: ¿Qué hago si llega un Tsunami?, lo cual es improbable en nuestro país (aunque con el cambio climático ya no se sabe). Hablo de cosas tan simples como: ¿Debo esconderme si me encuentro a mi ex y la persona que lo acompaña se acostó conmigo ayer?

No sabemos comportarnos, desconocemos la totalidad de nuestra parte explosiva, impulsiva, caótica, salvaje, etc. Ataño esto a nuestra realidad sedentaria, virtual, al miedo, al conformismo. ¿Acaso de verdad pensamos que la vida es tan larga como para seguir sin salir del control individual y colectivo?

Todo problema comienza porque nosotros vivimos en un mundo que no es ni remotamente lineal, y ésa es la clave para entender el desorden. Las experiencias que obtenemos de cometer errores predicen el estado futuro de nuestras vidas, tal como se vería reflejado en un sistema que crece con el paso del tiempo.

El futuro en todo caso se convierte esencialmente en algo desconocido en un periodo corto de tiempo, y eso es lo más maravilloso que te puede suceder. Si estás en ese punto, bienvenido seas al flujo libre.

“Una dosis de caos delimitado a algunos momentos y espacios puede permitir que afloren nuevas maneras de resolver los problemas”.

Personalmente necesito el caos para crear, para escribirles cada semana, para ver el Universo tal como es, un sistema abierto en el cual debo flotar a merced porque acepto que soy una minúscula parte del orden o desorden total.

Fluye, déjate ser, métete en problemas y descubre tu propia inventiva, la forma en la que puedes usar tus recursos.

Aceptémoslo: Todos necesitamos caos.

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