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23:50h. Martes, 25 de Junio de 2019

Dramaturgia

Silencio, las aves pasan volando [Cuarta escena]

Eduardo Celaya Díaz

Personajes

omar
david

ACTO ÚNICO

Escena cuarta

david duerme, omar mira por la ventana. david despierta lentamente.

 

david                Ayer murió el amigo de un tipo con el que no hablo hace años.

omar                ¿Cómo te enteraste?

david                Las cosas se saben.

omar                ¿Y vas a hacer algo?

david                Nada. Ni siquiera lo conocí.

 

Silencio.

 

david                ¿Eso me hace una mierda de persona?

omar                Si quieres. No sé. Nunca he sabido qué hacer cuando alguien se muere.

david                No quiero buscar a ese tipo, nunca me pareció interesante. Nunca me gustó.

 

Pausa.

 

david                ¿Piensas mucho en la muerte?

omar                A veces.

david                ¿Y qué piensas?

omar                Me acuerdo de un tipo con el que estuve. Nos vimos dos o tres meses y después dejó de ser gay.

david                ¿Eso se puede?

omar                No.

 

Pausa.

 

david                ¿Por qué te acuerdas de él?

omar                Me pidió que me muriera después de él. Dijo que no iba a soportar estar sin mí.

david                ¿Qué le contestaste?

omar                Que así iba a ser. Pasaron dos meses y ya se paseaba del brazo de una mujer frente a mí.

david                ¿Y qué es de él ahora?

omar                Vive feliz con un actor de cine.

david                ¿Cómo sabes?

omar                Las cosas se saben.

Silencio.

 

omar                La vida es algo que no entiendo. Sólo sé que empieza y en algún punto termina. El duelo es algo que me parece exagerado. ¿Lloramos porque hace falta una persona o porque nos hace falta? Creo que necesitar a alguien tanto te convierte en nada, un apéndice de alguien más.

david                No creo que estés equivocado.

omar                ¿Y cuándo no estemos juntos?

david                Es una especie de duelo, dicen.

omar                Dicen.

david                Pues, te extrañaré. Tal vez lloraré porque te necesite, pero tendré que aceptar tu muerte y seguir.

omar                ¿Habré muerto?

david                Al menos para mí, para lo que tenemos justo ahora, sí. Ahí seguirás, leyendo, publicando, pero no serás Omar.

omar                ¿Quién seré?

david                Omar. Nada más.

omar                ¿Nada más?

david                Si, Omar, sin apellidos. Sólo alguien a quien solía conocer.

 

Silencio.

 

omar                Dicen que Elliott Smith se clavó un cuchillo en el corazón.

david                Dicen.

 

Silencio.

 

david                Siento como si no fuese el de antes.

omar                ¿Antes de qué?

david                De conocerte.

omar                ¿Eso es malo?

david                Es, nada más.

omar                Entonces no es malo.

david                ¿Hay realmente bueno y malo?

 

david toma un libro de un montón al fondo de la habitación: JOP de Jim Dodge. Lo abre, sonríe, lo sostiene contra su pecho.

david                He estado leyendo tus libros. Quiero entenderte.

omar                Gracias.

david                No ha servido de mucho, al menos no para entenderte. Pero sí que me siento más perdido.

omar                Gracias.

david                Tomé este libro, lo leí, lloré mucho, sonreí, pero no sentí miedo. Me gusta el final, tan… ¿hermoso?

omar                La jodida pata.

david                La jodida pata. Carajo, es la más sabia.

omar                ¿Y si dejas que salga tu jodida pata?

david                No lo haré.

omar                ¿Por qué?

david                Fui a ver a mi madre.

omar                ¿Qué te dijo?

david                Quiere que tenga hijos. Quiere nietos. Casi los exige.

omar                ¿Qué le dijiste?

david                Qué importa.

 

david cierra el libro con cuidado y lo deja sobre los demás. Se sienta.

 

david                Me has convertido en alguien a quien odio.

 

Silencio.

 

omar                ¿De qué hablas?

david                Yo era feliz. Ignorante, imbécil si quieres. Pero era feliz.

omar                ¿Y no eres feliz conmigo?

david                Ya no sé qué carajo soy.

omar                Tienes que saber. Antes eras ignorante, ¿no?

david                Eso no significa que ahora sepa lo que soy.

 

omar se levanta, ayuda a david levantarse, dejando ver su cuerpo.

 

omar                Esto eres. Un hombre, una persona. Y estás aquí, conmigo. No hay más.

 

david se sienta con cierta violencia y cubre su cuerpo.

 

david                ¡Tiene que haber más! ¡No puede ser solamente esto!

omar                ¿Qué prefieres? ¿Ser un mediocre obediente y sumiso que tiene hijos porque su madre lo ordena? ¿Eso quieres?

david                Al menos sabría que no la estoy cagando.

omar                No la estás cagando.

david                Tampoco sé eso. Puta madre, ¡ya no sé nada!

omar                ¿Y no te reconforta?

david                ¿No saber nada?

omar                No necesitar saber nada.

david                ¡Sabes que odio cuando hablas así!

omar                No sé hablar de otra manera.

david                Y eso me enfurece.

omar                ¿Quieres saber todo?

david                Eso es imposible.

omar                Entonces deja de intentar. No se puede, nunca lo lograrás. Estarás frustrado siempre. Ahora mismo sólo tienes que saber una cosa (toma la cara de david y lo besa): que esto es lo que hay. No hay más.

david                ¡No puede ser todo!

omar                ¿Entonces qué más hay? ¿Qué hay allá afuera que tienes tanta necesidad de salir a buscar?

 

david se sienta, mirada al frente, ojos muy abiertos. Guarda silencio.

 

omar                ¿Entonces?

david                Nada.

omar                ¿Nada?

david                Ni siquiera la mierda que me persigue todos los días. Nada. No hay nada.

omar                Tiene que haber algo. Si no, ¿por qué salir todos los días?

david                Por idiota. El vacío no está en ti o en mí, está allá afuera.

omar                Empiezas a hablar como yo.

david                Creo que siempre hablé como tú. Pero no me daba cuenta.

omar                ¿Y eso es bueno?

david                No hay bueno ni malo, sólo hay.

 

Silencio. Las luces bajan un poco en intensidad, casi un oscuro. No hay cenital.

 

david                No necesito esto. Siempre he sido el fuerte, el que aguanta, el sumiso, el obediente. Tú eres el que siempre tiene miedo. Te refugias en tus libros y, mira, todo sigue igual. Discutimos, me dices cosas que no entiendo o que me esfuerzo por no entender; nos acostamos y somos uno; nos abrazamos, nos queremos. Y ya. No necesito esto. Tú eres el de las dudas. Así funciona esto: yo salgo, gano dinero y regreso. Discuto con mi madre, me comparo con mis hermanos. Tú no: tú escribes y publicas. Tú te escondes tras un seudónimo, yo doy la cara. Así funciona y no debe cambiar. No quiero que cambie.

omar                Qué tan reconfortante es la estupidez que ni nos damos cuenta que ahí está, cubriéndonos.

david                Yo sólo quiero ser feliz.

omar                La base de la felicidad es la ignorancia. Niega todo, cierra los ojos, obedece. Todo será más fácil así. Serás feliz.

david                ¿Eso es ser feliz? ¿Esa mierda tan absurda?

omar                No creo. No sé. Pero espero que no, porque entonces no quiero ser feliz.

 

La luz sube lenta. omar se acerca a david, se hinca, lo hace voltear, lo ve a los ojos.

 

omar                Esto es lo que hay.

david                ¿Tengo que conformarme?

omar                Conformarte es lo que menos has hecho. Y si no es así, no sé qué hacemos aquí.

david                Te quiero.

omar                También te quiero.

david                Pero estamos solos.

omar                De eso se trata. No quiero ser parte de eso que te atormenta allá afuera.

david                Pero… hay que salir a la calle.

omar                Podría salir, pero hasta hoy no hay nada allá que me obligue a hacerlo.

david                A mí sí.

omar                No. Eliges salir. Y haces bien, tú no sufres en la calle, tú no sientes dolor por las miradas inquisitivas. A ti no te lastiman los comentarios. Tú eres el fuerte.

david                ¿Y tú no?

omar                Te quiero, pero también te necesito.

 

david toma de las manos a omar. Silencio.

 

david                Pensaba irme.

omar                Lo sé.

david                No volver a verte jamás. Me da miedo en lo que me estoy convirtiendo.

omar                Me gusta hablar contigo. Solamente hablar.

david                A mí me gusta sentir que me necesitas.

omar                También me necesitas.

david                Empiezo a amarte.

omar                Yo todavía no.

david                Por eso te quería dejar. No quiero amarte y que tú a mí no.

omar                ¿Quién dice que así debe ser?

david                Todos. Nadie. Así debe ser.

omar                Prefiero que seas.

david                Creí que quería ser feliz. Realizarme como persona, como dicen. Pero eso ya no me importa, dejó de importarme hace mucho, porque contigo no tengo que ser una apariencia. No existe la realidad, sólo existe lo que hay.

 

Silencio.

 

david                Me gusta ver el mundo a través de tus ojos. Aunque nunca salgas a la calle, aunque tengas que enterarte de todo porque yo te lo cuento o porque lo lees en tus libros. Prefiero saber que aquí contigo soy alguien, no algo.

omar                La jodida pata.

david                La jodida pata. Hace mucho que quiere volar, pero no la dejo. Siento miedo. Siento que no podré volver atrás.

 

david se levanta, le da la mano a omar y le ayuda a levantarse.

 

david                He estado buscando en el lugar equivocado.

omar                Sí, pero por ahora yo soy lo único que tienes.

david                No me voy a ir.

omar                Yo tampoco, tengo que cuidarte.

david                Silencio, las aves pasan volando.

 

Se ven a los ojos, jamás a la ventana. Oscuro.

 

 

FIN DE

SILENCIO, LAS AVES PASAN VOLANDO

 

Agosto 2014

 

***

Eduardo Celaya Díaz (Ciudad de México, 1984) es actor teatral, dramaturgo e historiador. Fundó el grupo de teatro independiente Un Perro Azul. Ha escrito varias piezas teatrales cortas. Silencio, las aves pasan volando, texto que reproducimos en tres entregas en exclusiva en Tachas, fue estrenado con elenco femenino en CUSI y con elenco masculino en Rombo Negro, ambos foros independientes de la Ciudad de México.

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