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17:22h. Sábado, 25 de Mayo de 2019

Ir de museos: Museo Soumaya

Gabriela Mosqueda

Soumaya era el nombre de la esposa de Carlos Slim y es ahora el nombre del museo que resguarda la colección de su Fundación, en un edificio llamativo en una zona muy fresa de la Ciudad de México.

Mosqueda, Gabriela 04


El exterior es atractivo y la gente suele tomarse fotos de recuerdo con el reflejo del atardecer en la fachada metálica. Una vez dentro los visitantes somos recibidos por un vestíbulo amplio, blanquísimo y curvo que hace empequeñecer una escultura bastante grande del Pensador de Auguste Rodin, la única obra del museo que uno puede observar sin chocar con otras piezas: el resto de las salas está completamente abarrotado, una ruta de obstáculos por la que hay que atravesar, con la permanente sensación de que no se está viendo gran parte de lo que ahí hay.

El museo es cansado y un tanto difícil de entender. Nunca queda totalmente claro cuál es el contenido de cada sala ni cuál es el hilo conductor de la exposición permanente. Hay demasiado qué observar. Da la sensación de que uno debe avanzar sin detenerse hasta llegar al último piso (donde termina el museo de una manera anticlimática), y después emprender el descenso sin recordar gran parte de lo visto. Tal cantidad de información visual es imposible de asimilar, pero quizá intencionalmente se pretenda así demostrar la potencia de la colección del hombre más rico de México.

A pesar de todo ello, es uno de los museos que más gente reciben en la Ciudad de México. Es gratuito y eso es un factor a considerar. Pero, ¿cómo se vería Carlos Slim si nos cobrara por entrar a ver todas las cosas que ha comprado? Casi parece que la gratuidad debió ser obligatoria.

Al terminar el recorrido puede uno ir a la tienda del museo y comprarse un Soumaya de chocolate. También tienen juegos de cremero, salero y pimentero, cenicero y azucarera con la forma del edificio. Preciosos.

Mosqueda, Gabriela 01


Mientras estaba en las salas me detuve más tiempo del recomendable a leer los comentarios de los visitantes en los libros. Prácticamente todos eran positivos. Prácticamente todos también tenían tremendas faltas de ortografía, muchos inclusive ponían solo “like” como en Facebook. Y es que no sé, no sé si al final es mejor tener este museo, que es el franco alarde del poder adquisitivo de un señor que ya sabemos que es rico, a no tener nada.  Si tenemos qué dejarnos culturizar -en el sentido feo de la palabra- y recibir la dádiva de los señores del dinero porque, pues, pobrecitos, no tenemos ni cultura.

Aunque es posible que sólo sea yo, que le doy muchas vueltas a un simple plan de domingo antes de comer.

 

MUSEO SOUMAYA
Miguel de Cervantes Saavedra 303, Col. Granada
Ciudad de México

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Gabriela Mosqueda, Licenciada en Comunicación por la Universidad Iberoamericana León con Maestría en Museografía y Gestión de Exposiciones por el Instituto Superior de Arte de Madrid, España. Ha trabajado en museos estatales y federales, galerías y colecciones privadas en Guanajuato y la Ciudad de México, donde actualmente vive y trabaja.

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