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150 palomitas

Fernando Cuevas de la Garza

150 palomitas

El número puede parece mucho o poco, dependiendo de qué estemos hablando. Para un suplemento cultural en tiempos de angustiosa reducción de espacios en los medios tradicionales o de acusado desinterés de diversos espacios en las redes virtuales, resulta un número considerable; más aún, respetable. La cifra indica, en primera instancia, un atributo escaso en nuestro país: constancia. Además, denota convicción, decisión, trabajo y, ya entrados en gastos, una bendita necedad.

Si el papel y la tinta resultan escasos, ahí está el infinito ciberespacio cual paraíso repleto de bytes listos para ser ocupados por un poco de lo mejor que hemos creado como especie: nuestras manifestaciones artísticas cual impronta de que todavía tenemos esperanza. Y compartirlas, reflexionarlas y analizarlas, parece ser un buen propósito y una vivificante tarea como para dedicarse a ella bien y bonito.

En el número 1 del suplemento surgía la pregunta de por qué Tachas, y después de 100 entregas se dilucidaban algunas respuestas, siempre subyacentes, expresando sus rasgos anfibios: entre lo global y a la vuelta de la esquina; de la realidad tangible al planeta imaginario; del texto personal al análisis crítico; de la lógica digital a la recuperación de la tradición cultural. La centésima quincuagésima entrega, para ponerlo en lógica ordinal, también plantea la posibilidad de abrir nuevas ideas y explorar territorios hasta ahora invisibles.

Llegué hace poco para proponer mis Tachas y me he sentido bienvenido, como en casa. La amplitud temática, la apertura de ideas y, sobre todo, la confianza hacia quien escribe, sin descuidar la exigencia, aparecen como valores sustantivos para sostener este proyecto que, desde luego, puede y debe encontrar mejoras permanentes para no acabar aniquilado por el fantasma en la máquina. La autocrítica, por fortuna, se nota en el recorrido de estos 149 números.

Espero que nos sigamos encontrando en estas inasibles páginas llenas de corazón.

[Ir a la portada de Tachas 151]

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