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GUÍA DE LECTURA

Dos poetas, una Cartonera: El pozo abierto de José Antonio Banda y Prosas a Lucía de Baudelio Camarillo

Jaime Panqueva

Dos poetas, una Cartonera: El pozo abierto de José Antonio Banda y Prosas a Lucía de Baudelio Camarillo

Vuelvo al tema de los editores independientes y de las cartoneras. En esta ocasión con dos proyectos de escritores afincados en Guanajuato desde hace décadas, Baudelio Camarillo y José Antonio Banda. Aunque pertenecen a diferentes generaciones, sus versos convergieron en la edición de Cartonera La Cecilia, de Juan Manuel García, otra valiente empresa de la letras, afincada en la ciudad de Zacatecas.

El pozo abierto, de José Antonio Banda, incluido en una caja de madera con una fotografía del autor y dos grabados originales, de edición limitada, o disponible también en la publicación de cartón, es un canto dolorido y confesional a la memoria del abuelo materno:

Padre, qué falta nos harás
a la silla, al pórtico, al muro;
sola, allá quedará la casa,
la casa nueva que edificaste
enteramente en mí.

La voz transita el dolor de la pérdida, canta el abandono y busca las raíces en pos de algún consuelo. Banda (Coatzacoalcos, 1982) mantiene el equilibrio y la elegancia de su poesía, con una pátina ennoblecedora de melancolía y silencios que evocan la universalidad del desamparo.

Camarillo (Xicoténcatl, 1959), tras la reimpresión de su libro En memoria del reino a comienzos de este año, presenta Prosas para Lucía, donde abandona en apariencia el verso pero mantiene el ritmo cordial de sus poemas. Creo que quien haya escuchado al maestro Camarillo leer su poesía sabrá que cordial no sólo se refiere a lo amable, sino también al corazón. Las Prosas se yerguen como una confesión personal del amor perdido, mas nunca olvidado:

Ahora que aquel amor es ya un pañuelo blanco que una mano levanta ondeando en la distancia, la conservo. Aquí está, Lucía, en el estante de mis libros más queridos, justa para mi mano, pesada, puntiaguda. Es el corazón negro de esa muy breve noche que caminé por calles de miedo y maravilla. La tomo en mis manos, la acaricio. Y si antes mi intención fue alejar las sombras, con esta dura piedra, durante largos años, he alejado el olvido.

La palabra acorta la distancia la brecha generacional para brindarnos dos visiones de los recuerdos y la saudade de lo inalcanzable que dentro de nuestra fragilidad sólo podemos confiar a la volátil memoria. Sirvan la piedra, la tinta y la celulosa reciclable para fijarla. Aquí hallará más información sobre Cartonera La Cecilia.

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com

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