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22:37h. Miércoles, 17 de julio de 2019

Reyes de Harlem [I/II]

Javier Morales i García

Prefiero ser una mosca revoloteando en un farol de Harlem
que ser uno de esos millonarios en cualquier otro lugar.

Willie "The Lion" Smith

                                

Durante la década de los 30, Chick Webb fue el Rey de Harlem. Cualquiera que pasara por la ciudad con ánimo de abrirse paso en el negocio de la música debía rendir pleitesía a su corte, en el Savoy Ballroom. Los músicos rivales le temían. Los bailarines le adoraban. No había en Harlem quien no conociera a Chick Webb.

William Henry Webb nació en la ciudad de Baltimore, en el estado de Maryland, el 10 de Febrero del año 1902. Otras fuentes hablan del año 1907 como el de su nacimiento. Su familia era humilde y el niño William vendía diarios por las calles de la ciudad. Con los centavos que ganaba se compró una batería, aunque sus condiciones físicas no parecían ser las más adecuadas para la práctica de ese instrumento. De constitución frágil, siendo adolescente contrajo una tuberculosis ósea que le afecto a la columna vertebral. Chick media 1,20 y tuvo que ingeniarse un mecanismo para llegar al pedal del bombo. A los 11 años debuto con una orquesta y poco más tarde tocaba Dixieland con la Jazzola o Jasbo Orchestra a bordo de una embarcación fluvial. Fue allí donde conoció al banjoista y guitarrista John Trueheart, quien se convirtió en su segundo padre.

Trueheart, hombre reposado y de pocas palabras, es uno de esos reyes sin corona en la historia del Jazz, subsumido en la marea de seguidores de Charlie Christian. Otros guitarristas como Freddie Green le citan como su maestro aunque la deficiente calidad técnica de las grabaciones no permite escucharle como a su discípulo con la orquesta de Count Basie.

Trueheart mantenía la pulsación rítmica regular, lo cual le permite a Webb evadirse de la monotonía de marcar los compases. El también guitarrista Lawrence Lucie recuerda que había que ponerse muy cerca para escucharle: "Las cosas que se aprecian en la banda no son siempre las que oye el público", solía decir. Trueheart y Webb dieron a finales de 1924 el gran salto a Nueva York y muy pronto Harlem sería su territorio.

Webb solía acudir a La Esquina, nombre por el que los músicos conocían el Rhythm Club, en la confluencia entre la calle 132 y la Séptima Avenida, en Harlem, lugar de encuentro entre los músicos que buscaban trabajo. No perdía nunca la ocasión para dejarse ver y hacerse un nombre entre los músicos, el público y los propietarios de locales; pronto todo él se hallaba imbuido del espíritu de un barrio exultante que rebosaba música en sus salones de baile, teatros y Rent parties.

Su primer trabajo neoyorquino fue como batería en la orquesta de Edward Dowell. Al tiempo, en La Esquina, contactó con el primo de John Trueheart, el saxofonista y clarinetista Johnny "Rabbitt" Hodges y el cuñado de este, el pianista Don Kirkpatrick. Ellos, junto a Trueheart y el trompetista Bobby Stark, integraron en el año 1926 el primer combo que dirigió Chick Webb: The Harlem Stompers.

Chick Webb y Duke Ellington fueron rivales en el arte de atraer la atención en las reuniones del Rhythm Club, pero fue gracias al Duque que los Harlem Stompers firmaron su primer contrato con el Black Bottom Club. Siguieron otras apariciones en el Paddock Club, el Earl Carroll's Theater y el Savoy Ballroom. Para sus apariciones públicas, Webb reforzaba la orquesta con alguno de sus futuros colaboradores en la orquesta: las saxofonistas Charlie Holmes, Elmer Williams y Benny Carter, el trombonista Slats y el contrabajista Leon Englund. Estas cuatro apariciones fueron sonadas pero demasiado breves y la espera por un nuevo contrato se hacía insufrible. Eran músicos con hambre en todos los sentidos y el éxito no podía estar muy lejos. Chick era de los que pensaba que fuera lo que fuera, tenían que estar juntos. Incluso se sorprendía de que le pagasen un poco más por ser el director de la banda y no quería que hubiese cambios en el personal. Todo parecía encarrilarse cuando el 25 de agosto de 1927 fueron llamados por el sello Vocalion para efectuar un "test recording" pero tampoco hubo suerte esta vez: los ejecutivos de la compañía no consideraron oportuno editar la grabación y esto parecía el fin de los Harlem Stompers. Johnny Hodges aceptó la oferta de Duke Ellington y se unió a su orquesta con la recomendación del clarinetista Barney Bigard. En Mayo de 1928, otro músico que había entrado en la banda con Webb siguió el camino de Hodges y esta vez sí que Webb se sintió algo traicionado en esa especie de pacto de caballeros que siempre llevo por bandera. Estas "traiciones" de Hodges y Cootie Williams no alteraron el ánimo de Webb y a finales de ese mismo año, la orquesta que ahora estaba formada por once músicos conseguía su primer contrato serio en el Rose Danceland y que duró varios meses hasta 1929. Entre los nuevos fichajes destacan los saxos de Hilton Jefferson y Elmer Williams, así como el trompetista Jimmy Harrison.

En el mes de junio entran a grabar para el sello Brunswick temas como "Dog Bottom" o "Jungle Mama", un stomp y un blues clásico. Webb recurre a algunos músicos de la orquesta de su amigo Fletcher Henderson, pero graban con el nombre de Chick Webb And His Jungle Band. Un músico destaca por encima de todo en esas grabaciones: el cantante y trompetista Ward Pinkett, artista ignorado por la posteridad.

Con todo, aquellos contratos de carácter ocasional tampoco bastaron para mantener en funcionamiento la orquesta y acuciado por las deudas, Webb opta por disolverla y la mayoría de músicos se va con Fletcher Henderson. Chick Webb hubo de emplearse como batería en el Small's Paradise de Harlem con la orquesta del banjoista Elmer Snowden y que incluía a los saxofonistas Toby Hardwick, Garvin Bushell y el pianista Don Kirkpatrick, los tres futuros miembros de la orquesta de Webb. En 1930 Chick se embarcó en una gira por el circuito de variedades con la revista Hot Chocolate y que resultó ser un completo fracaso.

Al volver a Nueva York, Webb decidió ir a por todas tentando a la suerte y reconstituyó la orquesta.

Era una orquesta en todo el sentido de la palabra, con 13 músicos –solo quedaba su fiel John Trueheart de los miembros originales–, distintas secciones y un repertorio inequívocamente swing. Pero los resultados continuaban siendo escasamente alentadores y cuando, como en el caso del Savoy Ballroom, se les ofrecía la ansiada oportunidad, esta se hallaba condicionada a la reducción en el número de músicos, a lo que Webb seguía negándose para no dejar tirado a los compañeros. Estaba claro que necesitaban un golpe de suerte y este no tardaría en llegar a comienzos del crucial 1931. Se trataba de sustituir a la orquesta de Louis Russell en el Roseland Ballroom. Aquel contrato se prolongó por espacio de varias semanas y eso trajo estabilidad en todos los sentidos. Una genial plataforma para darse a conocer y el aplomo que les fue necesario cuando, después de una gira, se encontraron con que les habían sustituido por la orquesta de Claude Hopkins. Lo cierto es que el nombre de Chick Webb ya no era desconocido y tan pronto como se corrió la noticia de que estaban libres ,recibieron la oferta de efectuar una gira conjunta con las orquestas de Zack White, Bennie Moten, Blance Calloway y Roy Johnson. Era un espectáculo ver cada noche como las cinco formaciones rivalizaban entre sí. Al regresar a Nueva York, el manager del Savoy Ballroom, el Hogar de Los Pies Felices, les ofreció un contrato. Allí encontraron su estilo definitivo y a su público, los que bailaban. Permanecieron en el Savoy por espacio de cuatro años maravillosos.

En marzo de 1931 la orquesta grabó "Heebie Jeebies","Blues In My Heart" y "Soft And Sweet". No existe aún ese sonido de conjunto pero las brillantes intervenciones de los solistas hacen honor a la fama que empezaban a tener. Durante 1932 la orquesta registra una única sesión discográfica con Louis Armstrong, recién llegado de una gira europea y en la que destaca una tremenda "You'll Wish You'd Never Been Born". Por cierto, entre los músicos que formaban parte de la orquesta de Chick Webb en ese momento despuntaba un genio que más tarde sería conocido como El Abuelo Del Rock’n’Roll: Louis Jordan.

Habría que esperar a los últimos meses de 1933 para la siguiente sesión de la orquesta en los estudios de grabación, primera de las cuatro que realizaron para la casa Columbia.

C O N T I N U A R Á

 

 

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Javier Morales i García
(Tenerife, España) es editor del fanzine Ecos de Sociedad, la publicación mod más longeva en Europa. Desde inicios de los 80, escribe, reseña y edita; hoy, Ecos puede leerse en ecos-de-sociedad.blogspot.com.es. Es obseso de la música y el cine.