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11:04h. Miércoles, 22 de Mayo de 2019

……

No busquen en mis versos el purismo,
que cuando he de cantar lo que yo siento,
audaz, no me recuerda el pensamiento
las retóricas reglas del lirismo.

Góngora ya pasó. Con sus bajeles
frágiles, naufragó por ser justicia,
y de ellos sólo queda la estulticia
que brindaran sus magnos oropeles.

Claro, lirondo, el pensamiento mío
expresa las bellezas sin iguales
que hoy inspiran los cantos inmortales
sin acordarse de Rubén Darío.

Mi alma compleja olvida los pinceles…
mi númen no precisa gongorismos;
porque sé que en el campo del purismo
también naufragarían mis bajeles.

No busquen en mis versos el purismo,
que cuando he de cantar lo que yo siento,
audaz, no me recuerda el pensamiento
las retóricas reglas del lirismo.

***
Poquísimo se sabe acerca de Modesto X. Pastor, uruguayo, quizás un seudónimo; publicó un único libro Átomos dispersos (subtitulado Versos rimados con las prosas de la vida) financiado por él mismo e impreso en Montevideo en 1914, en los Talleres Gráficos Renacimiento. En su prólogo, el autor explica su desdén por los libros voluminosos (se trata de un libro de poco más de treinta páginas) y asevera que no importa no lograr consagrarse como un grande, con publicar sus (a veces socarrones, a veces fallidos) poemas tiene suficiente. Como se ve en el poema, titulado originalmente ……, hay ya un intento de desmarcarse de la tradición poética, aunque irónicamente lo hace a la vieja usanza respetando rítmica y métrica. Las vanguardias no siempre llegaron de golpe, sino que pasaron por ciertos procesos de asimilación como lo demuestra Tachas con este rescate de un texto perdido en el tiempo.

[Ir a la portada de Tachas 174]