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14:36h. Domingo, 19 de Mayo de 2019

¿Por qué no cantáis la bella?

Anónimo


Una hija tiene el rey,
una hija arregalada;
su padre por más valor
un castío la frahuara,
ventanas al derredor
por ande el aire la entrara:
por una la entra el sol,
por otra el frescor la entraba.

Por aí pasara un galán
que de eya se enamorara:
–“¿Por qué no cantáis, la flor?
¿Por qué no cantáis, la beya?”
Preso me le tiene el rey,
ese rey de Inglatierra.

Le mandaré yo una carta
de mi mano y de mi letra,
que me solten a mi amor
vivo, sano y sin cadena.
Y si no me le soltaren
le armaré yo una grande guerra,
de navíos por la mar,
de gente armada por tierra.

Si no hubieren velas prontas,
mis ricas mangas pusiera;
si no hubieren remos prontos,
mis ricos brasos pusiera;
si no hubiere capitán,
me pondré yo a la bandera,
para que diga la gente:
–“¡Viva, viva esa señora!
Por amor de su amante
se puso eya la bandera.”

Y eso lo canta un galán
al pie de una hierba huena,
que el que  no sabe de amor
no sabe de cosa huena.

El poema ¿Por qué no cantáis la bella? fue escrito posiblemente en los años 1700 en Orán, ciudad de Argelia, que fue ocupada por los españoles por siglos. Es un ejemplo de poesía sefardí, declamada (y luego escrita) en ladino, el idioma de los judíos españoles, de mayoría mallorquí, emigrados y afincados allí. De ahí que se respete la grafía de esa variación del español, con algunas palabras que contrastan claramente con los usos actuales. El poema es anónimo y posiblemente se cantaba como un cuento de velada o una tonada de amor (Tachas recomienda su lectura en voz alta, que al final la poesía así tendría que ser.) ¿Por qué no cantáis la bella?  fue recopilado primero por Manuel Álvar, como parte de una muestra de la poesía tradicional de los judíos españoles.

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