Sábado. 07.12.2019
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Charles Brown y la química del blues [II]

Javier Morales i García

Charles Brown y la química del blues [II]

Uno de aquellos jóvenes blancos que en los 50 escuchaba la radio me contaba que él no distinguía si aquel cantante que se escuchaba a través de los altavoces era blanco o negro, simplemente disfrutaba y se dejaba llevar por las historias que contaba aquella voz aterciopelada de Charles Brown, que también influyó claramente en los crooners blancos del Pop como Frankie Layne o en la cantante Kay Starr, que incluso llegaban a seguir a Brown a través de sus actuaciones en los clubs angelinos del momento y en las sesiones de grabación.

La lista de músicos que cita a Charles Brown, aparte del ya citado Ray Charles, sigue con B.B King, que siempre dijo que aprendió a cantar con él, o el gran Amos Milburn, Sam Cooke o Fats Domino, del que Brown también llegó a grabar alguna canción como gesto de respeto compartido.

Como a la mayoría de los pioneros del Ritmo y el Blues, el Rock and Roll les aparto del éxito o por lo menos del primer plano a mitad de los 50.

A pesar de que Charles Brown aún aparece en la lista de grandes estrellas de 1957, su estilo quedó eclipsado y fue quedando en el olvido.

Desde finales de los 40 hasta 1956, Brown grabó en Aladdin Records, aunque también en Ace Records en Nueva Orleans y para el sello King con base en Cincinnati, pero ya las ventas nunca fueron como antes y eso a pesar de que otra canción suya volvía a triunfar en unas Navidades, las de 1960 y una canción que ya sonó en todas las casas norteamericanas desde entonces: "Please Come Home For Christmas", un standard tan tópico y horroroso como nostálgico y sentimental.

La década de los 60 fue como volver a empezar para Charles Brown y ya a finales de la misma, volvió a tocar en pequeños antros nocturnos de Los Ángeles, rememorando otros momentos.

En los años 70 las cosas no mejoraron demasiado para tipos como Brown, pero encontró trabajo como profesor de música dando lecciones de su maestría a los teclados, lo que no le daba del todo para vivir. También volvió a trabajar en unos apartamentos, lo que le traía recuerdos de sus primeros días en la ciudad de Los Ángeles... Definitivamente, Brown ya estaba más cerca del olvido total por parte de la industria y los seguidores que de otra cosa en su carrera artística, pero aún quedaban algunos locos que le recordaban y lo buscaban. Justo a finales de los 70, Charles Brown empezó a recibir llamadas desde Europa. Había varios sellos discográficos que le preguntaban por aquellos discos, aquellas grabaciones de los 50, por su música y su carrera en general y todo ese nuevo interés hizo que Brown volviera a tocar en vivo y un concierto en el Festival de Blues de San Francisco en 1976 le abrió definitivamente las puertas a las nuevas generaciones de todo el mundo y los contratos volvieron a llegar, así como más actuaciones. Ya en el comienzo de los 80, volvió a los estudios de grabación con el entusiasmo y ayuda de seguidores del Blues, su Blues.

Charles Mose Brown y su comeback.

Una gloriosa vieja historia del Ritmo y del Blues.

Muchas de estas historias se repiten pero no son iguales.

En 1986 grabó todo un LP para el sello Alligator Records, One More For The Road, y obtiene las mejores críticas de toda su carrera.

En 1990 volvió otra vez a los estudios con el álbum All My Life en el sello Bullseye y estas grabaciones son la prueba de que a pesar del olvido, el tiempo pasado y todas las circunstancias, el talento mágico de Brown seguía intacto. Siguió grabando. En 1992 sacó otro disco más con Bullseye dadas las buenas ventas del anterior (Someone to Love) y esto le llevó a un contrato con Polygram Records y un álbum en 1994, These Blues.

Increíble pero cierto, en el resto de los 90 Charles Brown siguió con las grabaciones y las giras mundiales, los premios y los honores allá a donde iba, duetos con viejos amigos como Ruth Brown, Dr.John o Bonnie Rait...

La última aparición de Charles Brown en un escenario fue el 23 de Agosto de 1998, junto a sus colegas John Lee Hooker y Charles Musselwhite, en algún lugar de Saratoga, California... Su corazón, ahora sí, había dicho basta y no había cura posible... Aunque sus amigos y seguidores lo intentaron hasta el final, como tiene que ser, en enero de 1999 Charles Brown nos dejó.

Vaya una vida tuviste, Charles Brown. Todos los respetos de La Vieja Ola.

El día de su entierro estaban allí para presentarle sus respetos desde Little Richard, Johnny Otis hasta Jimmy McCracklin, todos deudores de su estilo.

Brown fue muy feliz en la última parte de su vida y tenía razones para ello.

Este cariño, respeto y reconocimiento le llenaba la vida aunque el insistía en que solo era un cantante de baladas de Blues...

La Química del Blues se transformó cuando Brown le puso cuerpo y forma y después, ya se sabe, hay dos tipos de Blues, el triste o el alegre, y Charles Brown los hizo madurar en su laboratorio particular.

UN ARTICULO DE

LA VIEJA OLA

PARA EL

ECOS DE SOCIEDAD.

F I N

 

 

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Javier Morales i García (Tenerife, España) es editor del fanzine Ecos de Sociedad, la publicación mod más longeva en Europa. Desde inicios de los 80, escribe, reseña y edita; hoy, Ecos puede leerse en ecos-de-sociedad.blogspot.com.es. Es obseso de la música y el cine.

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