jueves. 26.05.2022
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William Ballard Doggett

Javier Morales i García

William Ballard Doggett

16 de febrero de 1916, Filadelfia…

13 de noviembre de 1996, Nueva York…

Hay artistas que se convierten en un ejemplo a seguir, estando al pie del cañón, en la carretera, hasta el último de sus días. Todo lo que tocan o graban tiene algo especial y se convierte en un tesoro cultural de influencia insondable para algunos, pero inexistente para la mayoría.

William "Bill" Ballard Doggett nació el 16 de febrero de 1916, en un humilde barrio al norte de la ciudad de Filadelfia. A los 9 años de edad ya estaba interesado por la música, y cuando oyó una trompeta por primera vez supo que aquel sonido, aquellos sentimientos, eran los suyos. Su familia era demasiado pobre para comprarle algún instrumento, así que el joven Bill se conformaba con ir los domingos a la iglesia acompañando a su madre Wynona, quien lo sentaba a su lado mientras ella tocaba el órgano en todos los servicios del día, y todos aquellos momentos se convirtieron en su mayor inspiración.

A los trece años ya era todo un virtuoso del piano y con quince, aún en el instituto, creó su primer combo: The Five Majors.

El primer trabajo en condiciones le llegó en la orquesta del Gran Teatro Nixon, dirigida entonces por Jimmy Gorman, una banda de 15 músicos que podía tocar horas y horas en el foso del teatro y que Doggett acabó heredando, dado su talento y su buen hacer.

La realidad era que había una gran cantidad de orquestas y que no se ganaba mucho dinero, sólo horas de trabajo por un sueldo bastante malo, aparte de que Bill prefería ser uno más de la banda y no tener tanta responsabilidad. Agobiado por todas estas circunstancias, más las deudas que se iban acumulando con el resto de los músicos, Doggett hizo una jugada maravillosa que le reportaría sus frutos en el futuro: le vendió la orquesta a su buen amigo Lucky Millinder, con la condición de ser eso, sólo una más de la banda y sólo tocar y tocar y arreglar canciones y divertirse, pero nada más.

En 1939, Bill Doggett conoció a Jimmy Munder, un arreglista musical que tendría su momento de éxito trabajando con Benny Goodman, y junto a él vuelve a arriesgarse a formar otra orquesta.

A finales del mismo año, Doggett grabó en los estudios sus primeros temas pero aún bajo el nombre de Lucky Millinder y su Orquesta; éstos son "Little Lady From Baltimore" y "All Aboard" en Varsity Records. Pero Doggett era un hombre de palabra y estuvo con Millinder, un buen amigo personal, como pianista hasta 1941, apareciendo hasta en ocho grabaciones más en donde se puede escuchar su estilo.

El golpe de suerte le llegó a finales de 1942, cuando se convirtió en el pianista, compositor y arreglista del grupo de moda: The Ink Spots.

Fueron dos años juntos y una etapa maravillosa en su carrera que le sirvió para establecerse y ganar algo de seguridad económica. Doggett participó hasta en cinco singles de éxito en las listas, y su nombre empezó a ser sinónimo de clase y estilo.

Así que los diez años siguientes fueron todo un Carrusel para el maestro, grabando un montón y haciendo giras larguísimas por todo el país, ya que todo el mundo quería contar con él... Johnnie Otis, Wynonie Harris, Ella Fitzgerald, Lionel Hampton, Helen Humes, Jimmy Rushing, Illinois Jacquet, Jimmy Witherspoon y el combo de Buddy Tate, todos llamaban al amigo Doggett. Pero hubo una de esas llamadas que volvería a cambiar su vida y ya sería algo definitivo en el camino al estrellato.

En 1949 entró a formar parte de Louis Jordan & The Tympany Five, sustituyendo al teclista original, Bill Wild Davis, uno de los músicos favoritos del mismo Doggett: siempre lo citó como influencia en esa forma de tocar el órgano, tan saltarina como dura y completamente original.

Doggett se quedó con Jordan dos años seguidos, pero sin dejar de hacer sesiones con otros músicos como Eddie “Lockjaw” Davis o Coleman Hawkins en pequeñas formaciones que también eran de su gusto.

Lo cierto es que el estilo de Doggett se nota claramente en muchos de los clásicos de Louis Jordan para su etapa en Decca Records, como por ejemplo en "Saturday Night Fish Fry" o en "Blue Light Boogie", como una especie de acompañamiento silencioso pero con un ritmo propio lleno de toques sofisticados.

En cualquiera de los casos de esta huella sonora, el mayor de los aprendizajes junto a Jordan fue la forma de agradar siempre a las audiencias y saber sus puntos flacos y emociones, dándole al público lo que quería pero con la idea de llevarlo más allá, de hacerles felices pero también de mejorarles como seres humanos en su vida diaria. Esos dos años con The King of The Jukebox fueron históricos, pero el comprobar como su ídolo Wild Bill se había lanzado con éxito a una carrera en solitario, le llevó a tomar la decisión de que había llegado el momento de elegir un camino propio.

Tras tomar esa decisión de que era la hora de intentar hacer real una carrera en solitario, puso su nombre por encima de los demás, un detalle que atormentaba a Bill Doggett y fue algo común en otros artistas del momento como él.

Era una idea que le llevaba de vuelta a la niñez, su madre tocando el órgano en la iglesia del barrio, aquel sonido entre los salmos y los sermones. Los rezos y las plegarias de su madre y del resto de fieles se le aparecían en sus peores pesadillas y le hacían pensar si todo aquello no era un sacrilegio, el usarlo fuera del contexto al que estaba dirigido y llevar ese sonido de órgano hacia un entorno más moderno, más pop, totalmente fuera de los ámbitos sagrados. Pero también era una especie de salto, una evolución en su sonido y la forma de ser diferente a los demás combos.

Doggett estaba empeñado en tocar de forma fresca, alegre, descarada y directa, así que sólo necesitaba un par de músicos. En 1951 formó un trio y el sello King, desde Cincinnati, le ofreció un contrato que fue un momento histórico en varios sentidos. La primera sesión con el sello data del 19 de enero de 1952 en la ciudad de Nueva York. Se grabaron varios temas, entre ellos las 2 partes de "Big Dog".

Otras sesiones pioneras contaron con la vocalista Mildred Anderson, el gran guitarrista Micky Baker y el saxo tenor Percy France, que estaría con Doggett hasta 1955 y luego tocaría con Count Basie y Jimmy Smith.

De 1952 a 1956 se grabaron más de una docena de singles que triunfaron con los seguidores del Ritmo y del Blues y del Jazz, y que aún tienen ese poso de la trayectoria de Doggett por las orquestas de Millinder y Jordan: un blues elegante y suave con toques rítmicos y llenos de swing.

“Honky Tonk”, su sello y su obra maestra, llegó en el mes de febrero de 1956 durante una de esas largas giras en las que tocaban día sí y día también, recorriéndose todo el país.

Era una noche en Lima, Ohio, exactamente el 16 de junio de 1956. El público escuchó el tema por primera vez y el resto es leyenda.

El sello King quiso unir a Bill Doggett con otra gran estrella del sello, Earl Bostic. Dos cracks del Ritmo, el Blues y el Jazz juntos era una idea maravillosa, y en abril de 1956 grabaron un serpenteante tema, "Bo-Do Rock”, en el que las notas más blues de Doggett se funden con el poderío de Bostic, dejando claro que puede que el swing hubiese pasado de moda como concepto musical, pero su atracción seguía intacta y sólida como método de ejecución solista.

La otra clave es la sapiencia de Doggett en conectar con el público y sus gustos para la diversión y el baile... ¡Nadie se quedaba sin bailar, eso seguro!

La sesión neoyorquina en la que se grabó ese hit global llamado “Honky Tonk” fue muy importante ya que en ella se estableció una formación tan definitiva como histórica: Clifford Scott al saxo, Billy Butler en la guitarra, Carl Pruit al bajo (después reemplazado por Edwyn Conley), Beresford “Shep” Shepherd en la batería y Doggett en los teclados y la dirección musical.

Todos aportaron su granito de arena en la composición de la canción que vendió 120,000 copias en cuatro meses y se convirtió en la firma de Doggett. Para 1979, se habían vendido 3 millones de copias de la canción y en el último recuento que consta en las bases de datos ya pasaría de los 10 millones de copias, sin contar nuevas reediciones, bootlegs, reproducciones en línea y demás...

Pero claro, este éxito siempre tiene una parte mala o es como una espada de doble filo, ya que hizo que les llamaran de todos lados y les presentaran como si fuera una banda del nuevo sonido... ¡rock and roll! Doggett y su combo siempre se consideraron músicos de Jazz y Blues.

En fin, durante los seis años siguientes, Doggett y los suyos grabaron LP'S y singles gloriosos, divertidos, bailables, pero para tomárselos muy en serio. "Slow Walk" fue el siguiente éxito, mejorando la versión original de Sil Austin; también “Leaps & Bounds”, que bordea esa maravillosa frontera entre el blues y el jazz y los ritmos de la ciudad cuando anochece.

En 1957 Doggett volvió a sus raíces dándole un nuevo retoque a un viejo tema, “Ram-Bunk-Sunk”, que había sido un éxito en las listas con la orquesta de Lucky Millinder, y también con "Soft" de otro genio llamado Tiny Bradshaw. Ambas son muestras de que Doggett no solo seguía investigando y evolucionando en su estilo, también se fijaba en el trabajo de otros compañeros. En las sesiones de grabación siempre estaba probando cosas nuevas y cambiándolo todo si era necesario.

La historia de amor con King Records duró hasta 1960. Más de 200 grabaciones. Joyas para seguidores, oyentes y bailarines.

En los años siguientes, Bill Doggett siguió grabando para Warner Brothers, y después Columbia Records, Roulette, ABC Paramount y Sue, más singles y LP's para seguir buscando en mercadillos y tiendas de segunda mano.

La nueva década empezaba y los festivales de Jazz por toda América y Europa fueron la forma que tuvo Bill Doggett de seguir su carrera. Pero ya a mitad de la década toda la industria musical estaba cambiando en una eterna crisis tanto identitaria como económica, social y cultural. El rock lo había cambiado todo, también los mercados del blues y del jazz. Tiempos duros.

Surgió una de las partes menos conocidas y reconocidas de la vida de Doggett, siempre recordado como adalid del eterno optimismo más allá de las circunstancias (optimismo y baile); ya que no había tantos contratos como unos años antes, Doggett se dedicó en cuerpo y alma al apoyo a los Derechos Civiles de su gente. Empezó a dar conciertos gratuitos en los barrios más pobres y tratando de crear entre el público blanco una mayor conciencia social. Su madre, Wynona, estaba tan orgullosa de su hijo...

Ya en los años 70, la escena del Jazz le reconocía sus méritos y volvían los conciertos. También fungió como sideman en clubs de Nueva Orleans, Cleveland y Nueva York. Nuevas generaciones de fans volvieron a buscar sus singles en las cubetas y por algunos de ellos se pagaban barbaridades.

Tal vez todos esos discos hayan surgido utilizando una especie de fórmula mágica y repitiéndola hasta la saciedad, pero siguen sonando directos y sinceros, llenos de misterio y de swing.

Doggett y su sección rítmica crearon el espacio perfecto para que los solistas se sientan felices.

Otros músicos que tocaron con Bill Doggett y que merecen ser nombrados son: Paul Henry Parks, Arthur “Pigmeat” Garner, Johnnie Pate, Glenn Childress, Thomas “Bean” Bowles, Bill Jennings, Jimmy Glover, Calvin Shields, George Tucker, John Faire, Lawrence “Tricky” Lofton, Ray Felder y Floyd “Candy” Johnson, entre otros.

Como otros pioneros del Ritmo y el Blues, el éxito definitivo le llego a Bill Doggett cuando ya era un cincuentón y la mayoría de los jóvenes estaban pendientes del rock and roll. El último de los LP's del combo de Doggett se editó en Roulette Records en 1965, pero el músico siguió tocando unas décadas más hasta un semi-retiro en su casa de Islip, en Long Island, mucho más que merecido. Por supuesto, seguía acudiendo allí a donde le llamaban, hasta el ataque al corazón que sufrió en Nueva York en noviembre de 1996.

Paul Gonsalvez dijo en 1964: "Bill Doggett y su banda, nada menos. Esos tipos lo tocan todo bien y el público no para de bailar en todo el rato.” El comentario del saxo tenor de Duke Ellington lo dice todo: respetado por los músicos y querido por el público.

Ese era William Ballard Doggett. Bill para los amigos, como tú y yo.

***

Javier Morales i García (Tenerife, España) es editor del fanzine Ecos de Sociedad, la publicación mod más longeva en Europa. Desde inicios de los 80, escribe, reseña y edita; hoy, Ecos puede leerse en ecos-de-sociedad.blogspot.com.es. Es obseso de la música y el cine.

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