Domingo. 22.09.2019
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La Vieja Ola Exótica-Lounge Cocktail Club [I]

Javier Morales i García

La Vieja Ola Exótica-Lounge Cocktail Club [I]

¡De cuantas maravillas / pueblan el mundo, la mayor, el hombre! / Él en alas del noto entre la bruma / cruza la blanca mar, sin que le asombre / la hinchada ola de rugiente espuma. / Y a la Tierra también, la anciana diosa, /incansable/inmortal/, ha domeñado / con sus ágiles mulas, yunta airosa, / que año tras año le hincan el arado. Él a las aves, cabecitas hueras, / a los monstruos del ponto y a las fieras, /ingenioso y sagaz, las redes tiende, / y nada de sus mallas se defiende. / Para rendir al animal que ronda / libre los campos, con primor se amaña, / y bajo el yugo domador sujeta / al resistente toro de montaña, / al potro hirsuto de cerviz inquieta. El lenguaje adquirió, y el pensamiento / que corre más que el viento, / y el temple vario en que el vivir estriba / del hombre en la ciudad. Con hábil treta /los flechazos del hielo astuto esquiva / y el chubasco importuno / que no dejan parar a cielo raso. / Su avance no detiene azar alguno, / y no hay dolencia que le salga al paso / que a soslayar no acierte. / De sólo un mal no escapa: de la muerte.

Sófocles, Antígona

Hedonismo...

Del griego hedoné, placer. Teoría moral que identifica el bien con el placer y que habitualmente se asocia con la posición defendida por Epicuro de Samos y su escuela.

La identificación entre bien y placer la defendió anteriormente Arístipo de Cirene, discípulo de Sócrates y creador de la escuela de Cirene. No obstante, con el término hedonismo solemos referirnos a la teoría moral de Epicuro, según la cual la felicidad se obtendría por la consecución de placeres estables y, siendo todo placer bueno por naturaleza, la consecución de la felicidad exigiría un cálculo racional sobre los placeres que son realmente deseables. La Música y los Licores forman parte de esos placeres, siempre en su justa medida.

Los Sonidos de La Vieja Ola... Desde las orillas del Orinoco hasta los arenales del Nilo, unos bongos suenan en el desierto y una sirena te llama desde una isla que no está en los mapas, desde las islas de la Sociedad en el Pacifico hasta un loft en Manhattan, son unos sonidos que nos transportan a otros lugares misteriosos en donde llevamos la vida que nos gustaría llevar o mejoran nuestras horas de ocio, que en la Vida Moderna cada vez son menos... ¡Bienvenidos al club!

Nunca me ha gustado beber, pero la única bebida que llama mi atención es el Ron y el coctel favorito seria el Cuba Libre, aunque dicen que con la edad las resacas de ron son como la peor de las pesadillas. Recuerdo con precisión un mueble bar que había en casa y una bella coctelera en donde realicé mis primeros experimentos. Sin duda, mi padre, hombre cosmopolita y elegante, disfrutaba bebiéndose su whisky de 12 años tras largas horas de trabajo. Comprobar la sensación de felicidad que inundaba su ser me hizo ver la bebida como algo que se tenía que hacer por puro placer y nada más... Todo lo demás se convertía en mal gusto y chabacanería, en adicción destructiva y sombras de tristeza.

Un Whisky On The Rocks, en vaso corto y en manos de mi padre, era el cielo en la tierra. Pero a pesar de eso, nunca me ha gustado el whisky.

Tampoco los Gin Tonic, lo siento.

A pesar de ser refrescante y optimista, esta bebida surgió como simple remedio farmacéutico para el paludismo y luego se usó en la celebración de sucesivas victorias británicas en la India. Un alto oficial añadió la ginebra a las burbujas de anhídrido carbónico del agua embotellada y la leyenda nunca quedó muy clara si era un homenaje a la ciudad donde residió el Monsieur Schweppe, el genio que invento la soda y el agua tónica, o si en realidad solo se ajustaba a las propiedades medicinales atribuidas al blanco licor.

Otra fascinación es el Martini, aunque tenga un recuerdo horrible con una botella de Martini Bianco y carreras por el Metro de Madrid hasta que entre en un vagón. A partir de ese momento, no recuerdo nada.

Solo sé que cuando me desperté, tirado en el suelo del vagón de metro, una monja me acariciaba las manos y sonreí pensando que había llegado mi momento. Y es que el Martini ha vivido una amplia exhibición cinematográfica y literaria y discográficamente hablando. Por ejemplo, El Club del Martini con Dorothy Parker y sus allegados.

James Bond y lo que puede llegar a hacer por ti un Martini bien hecho.

Jaque Mate. Limpio como el Acero. Exacto en su Sabor.

Perfecto en sus Medidas.60-90-60.

De la garganta al cerebro, el Rey de Los Cocteles es un Asesino Letal.

Las leyendas urbanas cuentan que debe su nombre al vermut italiano nacido en Turín a mediados del siglo XIX, pero los puristas hablan de la mezcla de la ginebra o el vodka con el Martini francés, algo más blanco que el italiano y capaz de elevarte al cielo. Amén.

Mi bebedor de Martini favorito es Nick Charles, Detective Privado, y Nora, su mujer, e incluso Asta, la maravillosa creación de William Powell para la serie de películas sobre El Hombre Delgado, batía los Martini a ritmo de Vals y en algunas escenas con Myrna Loy he llegado a contar hasta 21 Martinis en la mesa. ¡Corten!

Truman Capote era otro de los del Club Martini y las mejores confesiones de sus personajes en La Cote Basque, una historia corta incluida en Plegarias Atendidas, surgen de este elixir mágico.

Consejos de Un Especialista en Martinis: nunca tomes más de tres y, si es posible, evita la conversación a partir del segundo, aunque puedes añadir una tapa de percebes o  incluso un steak tartar, que casa perfectamente.

El secreto es mantener la ginebra o el vodka -se pueden hacer con ambas bebidas pero nunca mezcladas- muy, muy, muy fríos. Éxito seguro.

En casa siguen sonando todos los domingos y días especiales los discos heredados de mi padre, por lo menos los que he podido salvar de varias mudanzas y de mordidas de cocodrilo en los cayos de Florida... Entre todos ellos destacan tres nombres que siempre sonarán en este Club:

Ted Auletta y su misterioso Exotica (toda una leyenda en el género), pero también los discos del genial guitarrista Al Caiola y su sonido, así como el pianista único Pepe Jaramillo y sus Ritmos Latinoamericanos.

La banda sonora continuaría con los discos originales de Arthur Lyman o los míticos Martin Denny y Les Baxter, Paul Mark y sus Geishas, Robert Drasnin, Stanley Wilson, Warren Barker y un etcétera glorioso...

C O N T I N U A R Á

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Javier Morales i García
(Tenerife, España) es editor del fanzine Ecos de Sociedad, la publicación mod más longeva en Europa. Desde inicios de los 80, escribe, reseña y edita; hoy, Ecos puede leerse en ecos-de-sociedad.blogspot.com.es. Es obseso de la música y el cine.

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