Sábado. 07.12.2019
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DRAMATURGIA

Lo que la vía calló ese primero de enero [I/III]

Tony Ortiz

Lo que la vía calló ese primero de enero [I/III]

A Ricardo Manuel

Una madrugada donde las estrellas aún se hacen presentes. Frente a las vías del tren, una banca custodiada por dos faroles. Sentado en la banca un hombre alto que silba una canción desconocida. Al fondo a la izquierda un reloj que marca las 5:20 de la mañana. El hombre voltea a ver el reloj y sonríe. Se escucha una voz de mujer a lo lejos que canta la misma canción. El hombre vuelve a sonreír.

MUJER: (off) Es sólo que hoy yo no sé qué decir… tal vez mañana… tal vez mañana.

Aparece la mujer en escena con una maleta de viaje.

MUJER: Es sólo que hoy yo no sé qué decir… tal vez mañana… tal vez… (se interrumpe)

La mujer ve al hombre quien también la mira y se apena.  Deja de cantar y se dirige al asiento. Pone su maleta entre ella y el hombre. Largo silencio. El hombre intenta tomar valor para hablar, al final lo logra.

HOMBRE: Buenas noches.

La mujer lo mira desconcertada.

HOMBRE: Dije, buenas noches.

MUJER: (Contrariada) Lo escuché.

HOMBRE: Es de mala educación no contestar un saludo, señora.

MUJER: Lo sé.

HOMBRE: ¿Probamos de nuevo?

MUJER: Bueno.

Silencio largo. Ambos miran a lados contrarios. Voltean a verse y cuando sus ojos se encuentran miran al frente evitándose.

HOMBRE: Buenas noches.

La mujer se queda callada. Él la mira de reojo.

HOMBRE: Buenas…

MUJER: Lo escuché la primera vez…

HOMBRE: ¿Y entonces por qué no contesta?

MUJER: Porque... (Voltea a ver el reloj) no es de noche. (Señala el reloj) Lo ve. Es de mañana. Así que no puedo desearle buenas noches, porque no lo son.

HOMBRE: Muy bien.

MUJER: No es descortesía.

HOMBRE: Entiendo.

MUJER: Me alegra que entienda.

Silencio largo. Ambos miran a lados contrarios. Voltean a verse y cuando sus ojos se encuentran miran al frente evitándose.

HOMBRE: Buenos días, entonces.

MUJER: Lo siento, esto es demasiado para mí. (Toma sus maletas y se dirige a la salida)

HOMBRE: Espere.

MUJER: (Deteniéndose) ¿Sí?

HOMBRE: Antes de que se vaya permítame presentarme. Soy Er…

MUJER: No lo diga.

HOMBRE: ¿Qué?

MUJER: Por favor no diga su nombre.

HOMBRE: ¿Alguna razón para semejante súplica?

MUJER: Hasta el momento no ha sido necesario presentarnos. No veo el motivo para hacerlo ahora.

HOMBRE: Pero está a punto de irse. Me gustaría que antes de que se vaya sepa quién soy.

MUJER: ¿Entonces va a decírmelo porque estoy yéndome?

HOMBRE: En efecto

(Silencio)

MUJER: ¿Si me quedo…promete no decirme su nombre?

HOMBRE: Si es estrictamente necesario yo…

MUJER: Es estrictamente necesario, sí.

HOMBRE: Pues entonces (Pausa) no lo diré.

MUJER: Muy bien.

HOMBRE: ¿Se quedará ahora?

La mujer lo observa un momento dudando, al fin pasa frente a él y se sienta en el espacio de la banca que el hombre ocupara antes. El hombre se acerca y se sienta a su lado. La mujer palidece y vuelve a colocar su maleta entre ellos.

HOMBRE: Aún falta mucho para que pase su tren.

MUJER: ¿Le parece?

HOMBRE: Es lo que el reloj dice.

MUJER: Al parecer tiene usted toda la razón.

(Silencio)

HOMBRE: Casi nadie usa esta estación, señora. ¿Sabía que puede ser peligroso que esté por aquí tan de mañana?

MUJER: Conozco la estación, no se preocupe.

HOMBRE: Está un tanto alejada de la ciudad. ¿Sería impertinente preguntarle por qué vino hasta acá y no tomó el tren en la estación principal?

MUJER: Lo sería, además de que también sería inútil pues no obtendría respuesta de mi parte.

HOMBRE: Muy bien, entonces no le preguntaré. (Le sonríe)

La mujer se levanta del asiento y camina hacia las vías. Se asoma en dirección de donde se supone debe venir el tren.

HOMBRE: Por cierto, feliz nuevo año.

MUJER: Feliz nuevo año, señor. Al parecer le encanta platicar con desconocidos.

HOMBRE: En realidad no. Pero usted ha puesto como condición no presentarnos para poder esperar juntos el tren de las seis.

MUJER: No lo esperamos juntos. Cada quien está esperándolo por su lado. Usted ahí, y yo por acá.

HOMBRE: Es primero de enero, señora. El primer día del año. Uno no debería recibir el primer día del año solo. Por favor, permítame esperar el tren de las seis con usted. Sea amable con un hombre que está solo con su soledad.

Ella lo observa y tras pensarlo vuelve a sentarse junto a él. Silencio.

HOMBRE: ¿Le apetece un cigarrillo mientras esperamos?

MUJER: ¿Le parece que soy una ramera para aceptar semejante cosa?

HOMBRE: No, no, no. Discúlpeme, no fue mi intención insultarla.

MUJER: Me está ofreciendo un cigarrillo en público. ¿No es eso suficiente ofensa?

HOMBRE: ¿Me permite encender el mío?

MUJER: Adelante, no me incumbe.

HOMBRE: (Sonríe) Gracias, qué amable. (Enciende el cigarrillo y se pasea por la estación) Mi madre se fumaba uno o dos cigarrillos al día, y no, no era una ramera como usted dice. Al menos no hasta donde yo sé. Siempre volvía de misa y a escondidas se fumaba los dos cigarrillos uno tras otro. Decía que si Dios le daba permiso al párroco de echarse sus traguitos diario por qué a ella no le iba a permitir volverse chimenea de vez en cuando.

MUJER: Supongo que se metió en problemas muchas veces. Con su padre, digo. Supongo que a él no le gustaba semejante hábito.

HOMBRE: Supongo que no le habría gustado, pero nunca lo sabremos. Mi padre murió cuando yo tenía 5 años.

MUJER: Lo siento, mucho.

HOMBRE: No hay necesidad de mentir. Ni siquiera yo lo siento.

MUJER: ¿Ah no?

HOMBRE: Lo último que recuerdo de mi padre fue una golpiza que me metió un día antes de que lo atropellaran. Yo había estado jugando con los zapatos de mi madre. Imaginaba que eran trenes y él pensó que los quería usar. “Eres un afeminado”, me decía, “te voy a enseñar que con cosas de vieja no se juega”. Y me golpeó por no sé cuánto tiempo. (Silencio) Se murió al día siguiente y me dio gusto. En parte porque nadie volvería a golpearme ni a mi madre, y en parte porque madre no me obligaría a mentir cada vez que fumaba sus cigarrillos. Madre dice que llegará el día en que todas las mujeres fumen y que nadie las mirará feo otra vez. Dice que entonces ya no habrá necesidad de mentir para esconderse a fumar. No me gusta mentir, creo que es un hábito muy feo.

MUJER: Es una locura.

HOMBRE: El mentir, sí, pienso que es una locura.

MUJER: No, me refiero a lo que dice su madre.

HOMBRE: ¿Lo de la chimenea?

MUJER: ¿Qué chimenea?

HOMBRE: Que si el párroco podía echarse sus traguitos diario…

MUJER: No, no. Eso no. Lo de que algún día las mujeres fumarán y será bien visto. Es una locura.

HOMBRE: Madre está algo loca. (Le señala el cigarrillo) ¿Gusta probar? (Ella está a punto de interrumpirle) Le prometo que no la voy a mirar feo.

MUJER: No lo sé. (Nerviosa) Nunca lo he hecho.

HOMBRE: Como diría nuestro señor Jesucristo: “Nunca digas ‘de esta agua no he de beber’”

(Silencio)

MUJER: Eso no lo dijo nuestro señor Jesucristo.

HOMBRE: ¿Ah, no?

MUJER: No.

HOMBRE: Bueno, alguien importante lo habrá dicho si no no lo repetirían tanto. Ande, anímese.

MUJER: No creo que sea conveniente.

HOMBRE: (Se acerca a ella con el cigarro) A veces debemos atrevernos a hacer lo que nunca antes nos hemos atrevido a hacer.

MUJER: (Duda) ¿Ah, sí? (Silencio) ¿Por qué?

HOMBRE: Es la única manera de encontrar la felicidad.

MUJER: Usted suena muy romántico, ¿sabía?

HOMBRE: Es mi precepto de vida.

La mujer, lo observa detenidamente. Luego toma el cigarrillo, se aleja un poco de él.

MUJER: Está bien, pero déjeme hacerlo sola.

HOMBRE: Está bien. Fúmelo y si necesita ayuda sólo dígamelo.

MUJER: Dese vuelta.

HOMBRE: ¿Cómo dice?

MUJER: Que se dé vuelta. Es suficiente con que usted sepa que voy a hacerlo como para que también lo vea.

HOMBRE: Muy bien. Ya me di vuelta ya puede fumar por primera vez un cigarrillo.

La mujer se percata de que no la están viendo y ávidamente, como si hubiera pasado mucho tiempo desde la última vez que probó uno, absorbe con maestría el humo del cigarrillo disfrutándolo al por mayor.

HOMBRE: Apresúrese.

MUJER: Ya lo he fumado, muchas gracias.

HOMBRE: No mienta. Si lo hubiera fumado habría tosido. Eso pasa siempre la primera vez.

MUJER: (titubeando) ¿Ah, sí?

HOMBRE: En un 99% de los casos. Así que no me engañe y dele al menos un sorbo.

MUJER: Está bien, pero dese vuelta.

La mujer vuelve a fumar con maestría disfrutando el humo que sale de sus pulmones. Al final finge, de muy mala manera, un ataque de tos. El hombre corre hacia a ella y la sostiene por la espalda para ayudarla.

HOMBRE: Lo ve no fue tan difícil.

MUJER: Si muero ahogada será su culpa.

HOMBRE: Puedo asumirla. Al menos no morirá sin haber probado un cigarrillo.

MUJER: Verdad que no.

Los dos ríen.

HOMBRE: Sólo espero que a su marido no le moleste que llegue a casa oliendo a humo de cigarro.

Ella lo mira por unos segundos y deja de sonreír. Se dirige a la banca y se sienta. A su lado pone de nuevo su maleta. Él la mira desde donde está.

HOMBRE: ¿Dije algo malo?

MUJER: No se preocupe. Sólo que debo estar atenta para cuando llegue el tren.

HOMBRE: Aún falta algo de tiempo. (Señala el reloj) Lo ve.

MUJER: Lo veo. Pero es usted un extraño y no debo permitirme tantas confianzas.

HOMBRE: Déjeme presentarme entonces, soy Er…

MUJER: No lo haga. Usted prometió que si me quedaba no me diría su nombre. Pensé que a usted no le agradaban las mentiras. Romper una promesa es igual que mentir.

HOMBRE: De acuerdo.

MUJER: De acuerdo. Ahora le agradecería que no me moleste más.

Silencio. El hombre duda un momento. Camina hasta el borde del andén y se asoma hacia las vías. Mientras él no la mira ella lo observa detenidamente. Cuando el vuelve la mirada ella finge no observarlo. Él camina hasta la banca y se sienta a su lado.

HOMBRE: ¿Es usted soltera y por eso se molestó cuando mencioné que podría enojarse su marido?

MUJER: No se equivocó. Estoy casada y en efecto, mi marido me mataría si me encontrara con olor a cigarrillo.

HOMBRE: Lo siento. No quise molestarla. (Silencio) ¿Está llorando?

MUJER: No, no estoy llorando.

HOMBRE: Sus ojos me dicen otra cosa.

MUJER: No se fije. Mis ojos siempre me llevan la contraria.

(Silencio)

C O N T I N U A R Á

***
Tony Ortiz
nació en Las Choapas, Veracruz el 13 de diciembre de 1990. Es licenciado en teatro por la Universidad Veracruzana y pasante de la maestría en producción artística y mercadotecnia cultural en el Instituto Realia. Tiene un diplomado en historia del arte mexicano y una certificación en técnicas de consecución de fondos del programa de capacitación cultural del CONACULTA. Forma parte de la primera generación del consultorio de dramaturgia 2015 del CaSa Oaxaca dirigido por Ximena Escalante con Maestros como Maribel Carrasco, Luis Mario Moncada y David Hevia. Cursa una certificación en producción técnica en el Liceo Milán Lucerna. Ha tomado clases con maestros como Martin Zapata, Alejandro Ricaño, Carlos Converso y Pepe Valdés. Desde 2009 dirige la compañía teatral independiente Epitafio producciones presentando más de 10 montajes la mayoría de su autoría entre las que destacan El amor nos ha fallado (2016), Pasaportes (2014) y Hace ya tanto tiempo (2013), esta última autoría de Vicente Leñero. Dirige CASA13 espacio cultural. Ha dirigido espectáculos para el I encuentro de maquillaje corporal (2014) de la fundación Muxii Ximbaal y para la cartelera cultural de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014. Dirigió el espectáculo nocturno Noches de Museo en coproducción con la subdirección de Turismo y el Museo de Antropología de Xalapa. Con Pasaportes obtuvo reconocimientos a mejor dirección, mejor texto original y mejor artista nuevo en el 8vo Rally de teatro independiente del Centro Cultural El Foco 2016 y fue seleccionada como puesta en escena participante del III festival latinoamericano de teatro 2016 del Corredor Latinoamericano de Teatro.

Lo que la vía calló ese primero de enero fue originalmente publicada en el número 123 de la Revista Tramoya de la Universidad Veracruzana en 2015. Se han montado dos versiones del texto, la primera bajo el título de Los amantes en la vía de la compañía Epitafio producciones en el año 2015, teniendo ya más de 50 representaciones en las que incluyen participaciones en la Caravana Cultural de la A a la Z y en la campaña de prevención de violencia contra las mujeres por el Instituto Veracruzano de las mujeres. Recientemente se estrenó la segunda versión del texto por la compañía Un perro azul, artes escénicas en la Ciudad de México (2016). 

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