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15:07h. Martes, 18 de Junio de 2019

Los Cheyenes. Barcelona 1966 [III/III]

Javier Morales i García

En febrero de 1966, RCA edita un single con dos temas, composiciones originales del grupo que demuestran su talento y versatilidad. En la cara A está “He perdido este juego”, basada en el “Everybody Needs Somebody To Love” de Solomon Burke y en la que el grupo suena desatado. Riffs de guitarras tremendos, distorsión y un sólo de armónica lleno de veneno. Increíble sonido y la voz de un loco.

En la cara B está “Tú No Llegaste a Mí”, ejemplo claro y pionero de folk-rock vía Los Byrds (dylanized Beatles). Otra de sus obras maestras con esas guitarras, esas voces, la batería, la despechada letra... un clásico maravilloso y brillante del que estar orgulloso, Cheyenes.

Tres meses después, junio de 1966, sale a la calle el último EP, considerado el punto culminante de su carrera y con cuatro canciones escritas por ellos. “No Pierdas el Tiempo” parece sacada de cualquier disco británico de la época y es un pedazo de exquisito pop sublimado, sin nada que envidiar a ninguna otra banda.

Después está el tema “Estoy Triste”, una semibalada Cheyene en la que demuestran a dónde pueden llegar como músicos en versión acústica.

En la cara B está el famoso Bla, Bla, Bla en donde se puede oír: "Crees que tú no cambiarás y es un gran error. Piensa bien lo que has de hacer, no escuches a nadie más...", una mezcla entre Los Pretty Things y The Sorrows con guitarras brutales y electricidad estática... La letra no gusta demasiado en ciertos círculos y a punto está de ser censurada.

“Eres Como Un Sueño” es el tema que acababa el disco, ejemplo de su cara más suave, si es que la tienen, y que sirve para dejar una puerta abierta a todos los nuevos sonidos que llegan desde el extranjero.

Dentro del anecdotario Cheyene de la presentación de alguno de estos discos, destaca aquella que habla de una tarde en el Hotel Presidente, en la Avenida Diagonal de la Ciudad Condal. Estando en la rueda de prensa, una señora de cierta edad y de clase alta no para de hacerles preguntas impertinentes. La toma con Joselín y le dice cosas como: "Tienes las pestañas tan grandes que te van a tomar por una chica. ¿Tú te lavas el pelo todos los días?" Y así durante un buen rato. Se supone que están allí para hablar de música. En un momento de despiste general, Joselín se pone detrás de la señora y, tras avisar a un amigo que aparece con una cámara de fotos, le levanta la falda a la señora pero muy despacio para que no se dé cuenta. Unas semanas después, Joselín le envía una foto a la señora con una nota que dice: "Yo me lavo el pelo dos veces diarias, pero dudo mucho que usted se cambie las bragas más de una vez a la semana". Ahí queda eso.

Entre el final de 1966 y el principio de 1967, los problemas entre los Cheyenes y la RCA ya no se pueden esconder, aparte de los organizadores de conciertos que se han aprovechado de ellos todo lo que podían y también la maldita censura. Su editora discográfica manejaba a escondidas del grupo. Ya había intentado meter mano a ciertos textos de las letras, y desde el principio les impusieron canciones. Aquellos cuatro años de contrato firmados significaban que el grupo renunciaba a sus derechos y se tenían que dejar manejar, por lo menos en los estudios.
Es milagroso que esos vinilos de Los Cheyenes mantengan esa fuerza con la RCA de por medio. Incluso llegaron a entregar material propio de Los Cheyenes a otros grupos como Los Rokes italianos y, en el colmo de la caradura, firmarla como si fuera suya.

Televisión Española les censura y no salen en la pequeña pantalla. Se niegan a peinarse. Me imagino al censor de turno persiguiéndoles con un peine y algo de gomina, seguramente un cura... ¡Y Los Cheyenes corriendo por los pasillos de la televisión de todos!

1967 tiene cosas buenas y cosas malas. Ramón Colom se vuelve un hippie pasota y no asiste a los ensayos... Vamos, que tiene novia. Así que le sustituye el batería de Los Cíclopes, Fernando. Después es Robert el que tiene que irse al servicio militar, pero las peleas entre todos ya son algo normal y una realidad. El nuevo cantante es un fan de los Pretty Things que se sabe todas sus canciones y que canta estupendamente. Michel, se llama.

Cansados de todos estos follones, suspenden los conciertos que tenían contratados y se van a una comuna en Ibiza, tocando para los hippies ingleses que estaban en la isla. Estando allí, abandona Josep Mª Garcés, que se va con una novia que le da un ultimátum (o vuelve a Barcelona o me voy a Alemania). Entra un nuevo guitarrista que viene de Asturias y que es amigo del nuevo cantante, Michel. Se llama José Luis Moro.

Éste es el quinteto que en mayo de 1967 graba y edita el que será el último single con una RCA, que casi les obliga con amenazas de denuncia.

“Borrachera” es una broma burda y mediocre, escrita como una tomadura de pelo hacia la casa discográfica, una especie de venganza, eso es.

En la cara B está “Siguiendo el Sol”, que es una canción lenta y llena de rock progresivo que no va con ellos... Así que, deliberadamente, son dos canciones prescindibles. Lo que es gracioso es que a la RCA le encantan estas dos canciones que no representan en nada lo que hacen en los ensayos en ese momento.

Al regresar Robert, vuelven a actuar en Cataluña. En estos últimos meses de existencia suenan fantásticamente bien en vivo, tal vez su mejor momento musical. Siguen con los Stones, los Who y ahora con Jimi Hendrix y Cream. Están muy metidos en el blues rock después de haber pasado por Ibiza.

Lo más real es que todo ha cambiado, incluso Barcelona es diferente. El público les pide canciones pop y otra morralla tradicional de la más comercial. Los Cheyenes siguen negándose a tocar ese tipo de música y sienten que se les ha perdido el respeto.

La separación amistosa llega unas semanas después. No graban más, aunque la RCA se lo exige. Nunca una despedida ha conllevado tal alegría. Así acaba la historia de Los Cheyenes, una de las mejores bandas de lo que se llegará a conocer como LA ÉPOCA DORADA DE LOS CONJUNTOS EN ESPAÑA. La diferencia es que ellos logran ser pioneros hasta el final. Ellos borran del mapa el mundo que les rodea.

Hoy se puede decir que Los Cheyenes fueron los mejores y no se dejaron comprar por nada, ni por nadie... y que se merecen mil artículos como éste.

Morales, Javier - Los Cheyenes III


"LOS INDIOS CHEYENE SE LLAMABAN A SÍ MISMOS: LOS SERES HUMANOS."

(Oído en un Western)

¡Un artículo del Ecos de Sociedad para La Vieja Ola Cheyene Social Club!

Agradecimientos: Los Cheyenes, Carlos Borras, Vicente Font Ribera.

F I N

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Javier Morales i García
(Tenerife, España) es editor del fanzine Ecos de Sociedad, la publicación mod más longeva en Europa. Desde inicios de los 80, escribe, reseña y edita; hoy, Ecos puede leerse en ecos-de-sociedad.blogspot.com.es. Es obseso de la música y el cine.

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