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Cinco de chocolate y uno de fresa

Beto Cronopio

Cinco de chocolate y uno de fresa

¿Existe una película mexicana que refleje el espíritu de “la Onda”? Les presento a una seria contendiente: Cinco de chocolate y uno de fresa.

El contexto

La película es de 1967, plena época psicodélica, y tiene como protagonista a Angélica María, quien da un giro en su carrera de interpretar a “niñas bien” en películas. Como cantante empezó a actuar a los 6 años y su primer éxito, “Edi Edi”, fue logrado cuando era menor de edad. Para este papel estuvo muy influenciada por el papel de Julissa en la película Los Caifanes y fue muy apoyada por su mamá, Doña Angélica Ortiz, quien contrató a un escritor juvenil para adaptar el guion de Fernando Galiana, aunque hizo tantos cambios que se apropió de la obra. El director de la película fue Carlos Velo, el segundo marido de Doña Angélica.

José Agustín había tenido mucho éxito con su novela De Perfil, y aunque estaba casado (desde los 16 años), tuvo alrededor de esta época una relación con la “novia de México”, aunque en la versión de Angélica, establece en su biografía: “No pudimos llegar a más, era muy lindo”.

La película

Angélica María hace de Esperanza, rubia postulante a novicia que siempre ha estudiado en claustro, y cuyo único pecado es la gula. Un buen día tiene la ocurrencia de zamparse una familia de “niñitos mágicos” (que son, en realidad, hongos alucinógenos) y se mete en un viaje mágico y misterioso que hace surgir su dark side: Brenda, una niña con atuendo psicodélico con botas y minifalda, peinado de crepé alto y una gran habilidad para el A-go-gó.

Brenda se mete a una fiesta en Las Lomas donde canta una canción llamada “Fiesta de Sociedad” que espanta a las buenas conciencias, para luego salir corriendo en un auto robado, en compañía de cinco niños popis que le servirán de cómplices en sus aventuras (¡saludos a los Caifanes!). Entre ellos viene Miguel Suárez (Fernando Luján), quien queda perdidamente enamorado de ella.

Se meten en un Sanborn’s, de donde se roban (¡háganme el favor!) seis copas de helados. Adivinaron: cinco de chocolate y uno de fresa (con todo y mermelada).  Pero existe la Agencia Internacional de Vigilancia encabezada por Enrique Rambal, junto a su tropa denominada los Claveles Verdes, quienes se encargan de perseguirlos.

A partir de ahí la banda de Brenda se dedica a “cotorrear el puntacho” mientras que los “tiras” del Rambal van tras ellos. Se atreven a tomar las instalaciones de Radio Mil y podemos ver a Brenda cantando dos rolas ¡musicalizadas por los Dug Dugs, con todo y las típicas manchas de gasolina proyectándose en las paredes.

La película contiene la –en mi opinión– mejor letra de canción psicodélica en la historia del rock mexicano, de la pluma del maese José Agustín: “Una piedra dorada”

Una piedra dorada
que guardaré
está en los bosques oscuros
que escondo yo.
La gente me dice:
¡no vivas así!
Pues hay en mi vida
un mundo de sombra y luz.
Quisiera antes que nada
ser sólo yo
y hallarme piedras doradas
que guardaré.
Si todos me dicen
¡no seas así!
A todo antepongo
el fuego que siento en mí
.

Ahora que la rolita: “Si pudiera sentir”, del mismo autor, no se queda atrás:

Si pudiera sentir la luz que habla por ti,
tal vez los filos del sol podrían llenar tu canción…
No hay paredes sin fin,
ni hay un mundo de sal,
irás cambiando tu ser, mimando tu ser tú irás.
Poco a poco tus miserias se deshojan,
llamaradas de verde/azules se agigantan
ese hielo que antes era una mortaja.
Es fuego, te lo doy
desde hoy el mar se incendió,
desde hoy la paz de estación,
desde hoy las voces se irán,
las luces serán,
tus cielos serán,
tus mundos serán.
Y todo lo que eres tú
Serán.

De toda la obra fílmica de Angélica María, esta película es su favorita. ¡De hecho, te la regala en la compra de su biografía! Cuando salió el sencillo de la película en 45 rpm, incluía la versión de “Una Piedra Dorada” en instrumental… ¡con los Dug Dugs!

***
Beto Cronopio
(Cd. de México). 46 años. Fan de The Beatles y del rock mexicano de los años 70, incluyendo el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro. Ávido lector de dichos temas.

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