jueves. 09.07.2020
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No digas mamadas

José Luis Zorrilla

Foto: Tomada de Facebook
Foto: Tomada de Facebook
No digas mamadas

—Es neta lo que te digo. Morrisey debería tener su propio altar.

—Ya vas a empezar otra vez con tus cosas. No debí haberte dicho que escucharas a The Smiths.

—Pues es verdad lo que dice, Meat is murder. Ese hombre es tan valiente y radical al mantenerse firme en su postura en contra de aquellos que comen animales justificándose nada más, diciendo que contienen nutrientes que necesitamos. Todo por la pinche hueva de no buscar otras cosas para alimentarse.

—Aquí vamos de nuevo con las teorías crudivegafeminazistas. No todas las canciones del álbum hablan sobre lo mismo, ¿sabes?

—Eso es porque todavía no estás realmente comprometido con el movimiento. Una vez que comienzas a amar la lucha por la causa te das cuenta de que el mensaje de Morrisey está inscrito en cada una de sus letras, pero tú apenas tienes un mes dentro, tal vez en dos meses más te des cuenta de que tengo razón. ¿No te has sentido más feliz ahora que eres crudivegano? claro, al inicio es difícil, pero después de unas semanas ya estás a toda madre.

Claro que soy más feliz, al fin tengo novia, estás medio loca pero pues ya tengo novia. Ahora mis pedos huelen a jugos y licuados, aunque sí, al inicio me saqué de onda porque mi mierda salía tan aguada que creí tener diarrea, pero no te apures, no es nada lamentable que mientras voy con mi familia a comer carnitas yo tenga que sacar mi puta ensalada. Pero no te preocupes, estoy a toda madre, soy feliz mientras todos comen pizza y yo, para no pervertir mi espíritu, me voy a comer verdura a una huerta, que está hasta la punta de la chingada donde ningún simple mortal está para envilecer mi cuerpo con su despreciable carne, es más incluso sin lavar nada, así, natural, para estar más en contacto con la madre tierra, es mejor ¿no? Te digo que estoy a toda madre, ya hasta he pensado patentar el olor de mis pedos y abrir mi propia tienda de perfumes. Quién diría que el crudiveganismo tenía tantas ventajas, piensa él.

— ¿Entonces?- insiste ella al ver que se le fue el pedo a su novio.

—Ah, sí, estoy mucho mejor. Oye, creo que será mejor que nos apuremos a llegar a tu casa, parece que va a llover.

Llegan a su casa.

— ¿Y tus papás?

—No están, llegaran hasta mañana, quítate la camisa, estás todo mojado y te puedes enfermar.- típico presagio de que, aunque haga un chingo de frío la cosa se va  a poner que arde.

En efecto, no tardan ni cinco minutos y ya están en la cama de ella con los puros calzones.

—Espera, hay algo que tienes que hacer antes de consumar nuestro amor.

¿Consumar?, ¿amor?, ¿cuándo viajé al siglo pasado? Sí que está loca, apenas llevamos un mes y ya habla de amor, se dice él a sí mismo.

- ¿Qué es lo que tengo que hacer antes de que consumemos nuestro amor? Aunque, para serte sincero, no creo que lo nuestro sea tan serio

—Pero te la quieres coger, ¿no güey?- dice alguien más

— ¿Qué pedo?- casi se caga encima- ¿Escuchaste eso? Me dijiste que no había nadie en tu casa.

—Claro que lo escuché y yo jamás te dije que no había nadie. Nosotros jamás estamos solos, nadie que sea parte de la organización está solo.

— ¿A qué te refieres?

—No importa, más adelante lo entenderás, lo que importa es lo que estábamos por hacer, lo deseas ¿no?

—Claro que sí, pero no si hay alguien más presente.

—Pues no hay otra manera, además ese alguien no está realmente presente.

— ¿Te refieres a que no está presente en el mundo físico?

—Se podría decir. ¿Entonces qué?, ¿quieres hacerlo o no?, además ya no hay vuelta atrás.

—Sí quiero, pero no sé, me siento raro… bueno, qué más da, total, chance y en el transcurso se me quita la sensación y dejo de pensar y tratar de entender lo que me acabas de decir y lo que pasó. ¿Qué era lo que tengo que hacer?

—Sabes, uno realmente no sabe el dolor que sienten muchos animales a causa del hombre- dice esto mientras saca una hierra, la vara de metal que se usa para marcar el ganado, que tiene en un extremo la forma de un brócoli dentro de un corazón - Para pelear por ellos también tenemos que ponernos en sus zapatos.

—Ajá… tiene sentido lo que dices- ahora si ya se cagó- ¡Puta madre! olvidé que tenía que hacer algo con alguien, me tengo que ir, será mejor que me vaya.

—No te puedes ir, si te vas así nada más le vas a decir a otras personas lo que pasó, total, nadie te va a creer, pero ya has asistido a reuniones de la organización y puede que a alguien le parezcan sospechosas nuestras actividades y empiecen a investigarnos. Mira, no te conviene irte, si te vas tendremos que eliminarte, y las personas a las que pudiste haberles dicho algo también morirán, sabemos todo sobre toda tu familia y estoy segura que no quieres que les pase nada malo, además te encontraríamos en horas si intentas esconderte. Él está en todos lados y lo sabe todo.

— ¿Él?, ¿te refieres a la voz?

Ella asiente.

—Creí que eras más fuerte, que entenderías lo que no pudieron comprender los otros, o que al menos tendrías más huevos para proteger a tu familia o que el amor que nos tenemos sería más fuerte que cualquier sufrimiento físico.

— ¿Otros? ¿Quiénes?

—Ellos ya no importan, lo importante ahora es lo que decidas.

No le queda alternativa

—Está bien, lo haré. ¿Tiene que ser alguna parte específica del cuerpo o puedo elegir?

—Puedes elegir. Algunas mujeres elegimos hacérnoslo en el lugar donde comienza la vida, incluso escuché de algunos hombres que decidieron hacérselo en el pene para que el esperma ya vaya cargado con la ideología del movimiento.

—Creo que mejor me la haré en el pecho, para llevar la causa en el corazón y mis hijos también lo hagan- sí, claro...

—Por eso te amo, por las palabras tan bellas y poéticas que dices. Acuéstate, será mejor que te amarre a la cama, no creas que pienso que te vas a ir corriendo de repente, lo que pasa es que hay personas que reaccionan de manera violenta al dolor físico, es por seguridad. Deja te pongo un trapo en la boca, estoy segura de que a los vecinos no les molestarían tus alaridos, pero a mí me duele un poquito la cabeza y si me empieza a doler demasiado no será nada bueno.

Ya en posición, toma la vara que está al rojo vivo sin haberse metido en horno y la presiona en su pecho. Parece que disfruta el dolor que le causa al otro durante el acto. Se siente orgullosa de sí misma, por haber logrado que otro más se uniera a la lucha.

— ¡Puta madre! ¡No me agarres ahí! duele un chingo— dice él una vez terminado el ritual de iniciación, ya que ella, ahora sí, está dispuesta a continuar sin ninguna interrupción y terminar lo que habían dejado pendiente, pero se detiene ante la petición— Creo que lo mejor será que lo dejemos para otro día, mientras tanto quedémonos nada mas así, acostados sin hacer nada.

Ella lo mira con ojos de ternura.

—Ay, ya ves, nuestro amor ya pasó a algo más que la simple meta del sexo, ya somos algo más serio- acerca su cara y le da un beso- ¿apoco no está bien bonito lo que tenemos? Dime que me amas.

—Pues más a huevo que de ganas.- le dice.

Tyler Durden

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