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14:21h. Sábado, 27 de Mayo de 2017

LAS CIUDADES INVISIBLES, DE ITALO CALVINO

El mapa de lo invisible

Ana Baez

‘El Castillo de los Pirineos’‎ (1959), René Magritte
‘El Castillo de los Pirineos’‎ (1959), René Magritte

El viajero reconoce lo poco que es suyo al
descubrir lo mucho que no ha tenido ni tendrá

Calvino, 2002

 

La memoria de las ciudades ha sido retratada más de una vez por viajeros que ingeniosamente intercambian imágenes por palabras. El libro de las maravillas, también conocido como Los viajes de Marco Polo, fue de las primeras historias que dieron vida y prosa a la imaginación del viajero.  

Marco Polo poco escribió de sus viajes. Fue el amanuense Rustichello de Pisa, su compañero de celda, quien embelesado por las palabras de Marco Polo, dedicó gran parte de su vida a envolver en tinta escrita aquel atlas de cartografía desconocida. 

El gran escrito de Rustichello de Pisa ha sido devorado por el tiempo. Actualmente el texto del viejo amanuense ha sido reconstruido más de 150 veces. Sin embargo, han sido pocos los que abandonan el apego caligráfico para abordar los laberintos que dan cuerpo al atlas de Marco Polo, y éstos no son más que la encrucijada de sus ciudades. 

Italo Calvino, en su libro Las ciudades invisibles, abandona toda técnica mercenaria abordada en El libro de las maravillas y navega entre el encanto lingüístico de Marco Polo, al relatar las dimensiones imposibles de lo que iba a dejar de ser el territorio del emperador Kublai Kan y la densa magnificencia de las ciudades modernas. 

La idea que se va consumando en el repaso de las ciudades descritas por Italo Calvino es que desde su origen, las ciudades no son en su configuración una reproducción de “el orden”, sino todo lo contrario. Las ciudades son entes irrespetuosos del tiempo y el espacio, éstas tienen sus propias fronteras sociogeométricas. En su planeación más común fingen entradas y salidas, pero siempre serán un único incomprensible para el viajero, mientras que el habitante vive lo desconocido de todo ajeno a la ciudad.  

Las ciudades de Calvino suelen ser leídas y releídas desde una diferenciación cromática, y es el final de cada una de éstas el enfrentamiento del lector con  una larga historia de no más de cien palabras. Se enfrenta a ciudades que llevan el nombre de una mujer, en las que puede predominar la belleza, el terror, el misterio o la nostalgia. Sin embargo, no importa cuántas veces se lea a Zenobia, Eufemia, Sofronia, Andria o Pirra, el lector sólo será un viajero de sus anécdotas y se reconocerá en ellas, pero nunca podrá abandonar el infierno al que pertenece. 

El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, en el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio. (Calvino, 2002)

En el pasar del texto, Marco Polo revela lentamente la cubierta, el laberinto y la encrucijada de cada ciudad al emperador Kublai Kan; sus pantomimas, que se convierten en lenguaje, logran el afortunado momento en el que ambos  comparten un mismo idioma para reconfirmar a sí mismos su forma de no sufrir el infierno. 

Todo viajero que habite el mundo es un Kublai Kan o un Marco Polo. El infierno está vivo mientras la humanidad exista, sobrevivir va de la adaptación fundada en la ceguera o la descomposición del infierno como una resistencia forjada en la visibilidad del viajero.

Nota para curiosos

Italo Calvino dividió su texto Las ciudades invisibles en distintas categorías de ciudades: la memoria, el deseo, lo signos, lo sutil, los ojos, los muertos, el nombre, el cielo, los continuos, las escondidas y los intercambios. Cada categoría está repartida numéricamente en los diferentes capítulos, formando una estructura que en su totalidad aparenta una columna salomónica. 

Sin título

 

 

 

Bibliografía
Calvino, I. (2002). Las ciudades invisibles. Madrid: Siruela.
Polo, M. (2008). El libro de las maravillas . Madrid: Cátedra.

WikiMediaCommons. (2014). File:LesVillesInvisibles StructureDuTexte. Retrieved 2017, from WikiMediaCommons.