Es lo Cotidiano

DIARIO DE NAVEGACIÓN

Abstinencia [XVI]

José Luis Justes Amador

Abstinencia [XVI]

Mayo, 9

Me citan a las ocho de la mañana. Me asombran todos los tipos (y alguna tipa) que están apurando sus cigarros afuera del lugar donde me (no esperaba que fuéramos tantos) nos citaron. Le pregunto a alguien y ahí me explica que no se puede fumar en las “premises”. Me asombra la palabra, me asombra que no se pueda fumar en un sitio abierto. Diría cuál es pero la cláusula de confidencialidad que te obligan a firmar (y eso que sólo vas a buscar trabajo) lo impide. Llegué pronto (la puntualidad es necesaria en esa empresa). No, me corrijo, no es necesaria, es imprescindible. Tres retardos son expulsión inmediata.

Hago una nota mental. Si trabajo aquí llegaré quince minutos antes para apurar el cigarro que me salve de ocho horas (seguidas) sin nicotina.

Mayo, 10

Recuerdo ayer y me doy cuenta de que esa necesidad no es tan imperiosa a la salida como a la entrada. A la salida hay muchas más cosas en las que pensar. Los horarios del camión, el implacable sol, la comida que puede o puede que no esté esperando en casa, la distribución del dinero ganado.

Fumar es más necesario a la entrada que a la salida.

Mayo, 11

Alguien, no alguien, el encargado de recursos humanos, me dice que ciertos papeles y mi condición de extranjería impiden mi contratación.

Tengo muchas ganas de fumar. De calmarme.

Logro calmarme sin fumar aunque mi labio inferior está sangrando.

Mayo, 12

Me había propuesto no fumar en el dormitorio. Sí ha funcionado. Pero han cambiado las reglas. No fumaré en el dormitorio cuando esté con alguien. Solo continuaré. Los placeres acompañados son menores.

Sigo dándole vueltas a esa idea mientras la escribo. ¿Cada placer en su lugar y su tiempo, o acumularlos?

Mayo, 13

Me lanzo al experimento. Normalmente fumo mientras bebo o viceversa. Pruebo a fumar sólo en los intervalos en los que llegan nuevas botellas a la mesa. La experiencia es absurda. Hay algo que no logra convencerme. Ni intelectual ni placenteramente. La cerveza sabe peor, como si le faltara algo. El cigarro no tiene el mínimo sentido fumarlo si no hay otra cosa qué hacer.

Mayo, 14

Abstinencia total.

Es absurdo fumar si no se encuentra algo con lo que combinarlo.

Mayo, 15

El dinero se está acabando poco a poco. Tengo qué elegir por dónde recortar.

En comida gasto más bien poco, es decir, casi nada. En la esquina de casa hay unas tortas que me proporcionan la mitad de las calorías que necesito al día, por menos de quince pesos.

En transporte puedo recortar si aprendo a moverme en camión.

Una vez ponderados los imponderables sólo quedan dos lugares por los que recortar.

Llegar de casa al centro de la ciudad (donde realmente quiero estar y beber) sale casi tan caro como lo que pueda beber ahí (aunque siempre acaba encontrándose a alguien que esté dispuesto a cambio de una amable –o lo que sea- conversación, lo cual no abarata el taxi de vuelta a casa en la madrugada).

Si bajara el consumo de nicotina tendría qué ser comprando sueltos, y salen sustancial (y pragmáticamente) más caros que en un paquete.

Dejaré de beber.

PD: si no logro dejar de fumar, al menos habré dejado de beber.

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