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10:31h. Jueves, 23 de Noviembre de 2017

DIARIO DE NAVEGACIÓN

Abstinencia [XX]

José Luis Justes Amador

Foto: Tomada de Facebook
Foto: Tomada de Facebook

Junio, 1

Comienza el sexto mes del año, la mitad casi exacta del reto. Me paro unos minutos para pensar en lo bien o mal que he llevado esta lucha, externa y también interna. Un solo día cada treinta; es decir, si nos pusiéramos matemáticos, bastante menos del diez por ciento. Intento abrir la calculadora de la computadora para hacer la suma exacta, la regla de tres que necesito para encontrar el porcentaje exacto. No recuerdo cómo hacerlo. Encontrar en el escritorio la calculadora, sí; la regla de tres, no.

Me preocupo. ¿Será verdad que la nicotina mata neuronas?

Junio, 2

Comienzo una recopilación de las últimas entrevistas a Philip Roth. Me asombra que nunca lo haya visto fumando en  una fotografía de las miles que conozco de él. Y de repente me doy cuenta de que no lo he visto fumando porque Philip Roth nunca fumó. Me asombra que cuando pienso en un escritor lo imagino fumando. También bebiendo. Me asombra que no sólo a mí me pase eso sino a mucha más gente. Me asombra que nunca antes haya pensado en Roth como un no fumador. Recuerdo los inicios de la correspondencia entre dos de las mentes más preclaras del siglo pasado (T. S. Eliot y Groucho Marx). Comenzaron hablando de la calidad de los puros y cigarros que fumaban.

He dejado de anotar cuántos fumo y sus circunstancias.

Junio, 3

Hoy probé otro nuevo truco. Si no estoy obsesionado con dejar de fumar, fumo menos.

Mi mente, ahora me doy cuenta, me jugaba una mala pasada, un truco inconsciente. Con la excusa de aprovechar para disfrutar antes de abandonarlo totalmente, me hacía fumar más.

Pero saber el truco no quiere decir no dejarse engañar. Al igual que aunque sepa cómo lo hace el mago, no deja de admirarlo.

Junio, 4

Cumplo otro día sin fumar hasta casi medianoche. No sé qué extraño impulso me lleva a levantarme de la cama y pasear. A cambio de ese único cigarrillo vino un poema que llevaba más de veinte años intentando escribir. Salió de un tirón sin apenas necesitar correcciones. La calle, nunca me había fijado, por la que regresé a casa, se llamaba Trieste.

Junio, 5

Si no pienso en dejar de fumar, fumo menos.

Junio, 6

Estoy en un evento de culturas juveniles y digitales en un museo privado, en el único museo privado de la ciudad, y entre conferencia y conferencia me lanzo a una abarrotería a comprar una cerveza que, por error y por sed, abro en los escasos cincuenta metros que separan la tienda de la sede del evento. Se acerca demasiado deprisa una patrulla de la policía para detenerme por beber en la vía pública. Discuto, discutimos casi media hora con el oficial. En esa media hora ni siquiera se me pasa por la cabeza fumar.

Junio, 7

Hay una delgada línea entre lo que se puede y no se puede hacer. Hay una delgada línea entre lo que se puede intentar y lo que no. Siempre hay una delgada línea, y vivir no debe ser sino hacer equilibrios en ella. A veces fumando, otras no.

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