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06:52h. Martes, 21 de Mayo de 2019

Bajo la intemperie de Yannis

Andrés Baldíos

A aquel griego, grande humano.

Miré alrededor. Ante mí se encontraba el mar por donde había llegado. Detrás de mí, un camino empedrado por donde sobresalían hierbas secadas por bienaventuradas estaciones. Una mujer cortaba las ramas de un árbol adusto, las ataba con encantamiento obrero y retornaba a casa. La brisa se lucía exactamente como en los versos de la tierra. Aquella isla de piedras con formas antiguas, exigua ante la altivez del universo fuera del alcance humano, vislumbraba una irradiación más que inmensa en la fotografía granitada de aquellos tiempos. Entre el polvo y la fluorescencia de las cosas, lo vi hincarse un momento para recoger una pluma que había resbalado de su mano. Al verme llegar del mar como un extranjero sin más preámbulos que el de vararse en un buen lugar, me invitó a pasar a su casa. Accedí tan feliz como el niño a punto de recibir un premio por haber jugado como si no hubiese un mañana. Noté con alivio que la tuberculosis había abandonado el fresco hálito de su persona. Una vez dentro de la casa, todo se tornó de un sepia inagotable, coloreando hasta los invisibles resquicios por donde las sombras intentaban cohabitar sin éxito. Pasamos a una salita atiborrada de imágenes y libros. Se sentó en uno de los sillones que yacía frente a la ventana y me ofreció asiento con la serenidad de los rapsodas.

Permítame leerle un fragmento de algo, dijo.

Por favor, dije, radiante de dicha.

Había arribado al lugar correcto.

***
Andrés Baldíos
es escritor. Los primeros peldaños son peligrosos, su hasta ahora primer libro de cuentos, fue editado en 2012 por San Roque.

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