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10:34h. Jueves, 17 de Agosto de 2017

Historias de Macca [I: My Brave Face]

Beto Cronopio

Los Beatles como exBeatles eran muy reacios a tocar en vivo sus rolas de aquella época. Supongo que era para no hacer comparaciones con lo nuevo que presentaban. Hay versiones poco afortunadas de ellos. Ejemplos hay: a George enfermo de la garganta no se le entendía o John olvidaba la letra de las rolas (algo usual en él, por otro lado).

Paul, después del incidente de su arresto en Tokio, dejó de tocar en vivo y sacaba discos con regularidad. Hacía pequeñas presentaciones pero no giras en forma.

En 1983 nos enteramos que filmaría la película Give My Regards To Broad Street, en la se atrevió a tocar sus rolas Beatles. Claro, con nuevos arreglos y en compañía de un narizón baterista…

Al filme no le fue bien con la crítica especializada pero sí se proyectó en buena parte del mundo. Lo mejor: ver y escuchar canciones de los Beatles y ver a los Twoetles juntos. Parte de la promoción de la película consistió en presentarse en vivo en programas de espectáculos, cosa que fue muy bien aceptada.

Después, Paul sacó Press To Play, un disco con precisa foto en blanco y negro de Linda y él.

En 1989 publicó su álbum Flowers In The Dirt y anunció una nueva gira mundial: The Paul McCartney World Tour. ¡Que sí!

En esa época yo viajaba con frecuencia a Los Ángeles, California, y por no ahorrar lo suficiente me perdí su inolvidable presentación en noviembre de 1989 en el Forum de Inglewood. Los brothers del club que sí fueron nos hablaban maravillas de la gira.

Esa noche, en la entrada del auditorio de mi escuela en la Ciudad de México, hice una solemne promesa: no volvería a faltar a una gira de Paul.

¡Y ahí la llevo!

En 1993 Paul sacó Off the Ground y anunció la gira The New World Tour. Desde luego le pedí a un tío que me comprara dos boletos para su concierto en Anaheim. Él tuvo que parar su chamba y trasladarse al estadio desde temprano para comprarlos, como en el medievo.

Esperen, dejen le llamo para decirle que lo quiero mucho…

Así que el 17 de abril de 1993, acompañado de un primo, vi por primera vez a Paul en vivo. No existen las palabras para describirlo.

En esa época, en la compra de tu boleto te regalaban el programa en papel (créanme, por favor). Compré la versión de lujo con unas fotos increíbles. Saqué fotos de los pósters, de los espectaculares, de la gente entrando al concierto…

¡Nos tocó escuchar el soundcheck! Y como nos fuimos en transporte público hasta allá, al terminar el concierto tuvimos que quedarnos en un hotel de la carretera y al día siguiente esperar como una hora en la parada, a que pasara el camión.

Cuando regresé a México los brothers del club me veían como un profeta, sobre todo porque estaban fuertes los rumores que esa gira llegaría a nuestro país. Alguna gente me pedía el setlist y otros me pedían que para nada les dijera qué rolas tocaba. Eso sí, se armaba un grupo, y mientras les platicaba, las exclamaciones (¡Ahhh! ¡Noooo! ¡Aaarrrgghhh!) no hacían más que aumentar la curiosidad de quienes no querían saber. Travieso como soy, casi gritaba al preguntar: ¿quieren saber qué rola cierra el concierto?

Hoy, ya lo he visto unas veinte veces, más o menos.

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C O N T I N U A R Á

 

 

 

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Beto Cronopio
(Cd. de México). 46 años. Fan de The Beatles y del rock mexicano de los años 70, incluyendo el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro. Ávido lector de dichos temas.

 

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