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07:28h. Martes, 21 de Noviembre de 2017

Viñeta de Rius

José Luis Pescador

Una portada de Los Supermachos
Una portada de Los Supermachos

La última vez que ví al maestro Rius fue en Tepoztlán hace dos semanas, lejos de esa pompa y circunstancia que se forma en torno a su figura en ferias del libro y presentaciones izquierdosas y de las otras. Descansaba del ardiente sol recargado en una pared. Lo miré unos pasos antes de llegar a él, y como en una escena en slow motion, pensé que ese hombre menudo y frágil, era en realidad un incendiario que había ayudado a pensar por sí mismos a millones de personas en este país a través de sus libros, con su estilo de dibujo claro y directo; sus monos feos nos descorrieron la cortina del saber a jóvenes y no tanto, sobre el Kapitalismo, el veganismo, las truculentas historias de la iglesia o del RIP (digo, PRI), las sectas o las hazañas del Vaticano y sus conserjes. A propósito de esto, varias generaciones de lectores suelen decir que son ateos gracias a Rius, lo cual no es poco en un país sumergido en una aplastante cultura católica; así, los lectores casi siempre pasaban de creyentes a dudantes, y luego a ateos o francos anticlericales.

Así es, el incendiario no lo era tanto. Después de todo, era sólo un cronista en caricatura de los que verdaderamente incendiaban el país con sus negociaciones, corruptelas y vendetas hechas polaca.

Saludé.

—¿Cómo está maestro Rius?

—Bien, gracias, aquí nomás escapando del pinche calor, jaja.

—Le invito una nieve, ¿gusta?

—Gracias joven, pero no tardan en pasar por mí. Otro día.

Por eso, cuando a las cinco de la mañana del 8 de agosto recibo por vía de Bernardo Monroy la nota en el Universal de que el gobernador Graco Ramirez anuncia la muerte de Rius, me parece una broma del mismo maestro. ¿Otra vez lo mataron? ¿Y lo anuncia Graco? ¿En serio? ¿Un gobernador perredista, oriundo de Tabasco que (des)gobierna Morelos desde su casa en Polanco, cuyo gobierno es un socavón de corruptelas descaradas? ¿El mismo Graco cuyo gobierno pactó una ampliación a la carretera Tepoztlán-Cuautla que despedaza el ecosistema para favorecer a los intereses de una empresa privada extranjera? ¿El mismo que niega que existan fosas clandestinas en el estado? ¿El mismo góber que impulsa la construcción de un gasoducto que sólo beneficia a empresas españolas y que dispondrá del agua y las riquezas naturales de más de 80 pueblos indígenas de Morelos, Tlaxcala y Puebla, persiguiendo, encarcelando y hostigando a sus líderes que se le oponen?

Debe ser una broma.

Porque de no ser por sus 83 años de edad, y porque Rius se había retirado oficialmente del proselitismo político, el activismo, las causas justas y la caricatura desde hace varios años, Eduardo del Río, mejor conocido como Rius, habría estado entre los manifestantes de los pueblos de Morelos, en contra del ecocidio de la ampliación de la carretera de Tepoztlán, y señalando con su afilada tinta los devaneos y corruptelas del grupo en el poder.

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