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12:57h. Sábado, 23 de Septiembre de 2017

GUÍA DE LECTURA

En la ciudad del dolor, de Adolfo León Gómez

Jaime Panqueva

en la ciudad del dolor
en la ciudad del dolor

Biznieto de un prócer de la independencia colombiana, el tribuno del pueblo José Acevedo y Gómez, Adolfo León Gómez fue un destacado jurista, historiador y periodista que cultivaba el teatro, la poesía y el ensayo. Una de sus obras más conocidas, El soldado, refiere a la batalla de la Humareda durante la guerra civil de 1884-85 que culminó con el desastre del liberalismo radical y el inicio del periodo llamado por los conservadores La Regeneración. Liberal hasta la médula, León Gómez hizo de su pluma un arma afilada que lo llevaría tres veces a la cárcel durante la dictadura de Rafael Reyes, donde no desaprovecharía la oportunidad de hacer la crónica Secretos del Panóptico (1905), donde narra las corruptelas de los alcaides y los maltratos a los reos en el edificio donde décadas después se asentaría el actual Museo Nacional de Colombia.

Fundador del periódico Suramérica, que más tarde se convirtió en revista, fue, aun con la hegemonía conservadora, Magistrado de la Corte Suprema, Senador de la República, Asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores y miembro de la comisión Asesora del Ministerio de Relaciones Exteriores. Las caricaturas de los diarios lo presentan como un personaje escrupuloso e incorruptible en permanente campaña contra prevaricadores y despilfarradores del erario.  

A la edad de 62 años, cuando fungía como director de su revista, viudo y con una numerosa descendencia, una nota periodística originada en una ciudad de provincia diseminó el rumor de que padecía lepra. Sin examen médico previo, dos semanas más tarde, como consecuencia de las disposiciones legales de la época (que estuvieron vigentes hasta los años 60...), fue obligado a dejar la ciudad para confinarse en el lazareto de Agua de Dios.

Agobiado por el clima extremo, desengañado por la vejación pública, aislado de sus hijos, varios de ellos menores de edad, tras unos meses de crisis León Gómez se recompone para afrontar su realidad; inicia una campaña nacional por correspondencia para mejorar las condiciones del leprosario y, poco a poco, conforma el libro En la ciudad del dolor (1923), que será impreso por su revista en dos ocasiones debido al éxito que tuvo la primera edición. Su crónica incluye descripciones de los tratamientos de la época, de los abusos de curas milagrosas a expensas de la credulidad de los enfermos, poemas en los que plasma sus melancolías, y narraciones en las que detalla la miseria humana y material que veía a su alrededor. Su escritura honesta y de gran altura moral tuvo un impacto inusitado en la sociedad colombiana, que volcó su generosidad hacia el leprosario, paliando muchas deficiencias y permitiendo la construcción del teatro Vargas Tejada, que aún sigue en pie.

Nunca pudo comprobarse de forma científica si el autor tenía la enfermedad que lo llevó al ostracismo. Sus solicitudes para tratarse en otros países, como Alemania, le fueron negadas de manera sistemática por el gobierno. Tras casi ocho años murió en el confinamiento, no de lepra, que nunca se manifestó de forma cierta, sino de un problema cardiaco. Entonces, sus deudos iniciarían una nueva batalla para que a sus restos sepultarse en la cripta familiar. Por fortuna, esa última vez la ganaron.

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com

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