Lunes. 20.01.2020
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Rolando Curioso

Andrés Baldíos

El hombre de Vitruvio, Leonardo Da Vinci
El hombre de Vitruvio, Leonardo Da Vinci

A Rolando Martínez Ramírez,
con profunda admiración.
¿Cuándo dormirás, muchacho?

Una vez el muchacho me pidió que le revisara un texto suyo y me suplicó que le corrigiera lo que fuese necesario corregir. En su texto, por medio de los simples caracteres castellanos y los signos de puntuación comunes en otros muchos idiomas (como suele ser la escritura), explicó los abismos ensimismados entre nuestra realidad y la realidad que no recordábamos debido a que no habíamos nacido para vivirla, pero en cuyos adentros inconscientemente nos sitiábamos con la posibilidad de un futuro pero con la imposibilidad de elección o movimiento; comparó al hombre con poliedros y líneas de todo tipo (verticales, espirales, retorcidas, horizontales, etc.) hasta concluirlo como simplemente una ley subjetiva hecha de cartílagos y huesos; interpretó la felicidad con sobrenombres de ciertos cuerpos coloridos (burbujas, rayitos atravesando la ventana o los reflejos de una sola gota en una enorme cascada, son algunos ejemplos) y la denominó como un patrón esperanzador para adquirir conocimientos en cuanto a ciertos gestos (como las sonrisas) y alcanzar cierto punto de pasividad en torno a uno mismo y satisfacer un cierto espacio controlado por la cadencia del bienestar personal; resumió la historia de la humanidad con tres simples oraciones que me es imposible comprender y repetir; perpetró en su propia mente y explicó su propia examinación emocional a un grado en el que Freud pudo haberla requerido para sus demasiadas conferencias y evitar las tremendas malinterpretaciones.

Estaba loco si quería que le corrigiera cualquier cosa.

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Andrés Baldíos
es escritor. Los primeros peldaños son peligrosos, su hasta ahora primer libro de cuentos, fue editado en 2012 por San Roque.

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